El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) aprobó el Protocolo de Perfusión Regional Normotérmica (PRN), una técnica innovadora destinada a preservar órganos después del fallecimiento del donante y ampliar la disponibilidad de trasplantes en Argentina.
Mediante la Resolución N° 275/2026, el organismo estableció las normas para la aplicación de la técnica de Perfusión Regional Normotérmica Abdominal, Torácica y Toracoabdominal, creando un marco nacional para su implementación.
La medida apunta a fortalecer los procesos de donación en asistolia controlada, permitiendo conservar órganos mediante el restablecimiento controlado del flujo sanguíneo a temperatura corporal normal. Según explicaron desde el INCUCAI, “la PRN evita el deterioro de los órganos y mejora el pronóstico de los receptores”.
Una nueva herramienta para ampliar la donación
El protocolo establece criterios de selección de donantes y receptores, condiciones técnicas para aplicar la perfusión, responsabilidades de los equipos intervinientes y procedimientos vinculados a seguridad, trazabilidad y calidad.
Además, fija requisitos de capacitación y organización para las instituciones habilitadas que implementen la técnica, con el objetivo de garantizar estándares comunes en todas las jurisdicciones del país.
Para la elaboración del documento se conformó una comisión asesora integrada por especialistas de distintas regiones, equipos de procuración y profesionales del área de trasplantes. La Comisión Federal de Trasplantes (COFETRA) participó del proceso de asesoramiento y aprobación técnica.
La donación en asistolia y el impacto del nuevo protocolo
Argentina comenzó en los últimos años a desarrollar la donación en asistolia, que contempla la obtención de órganos de personas cuyo fallecimiento se produjo por el cese irreversible de las funciones circulatorias luego de la adecuación del esfuerzo terapéutico.
Desde la entrada en vigencia del Protocolo de Donación en Asistolia (Resolución INCUCAI 327/2023), los procedimientos se concentraron principalmente en la extracción de riñones, mientras que los casos vinculados a órganos torácicos y toracoabdominales fueron más limitados.
La aprobación de la PRN representa un nuevo paso para ampliar progresivamente esta modalidad de donación, aumentar la cantidad de órganos disponibles y mejorar las posibilidades de acceso a tratamientos de trasplante.
Un caso realizado en la Fundación Favaloro y el Hospital El Cruce
Un antecedente concreto se produjo en el Hospital Universitario Fundación Favaloro, en articulación con el Hospital El Cruce, donde se llevó adelante un proceso de procuración cardíaca mediante asistolia controlada.
El corazón obtenido fue implantado en una paciente de 42 años que llevaba seis años en lista de espera.
“El desarrollo de este tipo de estrategias tiene un impacto directo sobre la lista de espera, permitiendo generar oportunidades de trasplante en escenarios donde antes no eran posibles”, señaló Roberto René Favaloro, jefe del servicio de trasplantes intratorácicos de la Fundación Favaloro.
La situación actual de los trasplantes en Argentina
Según datos del INCUCAI, actualmente 7.376 personas esperan un trasplante en Argentina. Durante 2026 se realizaron hasta el momento 1.316 procedimientos, con una tasa de 12,89 donantes por millón de habitantes.
En 2025, Argentina registró la tasa más alta de donación de su historia, con 20,59 donantes por millón de habitantes.
El Protocolo de Perfusión Regional Normotérmica busca sumar una herramienta que permita aprovechar más órganos disponibles, mejorar los resultados clínicos y ofrecer nuevas oportunidades a quienes permanecen en lista de espera.
Qué es el Protocolo de Perfusión Regional Normotérmica
El PRN es un conjunto de normas que regula una técnica destinada a preservar órganos tras el fallecimiento del donante en casos de asistolia controlada.
La práctica consiste en restablecer el flujo sanguíneo en la región abdominal y/o toracoabdominal a temperatura corporal normal, permitiendo mantener la viabilidad de órganos como corazón, pulmones, hígado y riñones.
