Argentina empató 1-1 frente a Inglaterra en el tramo final de la segunda semifinal del Mundial 2026, luego de remontar la desventaja que había sufrido al comienzo del complemento. El conjunto dirigido por Lionel Scaloni encontró la igualdad gracias a un gol de Enzo Fernández, asistido por Lionel Messi, después de varios minutos de dominio ofensivo.
Gordon adelantó a Inglaterra
El seleccionado inglés abrió el marcador a los 54 minutos. Tras un rápido contragolpe por la banda derecha, Morgan Rogers envió un centro preciso para la llegada de Anthony Gordon, quien definió dentro del área para establecer el 1-0.
Después del gol, Argentina adelantó sus líneas y comenzó a controlar el desarrollo del encuentro. Messi incrementó su participación en ataque, mientras el equipo buscó profundidad con modificaciones desde el banco de suplentes.
La Albi

celeste reaccionó y generó varias ocasiones
El ingreso de Nicolás González aportó mayor presencia ofensiva. El delantero tuvo una clara oportunidad de cabeza tras un centro de Messi, pero Jordan Pickford respondió con una notable intervención sobre la línea de gol.
La presión argentina continuó con un potente cabezazo de Alexis Mac Allister que impactó en el poste. Minutos más tarde, Nicolás González volvió a inquietar con una definición cruzada que pasó cerca del arco inglés.
En ese tramo del partido, Scaloni también dispuso los ingresos de Rodrigo De Paul, Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi y Lautaro Martínez, buscando aumentar el peso ofensivo del equipo.
Enzo Fernández firmó el empate
La insistencia argentina encontró recompensa a los 85 minutos. Lionel Messi recibió sobre el sector izquierdo del ataque y asistió a Enzo Fernández, quien controló en la frontal del área y conectó un remate preciso que dejó sin posibilidades a Pickford para marcar el 1-1.
Con el empate, la semifinal recuperó el equilibrio en un cierre cargado de intensidad, luego de un segundo tiempo en el que Argentina elevó su nivel futbolístico y consiguió transformar su dominio territorial en el gol que volvió a poner el marcador en tablas.
Argentina iguala 1-1 frente a Inglaterra en la segunda semifinal del Mundial 2026, tras recuperarse de un resultado adverso en el complemento. Anthony Gordon abrió el marcador para el conjunto inglés a los 54 minutos, mientras que Enzo Fernández selló el empate a los 85 con un potente remate tras una asistencia de Lionel Messi. El partido permanece abierto en su tramo decisivo.
Los Mundiales tienen una habilidad extraordinaria para convertir a millones de personas en especialistas simultáneos en táctica, psicología, cardiología y arbitraje. Inglaterra creyó haber encontrado el manual definitivo para administrar una ventaja mínima. Argentina, en cambio, decidió demostrar que el manual era apenas un folleto mal impreso. El segundo tiempo pasó de ser un ejercicio de paciencia a una montaña rusa donde cada ataque parecía tener banda sonora propia y cada despeje era celebrado como si también otorgara puntos en la tabla de posiciones.
Durante varios minutos, los ingleses administraron el 1-0 con la calma de quien acaba de estacionar el auto en un lugar perfecto y mira con desconfianza a cualquiera que pase cerca. El problema fue que del otro lado estaba Lionel Messi, un futbolista que lleva dos décadas dedicándose precisamente a arruinar planes que parecían impecables. Cada vez que recibía la pelota aparecían dos, tres o cuatro camisetas blancas alrededor, como si hubieran recibido una alerta de evacuación. Aun así, encontraba un pase donde los demás apenas distinguían pasto.
Argentina respondió empujando el partido hacia el arco de Pickford. Nicolás González obligó al arquero inglés a sacar una atajada de esas que después se convierten en repetición obligatoria. Alexis Mac Allister estrelló un cabezazo en el poste y el rebote dejó esa incómoda sensación de que hasta los caños estaban negociando con el suspenso. Mientras tanto, Scaloni movía piezas desde el banco con la tranquilidad del ajedrecista que todavía guarda la reina para el final de la partida.
Y el final, al menos por ahora, tuvo nombre y apellido. Messi levantó la cabeza apenas un segundo, encontró a Enzo Fernández libre en la frontal y el mediocampista resolvió con un remate que salió disparado con la autoridad de quien ya había decidido el destino de la jugada antes de patear. Pickford voló por protocolo; la pelota viajó directo a la red. El empate desató el festejo argentino, borró de un plumazo la tranquilidad inglesa y dejó la semifinal convertida en un relato donde cualquier intento de adivinar el desenlace empieza a parecer un deporte de alto riesgo.