La Dirección Provincial de Vialidad (DPV) de Mendoza lleva adelante tareas de mantenimiento y reacondicionamiento sobre la Ruta Provincial 180, uno de los caminos más extensos y desafiantes del sur mendocino, con el objetivo de mejorar las condiciones de transitabilidad para los habitantes de la zona y quienes recorren este corredor estratégico.
La ruta comienza en la Ruta Nacional 144, atraviesa el dique El Nihuil y continúa durante 346 kilómetros hasta llegar a Pata Mora, en el límite con Neuquén. Luego de los primeros kilómetros asfaltados, el recorrido continúa sobre ripio y suelo natural atravesando una extensa región desértica.
Trabajos para mantener un camino clave
Durante las últimas semanas, equipos de la DPV realizaron tareas de reposición de material granular, nivelación con motoniveladoras y compactación en distintos sectores del camino, especialmente en aquellos donde el desgaste dificultaba la circulación.
Las cuadrillas permanecen durante varios días en plena zona desértica, utilizando casillas móviles para alojamiento y trasladando agua, combustible, alimentos e insumos necesarios para sostener los trabajos de conservación en un lugar de difícil acceso.
Además de intervenir en los tramos más deteriorados, los operarios avanzan con el perfilado completo de la ruta para ofrecer mejores condiciones de circulación a quienes utilizan este corredor.
Un corredor con valor estratégico
Aunque actualmente es utilizado principalmente por puesteros, productores rurales y pobladores de la región, la Ruta Provincial 180 es considerada una vía de importancia estratégica debido a su futura vinculación con el desarrollo energético de Vaca Muerta.
Su ubicación también permite conectar distintos caminos provinciales que comunican zonas de San Rafael, General Alvear y Malargüe, consolidándose como el eje vial del extremo sur mendocino.
Entre volcanes y paisajes únicos
Uno de los principales atractivos del recorrido es el entorno natural. La ruta atraviesa una región dominada por antiguos volcanes y formaciones geológicas de gran relevancia científica.
Entre los puntos más destacados se encuentran el cerro El Nevado, con aproximadamente 3.800 metros sobre el nivel del mar, considerado la montaña más alta de Mendoza fuera de la Cordillera de los Andes, además de los volcanes Las Dos Niñas y Perro Atado, integrantes del mismo sistema geológico que el volcán Diamante.
El recorrido también pasa en las cercanías de la laguna de Llancanelo y de la Reserva Provincial La Payunia, dos de los ambientes naturales más representativos del sur mendocino y reconocidos por su riqueza paisajística y biodiversidad.
Conservar una ruta para conectar el territorio
Desde Vialidad Provincial destacaron que las tareas de mantenimiento son fundamentales para garantizar la circulación en una zona donde las condiciones climáticas y el tránsito permanente generan un desgaste constante del camino.
La conservación de esta vía no solo facilita el traslado de quienes viven y trabajan en la región, sino que también fortalece un corredor que, por sus características geográficas y productivas, aparece como una pieza clave para el desarrollo futuro del sur de Mendoza.
La Dirección Provincial de Vialidad de Mendoza avanza con trabajos de mantenimiento sobre la Ruta Provincial 180, un camino de 346 kilómetros que atraviesa el sur mendocino entre volcanes, la laguna de Llancanelo y La Payunia. La obra busca mejorar la transitabilidad de una vía clave para puesteros y que, a futuro, tendrá un rol estratégico como conexión hacia Vaca Muerta.
Hay rutas que unen ciudades. Y después está la Ruta Provincial 180, que une paciencia, ripio y cientos de kilómetros donde el GPS empieza a sospechar que lo abandonaste. El asfalto termina de golpe y empieza un paisaje donde los volcanes son más numerosos que las estaciones de servicio.
Mientras buena parte del país discute autopistas inteligentes, en el sur mendocino todavía hay hombres que pasan semanas enteras viviendo en casillas para mantener un camino que atraviesa el desierto. Llevan agua, combustible, herramientas y provisiones. Una logística que parece más una expedición científica que una cuadrilla vial.
El recorrido atraviesa algunos de los paisajes geológicos más impactantes de Mendoza. El cerro El Nevado, Las Dos Niñas, el volcán Perro Atado, la laguna de Llancanelo y La Payunia aparecen como postales de un territorio inmenso donde el silencio tiene más presencia que el tránsito. Allí, cada motoniveladora vale más que cualquier cartel luminoso porque sin mantenimiento la ruta simplemente desaparece bajo el desgaste del tiempo.
La importancia del camino no está solo en el turismo. Para cientos de puesteros representa la única conexión permanente con el resto de la provincia y, a futuro, podría transformarse en un corredor estratégico hacia Vaca Muerta. A veces las rutas más importantes no son las que tienen más carriles. Son las que, si dejan de existir, dejan aislada a una región entera.
En un país acostumbrado a medir el desarrollo por la cantidad de kilómetros asfaltados, todavía existen lugares donde conservar un camino de ripio puede ser mucho más trascendente que inaugurar una autopista con cinta, discursos y drones.