El protocolo también define responsabilidades de los equipos médicos, requisitos de formación y procedimientos de seguridad, con el objetivo de aumentar la disponibilidad de órganos y mejorar las oportunidades de trasplante.
El INCUCAI aprobó un protocolo nacional para implementar la Perfusión Regional Normotérmica, una técnica que permite preservar órganos luego del fallecimiento del donante y ampliar las posibilidades de trasplante en Argentina. La medida establece criterios técnicos, de seguridad y capacitación para aplicar esta herramienta en casos de donación en asistolia controlada.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
7.376 personas esperan un trasplante en Argentina y una nueva técnica busca que más órganos lleguen a destino. El INCUCAI aprobó un protocolo que suma una herramienta de alta complejidad al sistema de donación. La medicina avanza con tecnología de punta mientras la lista de espera sigue contando los días.
La Perfusión Regional Normotérmica parece el nombre de un electrodoméstico imposible de explicar en una sobremesa, pero detrás de esas palabras hay una técnica que puede marcar una diferencia concreta: mantener órganos en mejores condiciones después del fallecimiento del donante.
El nuevo protocolo establece reglas, capacitación y controles para que la práctica pueda aplicarse en todo el país. Es decir, la innovación llega con manual de instrucciones, porque hasta la esperanza necesita procedimientos cuando entra en un quirófano.
La técnica permitirá ampliar las posibilidades de donación en asistolia controlada, un sistema que Argentina comenzó a desarrollar en los últimos años. Hasta ahora, los procesos se habían concentrado principalmente en la obtención de riñones, con pocos casos vinculados a órganos torácicos y abdominales.
El desafío es aumentar la disponibilidad de órganos y mejorar las oportunidades para quienes esperan un trasplante. En un sistema donde cada donación puede cambiar una vida, una nueva herramienta puede convertirse en la diferencia entre una espera interminable y una segunda oportunidad.
Porque en medicina los avances no siempre llegan con aplausos y luces de escenario: a veces llegan en forma de un protocolo de 30 páginas que puede salvar vidas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) aprobó el Protocolo de Perfusión Regional Normotérmica (PRN), una técnica innovadora destinada a preservar órganos después del fallecimiento del donante y ampliar la disponibilidad de trasplantes en Argentina.
Mediante la Resolución N° 275/2026, el organismo estableció las normas para la aplicación de la técnica de Perfusión Regional Normotérmica Abdominal, Torácica y Toracoabdominal, creando un marco nacional para su implementación.
La medida apunta a fortalecer los procesos de donación en asistolia controlada, permitiendo conservar órganos mediante el restablecimiento controlado del flujo sanguíneo a temperatura corporal normal. Según explicaron desde el INCUCAI, “la PRN evita el deterioro de los órganos y mejora el pronóstico de los receptores”.
Una nueva herramienta para ampliar la donación
El protocolo establece criterios de selección de donantes y receptores, condiciones técnicas para aplicar la perfusión, responsabilidades de los equipos intervinientes y procedimientos vinculados a seguridad, trazabilidad y calidad.
Además, fija requisitos de capacitación y organización para las instituciones habilitadas que implementen la técnica, con el objetivo de garantizar estándares comunes en todas las jurisdicciones del país.
Para la elaboración del documento se conformó una comisión asesora integrada por especialistas de distintas regiones, equipos de procuración y profesionales del área de trasplantes. La Comisión Federal de Trasplantes (COFETRA) participó del proceso de asesoramiento y aprobación técnica.
La donación en asistolia y el impacto del nuevo protocolo
Argentina comenzó en los últimos años a desarrollar la donación en asistolia, que contempla la obtención de órganos de personas cuyo fallecimiento se produjo por el cese irreversible de las funciones circulatorias luego de la adecuación del esfuerzo terapéutico.
Desde la entrada en vigencia del Protocolo de Donación en Asistolia (Resolución INCUCAI 327/2023), los procedimientos se concentraron principalmente en la extracción de riñones, mientras que los casos vinculados a órganos torácicos y toracoabdominales fueron más limitados.
