La compañía de capitales israelíes Navitas Petroleum avanzó con la incorporación por aproximadamente US$125 millones de una segunda plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga destinada al proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado en aguas próximas a las Islas Malvinas y considerado ilegal por la Argentina.
La plataforma OSX-1 se sumará a la Aoka Mizu, el buque que Navitas ya contrató para la primera etapa del desarrollo y que está siendo preparado en un astillero del sudeste asiático.
Las FPSO, sigla en inglés de Floating Production, Storage and Offloading, son embarcaciones utilizadas en explotaciones offshore para procesar y almacenar hidrocarburos en alta mar y posteriormente transferirlos a buques de transporte.
El anuncio contempla la incorporación de la OSX-1 para acelerar el desarrollo del área central de Sea Lion, mientras que la Aoka Mizu estará destinada inicialmente al sector norte del yacimiento.
El proyecto apunta a producir hasta 180.000 barriles diarios
Los planes de las compañías contemplan alcanzar inicialmente una producción de 55.000 barriles diarios de petróleo durante 2028 en el área norte de Sea Lion.
Con la incorporación de la segunda FPSO, Navitas proyecta sumar posteriormente una capacidad adicional de 125.000 barriles diarios en el sector central hacia 2030.
De concretarse esas previsiones, Navitas y Rockhopper podrían alcanzar una capacidad conjunta de 180.000 barriles diarios.
Sea Lion pertenece en un 65% a Navitas Petroleum y en un 35% a Rockhopper Exploration. La Argentina considera ilegales las actividades desarrolladas por las compañías en el área sin autorización nacional.
La Ley de Hidrocarburos N° 26.659 establece restricciones para la exploración y explotación de petróleo y gas en la plataforma continental argentina sin autorización de las autoridades competentes.
La producción proyectada de 180.000 barriles diarios equivale a cerca del 20% de los 912.000 barriles diarios que produjo Argentina en julio y representa alrededor del 28% de los 658.000 barriles diarios informados para Neuquén en ese mismo período.
La segunda plataforma y los nuevos pozos
La primera producción de Sea Lion está prevista para 2028 mediante la Aoka Mizu, que operará inicialmente sobre el área norte del yacimiento ubicado aproximadamente a 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas.
La OSX-1 quedará destinada al área central, donde el plan contempla la perforación de 38 nuevos pozos.
Las plataformas estarán conectadas desde la superficie con pozos perforados sobre el lecho marino, con profundidades previstas de alrededor de 2.500 metros y en una zona con aproximadamente 450 metros de profundidad de agua.
Navitas informó además que una evaluación independiente actualizada realizada por Netherland, Sewell & Associates proyectó una mejora del flujo de caja del desarrollo bajo un escenario de largo plazo con un precio del petróleo Brent de US$76 por barril.
Según esa estimación, el flujo de caja proyectado para Sea Lion aumentaría un 39% respecto de una evaluación previa realizada en febrero de 2026.
Infraestructura y búsqueda de financiamiento
Navitas y Rockhopper continúan avanzando con infraestructura de apoyo en tierra. Los trabajos contemplan instalaciones de almacenamiento, un muelle de soporte, un helipuerto y alojamiento para trabajadores vinculados al proyecto.
Las compañías habían aprobado en diciembre la Decisión Final de Inversión correspondiente a Sea Lion, una instancia clave para avanzar con el desarrollo petrolero.
Tras conocerse el avance para incorporar la OSX-1, Rockhopper informó su intención de obtener nuevos fondos en el mercado de capitales para financiar su participación en la segunda plataforma.
La compañía británica posee el 35% del proyecto y, de concretarse el aumento previsto de capacidad, su participación sobre los 125.000 barriles diarios adicionales equivaldría a 43.750 barriles por día.
En una primera instancia, Navitas afrontará el financiamiento correspondiente a la incorporación de la nueva FPSO, mientras ambas compañías deberán acordar posteriormente cómo se distribuirá la participación económica sobre el buque.
La ampliación vuelve a colocar al proyecto Sea Lion en el centro de la atención por la magnitud de las inversiones y de la producción proyectada, mientras Argentina mantiene su rechazo a las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en el área de Malvinas sin autorización nacional.
La petrolera Navitas Petroleum avanzó con la incorporación de una segunda plataforma flotante para acelerar el desarrollo del proyecto Sea Lion en las Islas Malvinas, considerado ilegal por la Argentina. La operación por la OSX-1 ronda los US$125 millones y permitiría elevar la capacidad proyectada hasta 180.000 barriles diarios junto con la Aoka Mizu.
El proyecto Sea Lion decidió que una plataforma petrolera era insuficiente para un conflicto que ya tenía petróleo, millones de dólares, empresas extranjeras, una disputa de soberanía y suficiente material diplomático como para mantener ocupadas varias generaciones de cancilleres. Navitas Petroleum avanzó con la incorporación de la OSX-1 por US$125 millones, que se sumará a la Aoka Mizu para acelerar la explotación de un yacimiento que la Argentina considera ilegal. Porque aparentemente la geopolítica del Atlántico Sur todavía tenía espacio para agregar otra estructura flotante de dimensiones industriales.
Los números explican bastante del entusiasmo empresario: la primera plataforma apunta a producir 55.000 barriles diarios y la segunda podría sumar otros 125.000. En conjunto, Sea Lion proyecta alcanzar 180.000 barriles por día durante su primera gran etapa de desarrollo. Una cantidad suficientemente importante como para transformar cada barril en algo más que petróleo: también viene acompañado por reclamos diplomáticos, legislación argentina y una inevitable calculadora comparando el volumen con Vaca Muerta.
Mientras Navitas y Rockhopper preparan pozos, infraestructura, muelles, alojamiento y una posible captación de capital, la posición argentina permanece exactamente donde estaba: la explotación hidrocarburífera en esa plataforma continental sin autorización nacional viola la legislación vigente. La Ley 26.659 no parece haber impresionado demasiado a las compañías, que continúan diseñando un proyecto multimillonario con la serenidad de quien organiza una ampliación de oficina y no una explotación cuestionada por un Estado.
La OSX-1 todavía deberá incorporarse al esquema operativo y Rockhopper analiza cómo financiar su participación. Así, Sea Lion avanza entre barcos, pozos y proyecciones de rentabilidad mientras el Atlántico Sur vuelve a recordar una vieja especialidad regional: conseguir que un punto remoto del mapa concentre simultáneamente energía, negocios, soberanía y suficientes problemas como para no necesitar ningún ingrediente adicional.