El viceministro de Salud, Guido Giana, renunció a su cargo en medio de los crecientes focos de conflicto derivados de la crisis institucional del PAMI. Su salida se produce en un contexto de fuerte tensión con prestadores, farmacéuticos y profesionales de la salud por la situación financiera del organismo.
Giana será sucedido por su actual número dos, Rodrigo Sbarra, recordado en la política porteña por un episodio ocurrido tras su paso por el ministerio de Francisco “Pancho” Cabrera, cuando encontraron un sobre con 10 mil dólares en el cajón de su escritorio. «Me lo plantaron», fue su defensa.
El funcionario saliente había asumido en Salud de la mano de Santiago Caputo y con el fuerte aval del ministro Mario Lugones. Antes de llegar al cargo, Giana se había desempeñado como director de Operaciones, Administración y Finanzas del Sanatorio Güemes, propiedad del ministro en sociedad con Enrique Nosiglia.
La crisis del PAMI, detrás de la salida
Aunque el PAMI no dependía formalmente de Giana, el viceministro era quien estaba a cargo de lidiar con los frentes de conflicto abiertos por la crisis financiera del organismo. Su conocimiento de la obra social de los jubilados, por su paso durante el macrismo, lo había dejado en un rol central dentro de la gestión de las tensiones.
Buena parte de la conducción del PAMI estaba integrada por conocidos suyos, y ahora le tocaba ser la cara visible de una administración cuestionada por llevar el ajuste de la obra social a límites impensados, según los reclamos de distintos sectores.
Lejos de atenuarse con la asistencia anunciada por el Gobierno en mayo pasado, la crisis continuó abierta. Los reclamos de farmacéuticos, prestadores y profesionales persistieron y, de acuerdo con el panorama descripto por fuentes del sector, tienen perspectivas de agravarse.
Prestadores analizan medidas de fuerza
Fuentes del ámbito de la salud revelaron que los prestadores están analizando realizar un paro en los próximos días. El escenario se da en medio de una situación delicada, con clínicas que ya acudieron a la Justicia para exigir salir del sistema PAMI, al que acusan de llevarlas al quebranto.
El mes pasado, las cámaras que nuclean a distintos prestadores del PAMI difundieron un mensaje conjunto en el que denunciaron un atraso del 102% en los valores por prestación. Ese planteo se sumó al paro de odontólogos y a las denuncias reiteradas de colegios de farmacéuticos por retrasos en los pagos.
La tensión también se vincula con los mecanismos de pago a proveedores del organismo, en un contexto en el que distintos actores del sistema sanitario advierten sobre dificultades crecientes para sostener la prestación de servicios.
Una salida en buenos términos
Harto de lidiar con esa olla a presión, Giana renunció. Según detallaron fuentes del ministerio, el funcionario saliente se fue en buenos términos con Lugones. Incluso circulan versiones sobre un posible regreso al Sanatorio Güemes.
La llegada de Sbarra abre una nueva etapa en el Ministerio de Salud, pero no desactiva el conflicto de fondo: el PAMI sigue atravesado por reclamos, atrasos y una creciente presión del sistema de prestadores.
El viceministro de Salud, Guido Giana, presentó su renuncia en medio de los crecientes conflictos vinculados a la crisis del PAMI. Será reemplazado por Rodrigo Sbarra, su actual número dos. La salida se produce en un contexto de reclamos de prestadores, farmacéuticos y profesionales por atrasos en los pagos y dificultades financieras del organismo.
El Ministerio de Salud sumó otro capítulo a esa serie nacional donde los funcionarios entran por una puerta, salen por otra y en el medio queda un organismo público haciendo ruido como lavarropas con ladrillos. Esta vez fue Guido Giana, viceministro del área, quien presentó la renuncia en medio de los focos de conflicto derivados de la crisis del PAMI, ese territorio donde prestadores, farmacias y profesionales ya parecen haber cambiado el calendario por una alarma permanente.
La situación venía cargada como olla a presión: reclamos por pagos, clínicas mirando a la Justicia, farmacéuticos con paciencia en modo reserva y una gestión obligada a explicar por qué la obra social de los jubilados se convirtió en una especie de laberinto administrativo con calefacción rota. Aunque el PAMI no dependía formalmente de Giana, el funcionario era quien debía poner la cara ante cada incendio. Y, como suele ocurrir en la política argentina, poner la cara es noble hasta que la cara empieza a chamuscarse.
Su reemplazante será Rodrigo Sbarra, actual número dos del área y nombre que arrastra un antecedente difícil de olvidar: el episodio del sobre con 10 mil dólares hallado en un cajón de su antiguo escritorio tras su salida de un cargo durante el macrismo. La defensa fue sintética, cinematográfica y apta para tráiler judicial: «Me lo plantaron». Una frase que en cualquier país cerraría una conversación; en Argentina, en cambio, apenas inaugura una saga.
Así, Salud cambia de pieza en un tablero donde el PAMI sigue acumulando tensiones y donde los proveedores, según el planteo de distintos sectores, ya no discuten matices sino supervivencia. Giana se va en buenos términos con el ministro Mario Lugones, según indicaron fuentes del área, mientras la crisis queda servida y humeante sobre la mesa. El Gobierno, por ahora, reemplaza al bombero. El incendio, siempre tan institucional, decidió quedarse.
