Un equipo de investigadoras de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) desarrolló una innovadora tecnología basada en bacterias no patógenas capaz de reparar fisuras en estructuras de hormigón mediante un proceso biológico que favorece la formación natural de minerales.
El proyecto comenzó a gestarse en 2021, cuando la microbióloga María Gabriela Paraje, de la UNC, y la especialista en ciencia de los materiales Anabela Guilarducci, de la UTN Santa Fe, retomaron el vínculo académico que habían iniciado años antes durante sus becas de investigación en España.
Una tecnología para reparar el hormigón
La investigación reunió especialistas en microbiología, biotecnología, ciencia de los materiales, geología e ingenierías civil, ambiental y mecánica, con el objetivo de comprender cómo determinados microorganismos pueden generar minerales estables capaces de sellar grietas en materiales cementicios.
Tras varios años de trabajo en los laboratorios de ambas universidades, el equipo consiguió desarrollar un sistema que restaura la integridad del hormigón y prolonga la vida útil de las estructuras, utilizando bacterias que no representan riesgos para la salud.
Nació Calfix, una startup de base científica
El avance científico dio origen a Calfix, una startup de base científico-tecnológica creada para llevar esta innovación al mercado y ofrecer soluciones destinadas a la reparación y conservación de infraestructuras mediante procesos más sostenibles y duraderos.
Un paso clave para la creación de la empresa fue la participación del equipo en el programa Ignite 2025 de GridX, donde el proyecto fue seleccionado entre más de 500 postulaciones provenientes de distintos países de América.
Como parte del programa, la startup obtuvo una inversión pre-semilla de USD 250.000, destinada a impulsar el desarrollo tecnológico y comercial de la iniciativa.
Del laboratorio al ecosistema emprendedor
Durante esa etapa también se incorporó el abogado Pablo Montequín, quien aportó experiencia en propiedad intelectual, transferencia tecnológica y estrategia de negocios para acompañar el crecimiento de la empresa.
Posteriormente, Calfix fue incubada en el programa Innova de la Universidad Nacional de Córdoba y participó de iniciativas de aceleración como Tetuán Valley, vinculada al ecosistema Google for Startups Madrid, y The Engine, la aceleradora impulsada por el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Con este desarrollo, el equipo busca transformar una investigación nacida en el ámbito universitario en una solución tecnológica con potencial para mejorar la conservación de obras e infraestructuras mediante procesos biológicos innovadores.
Investigadoras de la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Tecnológica Nacional desarrollaron una tecnología basada en bacterias no patógenas capaz de reparar fisuras en estructuras de hormigón. El avance dio origen a Calfix, una startup científica que recibió una inversión inicial de USD 250.000 para impulsar su desarrollo y transferencia al mercado.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Durante décadas el hormigón tuvo una sola respuesta cuando aparecía una grieta: más cemento. Ahora unas bacterias argentinas proponen otra idea. No protestan, no cobran horas extra y, si todo sale como esperan sus creadoras, también ayudan a que las estructuras duren más tiempo.
El proyecto nació de un encuentro académico en España y terminó convirtiéndose en una startup tecnológica con inversión internacional. Hay historias que empiezan en un laboratorio y terminan buscando clientes. Esta hizo una escala por la ciencia antes de pasar por el mundo de los negocios.
La tecnología utiliza bacterias no patógenas capaces de inducir la formación de minerales que sellan fisuras en el hormigón de manera natural. Detrás hay años de trabajo interdisciplinario entre microbiología, biotecnología, ingeniería y ciencia de los materiales. Porque cuando la investigación funciona, hasta una grieta puede convertirse en una oportunidad.
El desarrollo dio origen a Calfix, una empresa que busca llevar esta innovación desde el laboratorio hacia obras e infraestructuras. El respaldo de programas de aceleración y una inversión inicial permitieron dar un paso que muchas investigaciones nunca logran: cruzar la puerta de la universidad sin abandonar la ciencia.
