El lunes 2 de noviembre, la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFN) de la UNSJ y la Municipalidad de Jáchal firmaron dos actas complementarias en el Rectorado. Las suscribieron el rector Tadeo Berenguer, el decano Jorge Castro y el intendente Matías Espejo, informó la UNSJ.
Una de las actas establece la cooperación para el proyecto «Puesta en valor del Área Natural Protegida La Ciénaga, Huaco. Actualización del conocimiento sobre su patrimonio geológico y paleontológico». Lo desarrolla el Instituto de Geología de la FCEFN, bajo la dirección de María Jimena Trotteyn y con Tatiana Soria como coordinadora, según la Facultad.
Trotteyn explicó que la iniciativa surgió de demandas del Municipio de Jáchal, la Secretaría de Ambiente y la Cámara de Turismo del departamento, vinculadas con la gestión del área protegida y el uso responsable del patrimonio natural. «Nuestra primera campaña fue ir a charlar con la comunidad de Jáchal», señaló.
Qué se relevó y qué prevé el trabajo en La Ciénaga
Durante las jornadas del 16 y el 23 de octubre, el equipo hizo exploraciones geológicas y paleontológicas, revisó huellas halladas en 2010 y encontró nuevos restos que siguen en estudio, según la actualización de la FCEFN.
El trabajo contempla registrar huellas y fósiles de vertebrados e invertebrados, hacer investigaciones de campo y organizar talleres participativos. También prevé actividades de extensión, formación de recursos humanos, material audiovisual e informes técnicos.
Para la UNSJ, esa información podrá aportar a un futuro plan de manejo y ayudar a identificar lugares de interés paisajístico y científico para diseñar un sendero interpretativo.
Qué incluye el proyecto sobre pumas y ganado
La segunda acta permite ejecutar el proyecto «Abordaje comunitario y tecnologías aplicadas para la evaluación y mitigación del conflicto puma-ganado», en el área de influencia del Parque Provincial Ischigualasto, que incluye Huaco. La iniciativa sobre el mapa de riesgo con reportes de productores la desarrollan el CIGEOBIO de la FCEFN y el CONICET, bajo la dirección de Flavio M. Cappa y con Elín Avellá como coordinadora suplente, según informó la Facultad.
Durante el primer año, el equipo prevé usar aplicaciones para celulares y un número específico de WhatsApp para que productores reporten episodios, envíen fotos y compartan coordenadas. Con esos datos elaborará un mapa dinámico de riesgo; los resultados serán parciales y el seguimiento deberá continuar en el tiempo, informó la UNSJ. Cappa señaló: «Uno de los problemas que ellos manifiestan es que sufren pérdidas, pero no tienen registros».
Cappa explicó que el proyecto retoma una línea de trabajo desarrollada durante los tres años anteriores en Valle Fértil y la amplía a Jáchal.
Qué antecedentes tiene el trabajo en Huaco
La FCEFN informó que un relevamiento inicial realizado en 2025 junto con personal técnico y estudiantes permitió caracterizar el patrimonio de La Ciénaga y planificar nuevas líneas de investigación. El 6 de julio, la Facultad firmó otro acuerdo para el mismo proyecto con la Secretaría de Ambiente provincial; entonces informó que incluiría relevamientos y análisis de huellas fósiles, microfósiles y estructuras sedimentarias, en el marco del acuerdo con Ambiente.
El Municipio presentó la iniciativa el 30 de octubre en el edificio de Turismo de Jáchal, con investigadores, educadores, estudiantes, prestadores turísticos y miembros de la Cámara de Turismo. La actividad se planteó en el marco del futuro Geoparque Jáchal, según informó el Municipio.
El lunes 2 de noviembre, la UNSJ y el municipio de Jáchal firmaron dos actas sobre La Ciénaga de Huaco y el conflicto puma-ganado. En octubre, la FCEFN revisó huellas halladas en 2010 y encontró restos paleontológicos que siguen en estudio. La UNSJ prevé talleres y relevamientos; los datos podrían orientar un futuro plan de manejo y un sendero interpretativo. El proyecto paralelo recogerá reportes de productores para elaborar un mapa dinámico de riesgo.
Dos actas, dos proyectos y una tarea que empieza por escuchar y mirar el suelo. La UNSJ y la Municipalidad de Jáchal firmaron el lunes 2 de noviembre en el Rectorado. El rector Tadeo Berenguer, el decano Jorge Castro y el intendente Matías Espejo suscribieron los acuerdos. La ciencia llegó con agenda, no con varita mágica.
En La Ciénaga, el Instituto de Geología de la FCEFN trabaja bajo la dirección de María Jimena Trotteyn y con Tatiana Soria como coordinadora. En las jornadas del 16 y el 23 de octubre, el equipo revisó huellas halladas en 2010 y encontró nuevos restos paleontológicos que siguen en estudio. Algunas marcas consiguieron segunda lectura; a varios expedientes les falta ese seguimiento.
El proyecto prevé registrar huellas y fósiles, hacer investigaciones de campo, talleres y actividades de extensión y formación; también producir audiovisuales e informes. Trotteyn lo resumió: «Nuestra primera campaña fue ir a charlar con la comunidad de Jáchal». Los datos podrían alimentar un futuro plan de manejo y ayudar a elegir puntos de interés para un sendero interpretativo. Primero se conoce el terreno; después se ponen los cartelitos.
La Facultad hizo un relevamiento inicial en 2025 con personal técnico y estudiantes; el 6 de julio firmó otro acuerdo para el mismo proyecto con Ambiente provincial. El Municipio presentó la iniciativa el 30 de octubre en el edificio de Turismo, con investigadores, educadores, estudiantes, prestadores y la Cámara de Turismo, en el marco del futuro Geoparque Jáchal. El geoparque sigue en futuro; la reunión, al menos, ya ocurrió.
La otra acta habilita un proyecto del CIGEOBIO de la FCEFN y el CONICET sobre pumas y ganado en el área de influencia de Ischigualasto, que incluye Huaco. Lo dirige Flavio M. Cappa y Elín Avellá es coordinadora suplente. Cappa dijo: «Uno de los problemas que ellos manifiestan es que sufren pérdidas, pero no tienen registros». El equipo retoma tres años de trabajo en Valle Fértil; sin registros, la memoria acaba haciendo de planilla.
Durante el primer año, el equipo prevé aplicaciones para celulares y un número de WhatsApp para que productores reporten episodios, envíen fotos y compartan coordenadas. Con esa información elaborará un mapa dinámico de riesgo; los resultados serán parciales y el seguimiento deberá continuar. La utilidad empieza por dejar registro: el «después te cuento» es la peor base de datos.
