La Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFN) de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) puso en funcionamiento la primera etapa del Proyecto de Fortalecimiento de la Conectividad Educativa, una iniciativa que incorpora infraestructura de red de nivel empresarial (Enterprise) para responder a las crecientes demandas tecnológicas de la comunidad académica.
Con una inversión de $18 millones, la nueva red permite la conexión simultánea de hasta 700 dispositivos con altos niveles de velocidad y estabilidad. La implementación ya alcanza a las aulas del primer piso del edificio y busca garantizar una experiencia de conectividad segura y eficiente para estudiantes y docentes durante las actividades académicas.
Conectividad para mejorar las clases y reducir gastos
El decano de la Facultad, Jorge Castro, destacó que la iniciativa responde a una necesidad concreta detectada en las aulas. «Es una inversión importante que ha realizado la Facultad en virtud de la necesidad que hay en el aula para trabajar con internet. Ya que hasta ahora la Facultad contaba con una red de internet de WiFi, pero débil en cuanto a la señal debido a la cantidad de usuarios», explicó.
Según detalló la autoridad académica, las limitaciones de la red anterior se hacían evidentes cuando varios usuarios intentaban conectarse de manera simultánea. «Si hay cinco o seis personas conectadas al mismo tiempo, el sistema no funciona con la rapidez que se requiere. Ni hablar cuando se tiene que usar en un curso con 100 estudiantes».
Castro sostuvo que la nueva infraestructura permite que las aulas con alta concurrencia puedan utilizar internet sin inconvenientes. «Este nuevo sistema permite que las aulas superpobladas puedan conectarse sin ningún tipo de dificultad y trabajar correctamente los estudiantes y docentes. Y le genera a los alumnos el ahorro de datos, al no tener necesidad de usar su propio internet».
La mejora representa también un alivio económico para gran parte del alumnado, que ya no dependerá de sus planes de datos móviles para acceder a contenidos académicos durante las clases.
Tecnología WiFi 7 y administración centralizada
La implementación fue precedida por un relevamiento técnico que analizó la capacidad real de las aulas, la cantidad de dispositivos conectados en simultáneo y las necesidades derivadas de las nuevas metodologías de enseñanza.
Entre los recursos que demandan mayor conectividad se encuentran las plataformas virtuales, la bibliografía digital, el software especializado, las videoconferencias y los contenidos educativos en línea.
Para responder a esos requerimientos, la Facultad incorporó equipamiento Enterprise basado en tecnología UniFi, con un sistema de administración centralizada de la red. La infraestructura incluye Access Points con tecnología WiFi 7 de alta capacidad y switches administrables, configurando una arquitectura preparada para futuras ampliaciones.
Un proyecto con etapas futuras
Desde la conducción de la Facultad señalaron que esta intervención constituye la primera etapa de un plan integral de modernización tecnológica. En esta instancia se logró dotar a las aulas del primer piso de conectividad de última generación, mientras que las próximas etapas contemplan la expansión de la infraestructura hacia otros sectores del edificio.
La iniciativa busca consolidar una red moderna, escalable y preparada para acompañar el crecimiento de las demandas académicas y tecnológicas de la institución en los próximos años.
La Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ puso en marcha la primera etapa de su Proyecto de Fortalecimiento de la Conectividad Educativa. Con una inversión de $18 millones, incorporó una red de nivel empresarial con tecnología WiFi 7 capaz de conectar hasta 700 dispositivos en simultáneo, mejorando las condiciones de enseñanza y reduciendo el gasto de datos móviles de estudiantes.
Setecientos dispositivos conectados al mismo tiempo. En una facultad pública. Sin que la red entre en estado vegetativo ni obligue a mirar una ruedita girando durante media clase.
La inversión fue de $18 millones y el resultado promete algo que en ciertos ámbitos académicos parecía ciencia ficción: que 100 estudiantes entren a un aula, abran una plataforma virtual y el sistema no responda como una impresora municipal un viernes a las 13.
Durante años, la experiencia tecnológica en muchos espacios educativos tuvo algo de ritual de paciencia colectiva. El docente proyectaba un contenido, los alumnos intentaban ingresar a una plataforma y la red comenzaba a comportarse como un colectivo lleno en hora pico: siempre parecía haber lugar para uno más hasta que ya no.
La Facultad de Ciencias Exactas decidió atacar ese problema con infraestructura de nivel empresarial. No con parches, no con el clásico reinicio que funciona más por fe que por ingeniería, sino con equipamiento diseñado para soportar grandes cantidades de usuarios conectados al mismo tiempo.
La paradoja es interesante. Mientras los programas educativos exigen más plataformas, más bibliografía digital, más videoconferencias y más software especializado, la conectividad se convirtió en algo tan esencial como la electricidad. Nadie felicita a una lámpara por encenderse. Simplemente espera que funcione. Con internet pasa exactamente lo mismo.
Además aparece un beneficio menos visible pero muy concreto: el bolsillo estudiantil. Cada clase que deja de consumir datos móviles propios es una pequeña victoria económica en tiempos donde cualquier aplicación parece tener un apetito comparable al de un adolescente frente a una heladera recién abastecida.
La primera etapa alcanzó las aulas del primer piso y forma parte de un plan más amplio de expansión. Porque la tecnología tiene una costumbre incómoda: apenas resolvés un problema, aparecen tres necesidades nuevas esperando turno.
La universidad donde ahora pueden convivir 700 dispositivos sin pelearse por una señal. Casi un experimento más ambicioso que varias tesis.