El reciente fallecimiento de Daniel Antonio Osorio Peñaloza, gerente general de la empresa de suplementos deportivos Gentech, vinculada a Martín Menem, volvió a colocar bajo el foco público la estructura de patrocinios que une al poder político con la conducción del fútbol argentino.
El ejecutivo fue hallado sin vida en su departamento de Palermo y, según la información incorporada a la causa, habría sido víctima de un robo bajo la modalidad de «viuda negra». En ese expediente, la Justicia ya dictó la detención de una sospechosa de 33 años.
Más allá de las derivaciones policiales, el deceso de Osorio Peñaloza, considerado un hombre de extrema confianza del socio fundador de la firma y presidente de la Cámara de Diputados, reactivó las lecturas sobre el mapa de relaciones comerciales que une a la compañía con la Asociación del Fútbol Argentino, conducida por Claudio «Chiqui» Tapia.
Los vínculos comerciales con el fútbol argentino
La reconstrucción de los hitos comerciales de la empresa mostraría una secuencia de fechas e inserciones institucionales de notable proximidad. De acuerdo con los registros, el despliegue de las marcas ligadas al holding familiar en el ámbito del fútbol habría comenzado a consolidarse de manera paralela en dos terminales clave vinculadas de modo directo a la máxima autoridad de la AFA.
Por un lado, la firma TR Nutrition, sociedad fundada en 2019 en la que Menem declaró el 50% de las acciones junto a su socio Sergio Aguirre, se constituyó como uno de los auspiciantes institucionales del Club Atlético Barracas Central.
El desembarco en la indumentaria de la institución que funciona como base territorial de la familia Tapia coincidió con los meses previos a una de las licitaciones más codiciadas del mercado publicitario deportivo.
En junio de 2021, la empresa principal del grupo, Gentech Argentina, selló el contrato formal que la designó como Proveedora Oficial de la Selección Argentina. Ese entendimiento original facultó a la empresa privada a usufructuar de manera exclusiva las marcas y los derechos de imagen del plantel profesional, incluyendo figuras como Lionel Messi, para sus campañas de posicionamiento masivo.
La expansión de los convenios
La evolución de este esquema de negocios no se habría detenido tras la inserción inicial. La cronología registraría nuevos hitos de expansión comercial a partir de diciembre de 2023, fecha coincidente con la llegada de Javier Milei a la Presidencia y la asunción de Martín Menem al frente de la Cámara Baja.
Pese a que el legislador formalizó su desvinculación de la firma TR Nutrition en ese período, ambas marcas continuaron ampliando sus operaciones dentro del ecosistema de la AFA.
Durante 2023, la firma se garantizó además el abastecimiento exclusivo de suplementación para el Mundial Sub-20 celebrado en el país. Ya entrado 2024, los contratos de provisión y sponsoreo fueron renovados.
Esos movimientos anuales fueron estimados por fuentes de mercado en rangos de entre 50 y 80 millones de pesos para el caso de Gentech, y entre 20 y 30 millones de pesos adicionales para la marca complementaria TR Nutrition.
Negocios, política y disputa por las SAD
El sostenimiento y crecimiento de este circuito de facturación privada convive con un escenario político de fuerte antagonismo público. En el plano discursivo, el oficialismo promueve la obligatoriedad de habilitar las Sociedades Anónimas Deportivas, un esquema normativo rechazado por la actual conducción de la casa madre del fútbol argentino.
La persistencia de las relaciones comerciales entre la firma de la cual el titular de Diputados es socio mayoritario y la estructura conducida por Tapia trazaría un panorama en el que los compromisos contractuales y el usufructo de los activos de la Selección se mantendrían al margen de las disputas doctrinarias del debate público.
La Justicia intenta determinar ahora si el rol ejecutivo del fallecido Osorio Peñaloza en la administración y trazabilidad de los balances comerciales incluía la gestión directa de las adendas de estos convenios.
Los datos objetivos de la línea de tiempo exponen la velocidad y la alternancia de los convenios con el club de la familia Tapia y con las selecciones nacionales.
Con los elementos expuestos, la articulación de las fechas y el volumen económico de los acuerdos institucionales configuran un cuadro de situación cuyas conclusiones definitivas e implicancias quedarán sujetas al avance de la investigación y al análisis judicial de los hechos.
La muerte de Daniel Antonio Osorio Peñaloza, gerente general de Gentech, volvió a poner bajo la lupa los vínculos comerciales entre empresas ligadas a Martín Menem y el fútbol argentino. El caso reactivó el análisis sobre patrocinios, contratos con la AFA y operaciones vinculadas a Barracas Central.
La muerte de Daniel Antonio Osorio Peñaloza abrió una causa policial, pero también encendió otra clase de expediente: el de los negocios, los patrocinios y esa zona del fútbol argentino donde las camisetas, los suplementos deportivos y la política se saludan con una familiaridad que no necesita demasiada presentación. Lo que empezó como una investigación por un posible robo bajo la modalidad de «viuda negra» terminó reactivando preguntas sobre una red comercial que ya venía acumulando fechas, contratos y nombres propios.
En el centro de la escena aparece Gentech, la empresa de suplementos deportivos vinculada a Martín Menem, y su relación con la Asociación del Fútbol Argentino, comandada por Claudio «Chiqui» Tapia. El fútbol argentino, siempre dispuesto a producir campeones, conflictos y documentos firmados con más tensión que una definición por penales, vuelve a mostrar cómo los acuerdos comerciales pueden sobrevivir incluso cuando la política discute a los gritos por otro lado.
La cronología parece escrita por un guionista obsesionado con las coincidencias: primero, marcas del grupo familiar desembarcando en el universo de Barracas Central; después, Gentech convertida en Proveedora Oficial de la Selección Argentina; más tarde, la expansión de convenios durante un período atravesado por el ascenso institucional de Martín Menem en la Cámara de Diputados. Nada de esto prueba por sí solo una irregularidad, pero el calendario tiene esa manía antipática de quedar registrado.
Mientras el oficialismo empuja la discusión por las Sociedades Anónimas Deportivas y la conducción de la AFA resiste ese modelo, los vínculos comerciales habrían seguido su propio campeonato paralelo. En la cancha pública se discute doctrina; en la comercial, contratos. Una división de tareas tan prolija que casi parece diseñada por alguien que entiende que en Argentina el conflicto ideológico puede convivir perfectamente con la factura mensual.
Ahora, la Justicia intenta determinar qué rol tenía Osorio Peñaloza en la administración y trazabilidad de esos acuerdos. La respuesta puede ser clave para ordenar un mapa donde se mezclan marcas, selecciones nacionales, clubes, balances y una muerte investigada. El expediente todavía no ofrece una conclusión definitiva, pero sí deja una postal incómoda: en el fútbol argentino, a veces la pelota no sólo rueda; también factura.