No todos los superhéroes usan capa. Algunos viven dentro de una bacteria y reparan paredes sin pedir reconocimiento.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un equipo de investigadoras de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) desarrolló una innovadora tecnología basada en bacterias no patógenas capaz de reparar fisuras en estructuras de hormigón mediante un proceso biológico que favorece la formación natural de minerales.
El proyecto comenzó a gestarse en 2021, cuando la microbióloga María Gabriela Paraje, de la UNC, y la especialista en ciencia de los materiales Anabela Guilarducci, de la UTN Santa Fe, retomaron el vínculo académico que habían iniciado años antes durante sus becas de investigación en España.
Una tecnología para reparar el hormigón
La investigación reunió especialistas en microbiología, biotecnología, ciencia de los materiales, geología e ingenierías civil, ambiental y mecánica, con el objetivo de comprender cómo determinados microorganismos pueden generar minerales estables capaces de sellar grietas en materiales cementicios.
Tras varios años de trabajo en los laboratorios de ambas universidades, el equipo consiguió desarrollar un sistema que restaura la integridad del hormigón y prolonga la vida útil de las estructuras, utilizando bacterias que no representan riesgos para la salud.
Nació Calfix, una startup de base científica
El avance científico dio origen a Calfix, una startup de base científico-tecnológica creada para llevar esta innovación al mercado y ofrecer soluciones destinadas a la reparación y conservación de infraestructuras mediante procesos más sostenibles y duraderos.
Un paso clave para la creación de la empresa fue la participación del equipo en el programa Ignite 2025 de GridX, donde el proyecto fue seleccionado entre más de 500 postulaciones provenientes de distintos países de América.
Como parte del programa, la startup obtuvo una inversión pre-semilla de USD 250.000, destinada a impulsar el desarrollo tecnológico y comercial de la iniciativa.
Del laboratorio al ecosistema emprendedor
Durante esa etapa también se incorporó el abogado Pablo Montequín, quien aportó experiencia en propiedad intelectual, transferencia tecnológica y estrategia de negocios para acompañar el crecimiento de la empresa.
Posteriormente, Calfix fue incubada en el programa Innova de la Universidad Nacional de Córdoba y participó de iniciativas de aceleración como Tetuán Valley, vinculada al ecosistema Google for Startups Madrid, y The Engine, la aceleradora impulsada por el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Con este desarrollo, el equipo busca transformar una investigación nacida en el ámbito universitario en una solución tecnológica con potencial para mejorar la conservación de obras e infraestructuras mediante procesos biológicos innovadores.
Investigadoras de la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Tecnológica Nacional desarrollaron una tecnología basada en bacterias no patógenas capaz de reparar fisuras en estructuras de hormigón. El avance dio origen a Calfix, una startup científica que recibió una inversión inicial de USD 250.000 para impulsar su desarrollo y transferencia al mercado.
Durante décadas el hormigón tuvo una sola respuesta cuando aparecía una grieta: más cemento. Ahora unas bacterias argentinas proponen otra idea. No protestan, no cobran horas extra y, si todo sale como esperan sus creadoras, también ayudan a que las estructuras duren más tiempo.
El proyecto nació de un encuentro académico en España y terminó convirtiéndose en una startup tecnológica con inversión internacional. Hay historias que empiezan en un laboratorio y terminan buscando clientes. Esta hizo una escala por la ciencia antes de pasar por el mundo de los negocios.
La tecnología utiliza bacterias no patógenas capaces de inducir la formación de minerales que sellan fisuras en el hormigón de manera natural. Detrás hay años de trabajo interdisciplinario entre microbiología, biotecnología, ingeniería y ciencia de los materiales. Porque cuando la investigación funciona, hasta una grieta puede convertirse en una oportunidad.
El desarrollo dio origen a Calfix, una empresa que busca llevar esta innovación desde el laboratorio hacia obras e infraestructuras. El respaldo de programas de aceleración y una inversión inicial permitieron dar un paso que muchas investigaciones nunca logran: cruzar la puerta de la universidad sin abandonar la ciencia.
No todos los superhéroes usan capa. Algunos viven dentro de una bacteria y reparan paredes sin pedir reconocimiento.