El mercado internacional de la soja ingresó en una etapa decisiva luego de la corrección registrada tras los máximos alcanzados en mayo. Los operadores siguen de cerca la evolución del clima en Estados Unidos, la demanda de China, el comportamiento del mercado de aceites y los próximos informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), factores que podrían definir el rumbo de los precios en el corto plazo.

El USDA y el clima concentran la atención del mercado

La principal expectativa está puesta en los informes de Área Sembrada y Stocks Trimestrales del USDA, cuya publicación podría modificar las proyecciones sobre la oferta estadounidense. Actualmente, el mercado estima un incremento del área sembrada de soja de entre 300.000 y 607.000 hectáreas respecto de las previsiones iniciales.

En paralelo, las condiciones climáticas continúan siendo un factor determinante. Los pronósticos indican temperaturas más elevadas y menores precipitaciones durante los próximos días en Estados Unidos, especialmente en torno al feriado del 4 de julio. Si bien el calor mantiene la atención de los operadores, el buen estado inicial de los cultivos limita, por ahora, un impacto alcista sobre las cotizaciones.

En Chicago, los futuros también enfrentaron presión por la liquidación del contrato de julio, las buenas calificaciones de los cultivos y la expectativa por los datos oficiales. No obstante, la soja mantiene una mayor resistencia que otros productos del complejo agrícola, mientras que el contrato de noviembre encuentra una zona de soporte por debajo de los 11,20 dólares por bushel.

China vuelve al centro de la escena

La demanda china volvió a captar la atención del mercado. La molienda semanal de soja en ese país aumentó de 2,39 millones a 2,51 millones de toneladas, mientras que los stocks portuarios permanecieron relativamente estables.

Aunque circulan versiones sobre posibles compras de soja estadounidense por parte de Sinograin, hasta el momento no existen operaciones confirmadas en el mercado físico. Los operadores consideran que, de concretarse nuevas adquisiciones a partir de mediados de julio, la demanda china podría convertirse nuevamente en un factor de impulso para los precios internacionales durante agosto.

En el segmento industrial, la harina de soja alcanzó nuevos mínimos contractuales, mientras que el aceite de soja continúa condicionado por la presión sobre los márgenes del biodiésel en Estados Unidos y por una mayor disponibilidad de aceite sudamericano a valores más competitivos.

Sudamérica mantiene un papel clave

Brasil continúa fortaleciendo su posición como uno de los principales actores del mercado mundial. La Asociación Brasileña de las Industrias de Aceites Vegetales (Abiove) elevó su proyección de molienda y mantuvo una expectativa récord para las exportaciones, impulsadas por la demanda internacional de harina y aceite.

En Argentina, las perspectivas productivas siguen siendo favorables para la próxima campaña, con expectativas positivas para trigo, soja y maíz. Sin embargo, el conflicto laboral entre trabajadores aceiteros y empresas exportadoras introduce incertidumbre sobre la logística y el ritmo de los embarques si no se alcanza un acuerdo.

El escenario internacional también mostró cambios durante la última semana. La reanudación del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz contribuyó a una baja del petróleo y otorgó mayor estabilidad a los mercados energéticos, aunque los operadores continúan atentos al impacto que puedan tener los conflictos geopolíticos sobre los costos logísticos y la cadena de suministros.

De cara a las próximas semanas, el comportamiento del mercado dependerá del equilibrio entre una amplia oferta estadounidense, una eventual recuperación de la demanda china y la competencia exportadora de Sudamérica. A ello se sumarán la evolución del clima, la fortaleza del dólar, el comportamiento del petróleo y los datos macroeconómicos de Estados Unidos, variables que seguirán condicionando la dirección de las cotizaciones en Chicago.