La Mesa Provincial de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba rechazó de manera categórica los ejercicios militares conjuntos realizados por el Ejército Argentino y efectivos del Ejército de Estados Unidos en la Reserva Natural de la Defensa La Calera, y calificó la iniciativa como una “provocación intolerable”.
La actividad correspondió al cierre del Ejercicio Conjunto Combinado Daga Atlántica 2026, el primer entrenamiento de Fuerzas de Operaciones Especiales desarrollado entre Argentina y Estados Unidos en territorio nacional. Según informó el Ministerio de Defensa, la demostración operacional contó con la presencia del embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, junto a funcionarios nacionales.
El reclamo de los organismos de Derechos Humanos
En un comunicado, la Mesa sostuvo que la realización de maniobras militares en ese territorio resulta inadmisible debido al contexto que atraviesa la provincia, marcado por la reciente aparición de restos humanos vinculados a víctimas del terrorismo de Estado hallados en el predio del excentro clandestino de detención La Perla.
Los ejercicios forman parte de programas de entrenamiento y cooperación militar entre ambos países e incluyen prácticas de preparación operativa, asistencia en emergencias y ejercicios tácticos. Sin embargo, la organización destacó que en esta oportunidad las actividades se desarrollaron en un área donde continúan investigaciones relacionadas con causas de Derechos Humanos.
Los tres argumentos del rechazo
La entidad fundamentó su postura en tres puntos centrales. En primer lugar, denunció lo que consideró una “profanación de los sitios de memoria”, al señalar que las maniobras se realizaron en terrenos donde actualmente se llevan adelante excavaciones y remociones de suelo destinadas a la búsqueda e identificación de personas desaparecidas durante la última dictadura militar.
En segundo término, cuestionó la coincidencia de las actividades con el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas y sostuvo que la participación de tropas estadounidenses constituye una afrenta a la soberanía nacional.
Por último, el organismo remarcó la responsabilidad histórica que atribuye a las fuerzas armadas de Estados Unidos en el apoyo a distintos regímenes dictatoriales de América Latina durante el siglo XX.
“Intentan ensayar la guerra donde debemos sembrar memoria”
“Intentan ensayar la guerra donde debemos sembrar memoria”, expresó el comunicado difundido por la Mesa Provincial de Trabajo por los Derechos Humanos. El texto también rechazó la incorporación de Argentina a lo que definió como “lógicas bélicas del imperialismo norteamericano”.
La organización reafirmó su compromiso con las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y reclamó que América Latina continúe siendo una “zona de paz”. Asimismo, convocó a la ciudadanía a mantenerse movilizada en defensa de los derechos humanos y de la memoria colectiva.
“Los procesos de búsqueda, identificación y reparación requieren respeto, sensibilidad y compromiso democrático”, señalaron desde la entidad, que advirtió que cualquier acción que banalice esas tareas resulta incompatible con el esclarecimiento de los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.
La Mesa Provincial de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba expresó su rechazo a los ejercicios militares conjuntos realizados por fuerzas de Argentina y Estados Unidos en la Reserva Natural de la Defensa La Calera. La organización consideró la actividad una “provocación intolerable” y cuestionó su realización en un área vinculada a investigaciones sobre víctimas del terrorismo de Estado.
Hay lugares donde los países hacen ejercicios militares y lugares donde las sociedades intentan reconstruir su memoria. A veces esas dos coordenadas se cruzan y producen una discusión capaz de atravesar generaciones enteras. En Córdoba, la escena tuvo algo de guion escrito por dos oficinas distintas que jamás intercambiaron un correo electrónico: mientras unos desplegaban tácticas operacionales y demostraciones de entrenamiento, otros recordaban que bajo ese mismo suelo todavía hay preguntas esperando respuestas desde hace décadas.
La postal era compleja incluso para los estándares argentinos, siempre generosos en contradicciones. De un lado, autoridades nacionales y representantes de Estados Unidos observaban el cierre de un ejercicio militar presentado como una instancia de cooperación y preparación operativa. Del otro, organismos de derechos humanos advertían que el escenario elegido no era un terreno cualquiera, sino un espacio atravesado por la historia más dolorosa del país.
La controversia no tardó en escalar. Porque cuando se menciona La Calera y se habla de excavaciones vinculadas a desaparecidos, el debate deja de ser exclusivamente militar para convertirse en una discusión sobre símbolos, memoria y prioridades. Lo que para algunos fue una demostración de capacidades conjuntas, para otros resultó una imagen difícil de procesar: soldados ensayando movimientos tácticos mientras continúan las tareas destinadas a esclarecer crímenes cometidos durante la última dictadura.
La coincidencia con el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas agregó otra capa de tensión a una discusión que ya venía cargada. Como suele ocurrir en la política argentina, una fecha, un lugar y una fotografía bastaron para condensar décadas de debates sobre soberanía, relaciones internacionales y memoria histórica en una sola escena.
Y así, una actividad diseñada para exhibir coordinación militar terminó generando una batalla completamente distinta: la de los significados. Porque los ejercicios concluyeron en cuestión de horas, pero las preguntas sobre qué representa ese territorio, quiénes pueden ocuparlo y para qué fines seguirán circulando mucho después de que los uniformes hayan abandonado el predio. En Argentina, la memoria tiene una costumbre persistente: cada tanto recuerda que sigue ahí.