La aprobación de la PRN representa un nuevo paso para ampliar progresivamente esta modalidad de donación, aumentar la cantidad de órganos disponibles y mejorar las posibilidades de acceso a tratamientos de trasplante.
Un caso realizado en la Fundación Favaloro y el Hospital El Cruce
Un antecedente concreto se produjo en el Hospital Universitario Fundación Favaloro, en articulación con el Hospital El Cruce, donde se llevó adelante un proceso de procuración cardíaca mediante asistolia controlada.
El corazón obtenido fue implantado en una paciente de 42 años que llevaba seis años en lista de espera.
“El desarrollo de este tipo de estrategias tiene un impacto directo sobre la lista de espera, permitiendo generar oportunidades de trasplante en escenarios donde antes no eran posibles”, señaló Roberto René Favaloro, jefe del servicio de trasplantes intratorácicos de la Fundación Favaloro.
La situación actual de los trasplantes en Argentina
Según datos del INCUCAI, actualmente 7.376 personas esperan un trasplante en Argentina. Durante 2026 se realizaron hasta el momento 1.316 procedimientos, con una tasa de 12,89 donantes por millón de habitantes.
En 2025, Argentina registró la tasa más alta de donación de su historia, con 20,59 donantes por millón de habitantes.
El Protocolo de Perfusión Regional Normotérmica busca sumar una herramienta que permita aprovechar más órganos disponibles, mejorar los resultados clínicos y ofrecer nuevas oportunidades a quienes permanecen en lista de espera.
Qué es el Protocolo de Perfusión Regional Normotérmica
El PRN es un conjunto de normas que regula una técnica destinada a preservar órganos tras el fallecimiento del donante en casos de asistolia controlada.
La práctica consiste en restablecer el flujo sanguíneo en la región abdominal y/o toracoabdominal a temperatura corporal normal, permitiendo mantener la viabilidad de órganos como corazón, pulmones, hígado y riñones.
El protocolo también define responsabilidades de los equipos médicos, requisitos de formación y procedimientos de seguridad, con el objetivo de aumentar la disponibilidad de órganos y mejorar las oportunidades de trasplante.
El INCUCAI aprobó un protocolo nacional para implementar la Perfusión Regional Normotérmica, una técnica que permite preservar órganos luego del fallecimiento del donante y ampliar las posibilidades de trasplante en Argentina. La medida establece criterios técnicos, de seguridad y capacitación para aplicar esta herramienta en casos de donación en asistolia controlada.
7.376 personas esperan un trasplante en Argentina y una nueva técnica busca que más órganos lleguen a destino. El INCUCAI aprobó un protocolo que suma una herramienta de alta complejidad al sistema de donación. La medicina avanza con tecnología de punta mientras la lista de espera sigue contando los días.
La Perfusión Regional Normotérmica parece el nombre de un electrodoméstico imposible de explicar en una sobremesa, pero detrás de esas palabras hay una técnica que puede marcar una diferencia concreta: mantener órganos en mejores condiciones después del fallecimiento del donante.
El nuevo protocolo establece reglas, capacitación y controles para que la práctica pueda aplicarse en todo el país. Es decir, la innovación llega con manual de instrucciones, porque hasta la esperanza necesita procedimientos cuando entra en un quirófano.
La técnica permitirá ampliar las posibilidades de donación en asistolia controlada, un sistema que Argentina comenzó a desarrollar en los últimos años. Hasta ahora, los procesos se habían concentrado principalmente en la obtención de riñones, con pocos casos vinculados a órganos torácicos y abdominales.
El desafío es aumentar la disponibilidad de órganos y mejorar las oportunidades para quienes esperan un trasplante. En un sistema donde cada donación puede cambiar una vida, una nueva herramienta puede convertirse en la diferencia entre una espera interminable y una segunda oportunidad.
Porque en medicina los avances no siempre llegan con aplausos y luces de escenario: a veces llegan en forma de un protocolo de 30 páginas que puede salvar vidas.