Una audiencia del juicio por la causa Cuadernos quedó atravesada por un insólito episodio luego de que la fiscalía encabezada por Fabiana León convocara a declarar a un testigo que no era la persona buscada. El hecho provocó sorpresa entre los integrantes del tribunal cuando el hombre aclaró que existía una confusión con su identidad.
Durante el interrogatorio, el contador respondió de manera negativa a las preguntas sobre su supuesto paso por la AFIP, hoy ARCA. Ante la insistencia, pidió hacer una aclaración y manifestó: «Uds. se equivocaron de Juan Carlos Santos», dejando en evidencia el error de la citación.
La confusión quedó expuesta en plena audiencia
Según relató el propio testigo, había recibido únicamente un mensaje de WhatsApp convocándolo a presentarse en el juicio. Explicó además que solicitó información sobre el motivo de la citación, pero le respondieron que no podían brindarle detalles.
El hombre también indicó que se encontraba en el exterior y debió regresar al país para asistir a la audiencia, donde finalmente quedó en claro que no era la persona requerida por la fiscalía.
El contexto del expediente
De acuerdo con lo expuesto durante el proceso, la persona que pretendía citar la fiscalía era otro Juan Carlos Santos, vinculado a la AFIP durante el período mencionado en el expediente.
El episodio ocurrió en el marco del juicio por la causa Cuadernos, donde en las últimas jornadas también declararon exfuncionarios del organismo recaudador. La audiencia quedó marcada por la confusión generada a partir de la convocatoria del testigo equivocado, una situación que sorprendió tanto a las partes como al tribunal.
Una audiencia del juicio por la causa Cuadernos quedó marcada por un error de la fiscalía encabezada por Fabiana León, que citó a declarar a un testigo equivocado. El contador convocado aseguró que no era la persona buscada y explicó que solo había recibido un mensaje de WhatsApp para presentarse, sin mayores precisiones.
Hay errores administrativos, errores judiciales y después está ese momento en el que un tribunal descubre, en vivo y en directo, que el protagonista de la audiencia no era el protagonista de la audiencia. Es el equivalente institucional a invitar al cumpleaños al vecino de la cuadra equivocada y recién advertirlo cuando ya está soplando las velitas. Solo que, en este caso, no había torta: había un juicio de enorme repercusión.
La escena tuvo todos los ingredientes del desconcierto. Preguntas preparadas, expediente abierto y un testigo que respondió «no» con una tranquilidad demoledora. No trabajó donde creían, no ocupó el cargo que buscaban y, finalmente, lanzó la frase que dejó flotando un silencio de esos que no arregla ni el mejor sistema de sonido: «Uds. se equivocaron de Juan Carlos Santos». En ese instante, la audiencia pasó de proceso judicial a comedia involuntaria, con un guion que ni el más optimista de los guionistas habría presentado por parecer demasiado exagerado.
Lo curioso es que el hombre ni siquiera sabía para qué lo habían citado. Recibió un WhatsApp, pidió explicaciones y la respuesta fue que no podían darle detalles. Viajó desde el exterior para cumplir con la convocatoria y terminó descubriendo que había atravesado fronteras para protagonizar un malentendido. No todos los días alguien hace migraciones internacionales para confirmar que no es la persona que estaban buscando.
El episodio dejó una imagen incómoda para la acusación. Mientras las partes intentaban recomponer el rumbo de la audiencia, el error ya ocupaba el centro de la escena. Porque hay tropiezos que se corrigen con una fe de erratas y otros que quedan registrados como recordatorio de que, antes de citar a un testigo, quizá convenga asegurarse de que sea el testigo correcto. Es un requisito modesto, casi revolucionario, pero suele facilitar bastante el funcionamiento de cualquier juicio.