José Antonio Kast promulgó la ley de Escuelas Protegidas en Chile, una normativa que incorpora nuevas herramientas para enfrentar hechos de violencia dentro de los establecimientos educativos, entre ellas la posibilidad de revisar mochilas y otras pertenencias de los estudiantes bajo determinadas condiciones.
La presentación de la norma se realizó en la escuela Nueva Zelandia, ubicada en la comuna de Independencia, al norte de Santiago.
“El que nada hace nada teme. Entonces uno cuando llega a una escuela, que es como su casa, no hay problema en que uno pueda mostrar las cosas que trae a una persona de confianza que puede ser un inspector, un asistente, un profesor”, señaló Kast durante la actividad.
Cómo serán las revisiones de mochilas
La normativa establece que el personal autorizado podrá realizar revisiones de mochilas y pertenencias de los estudiantes dentro de los establecimientos educativos. Los procedimientos deberán respetar la privacidad y los derechos de los alumnos.
También podrá solicitarse a los estudiantes que vacíen sus bolsillos. Sin embargo, no están permitidas las revisiones corporales, el contacto físico ni la desnudez durante esos procedimientos.
En caso de encontrarse elementos peligrosos en posesión de un estudiante, el establecimiento deberá comunicar la situación a su familia y dar intervención a Carabineros o a la Policía de Investigaciones (PDI).
Si el estudiante se niega a que sus pertenencias sean revisadas, deberán ser informados sus padres o apoderados, quienes tendrán que intervenir de acuerdo con el procedimiento previsto por el establecimiento.
Nuevas facultades para docentes
“Esta es una ley que entrega nuevas herramientas para que los colegios puedan atender conflictos propios de la convivencia escolar, pero que también puedan impedir hechos de violencia e incluso delictuales que exceden las capacidades que los equipos escolares pueden tener”, destacó la ministra de Educación, María Paz Arzola, durante el acto.
Con la nueva legislación, los docentes podrán aplicar de manera inmediata “medidas pedagógicas preventivas, correctivas y disciplinarias”, siempre bajo criterios de proporcionalidad y pertinencia frente a cada situación.
Los padres y apoderados, por su parte, deberán acudir a las citaciones realizadas por los establecimientos cuando se produzcan situaciones vinculadas con convivencia escolar o violencia.
Restricciones para elementos que impidan identificar el rostro
Otro punto de la normativa establece que los establecimientos podrán restringir vestimentas o accesorios que dificulten la identificación facial.
La medida contempla excepciones justificadas, entre ellas situaciones relacionadas con la salud, prácticas religiosas y otras circunstancias específicas contempladas por los establecimientos.
La ley de Escuelas Protegidas fue impulsada por el gobierno de Kast después del ataque ocurrido en un establecimiento de Calama, donde un joven de 18 años mató con un arma blanca a una asistente educacional e hirió a otras cuatro personas.
La iniciativa fue aprobada por el Parlamento y posteriormente pasó por el control del Tribunal Constitucional, que objetó algunas disposiciones vinculadas con las facultades policiales para revisar pertenencias de estudiantes sin una orden previa y con restricciones relacionadas con beneficios universitarios.
La normativa finalmente promulgada busca ampliar las herramientas de prevención y actuación de las comunidades educativas frente a hechos graves de violencia, al tiempo que establece condiciones y límites para las medidas que pueden adoptarse dentro de los establecimientos.
José Antonio Kast promulgó la ley de Escuelas Protegidas en Chile, una normativa destinada a reforzar la seguridad y la convivencia en los establecimientos educativos. Entre sus medidas permite revisar mochilas bajo determinadas condiciones, solicitar que los estudiantes vacíen sus bolsillos, ampliar facultades disciplinarias de los docentes y restringir elementos que impidan la identificación facial.
Chile decidió que la convivencia escolar necesitaba algo más que anotaciones, reuniones de apoderados y esa histórica mirada docente capaz de silenciar un curso entero sin pronunciar una palabra. José Antonio Kast promulgó la ley de Escuelas Protegidas, una normativa que habilita nuevas herramientas para enfrentar situaciones de violencia y que coloca a las mochilas en un lugar institucional que probablemente nunca imaginaron cuando fueron compradas para transportar cuadernos y una banana que lleva tres semanas olvidada en el bolsillo lateral.
“El que nada hace nada teme. Entonces uno cuando llega a una escuela, que es como su casa, no hay problema en que uno pueda mostrar las cosas que trae a una persona de confianza que puede ser un inspector, un asistente, un profesor”, señaló Kast durante la presentación. Bajo la nueva normativa, los establecimientos podrán incorporar mecanismos para revisar mochilas y pertenencias, aunque sin revisiones corporales ni contacto físico. La legislación, consciente de que seguridad escolar y requisa aeroportuaria son conceptos distintos, estableció límites para el procedimiento.
Si aparecen elementos peligrosos, entran en escena la familia y las fuerzas de seguridad. Si el estudiante se niega, también deberá notificarse a sus padres o apoderados. Es decir, aquella antigua llamada desde la escuela que durante generaciones significó “su hijo hizo algo” ahora podría incorporar una segunda pregunta inevitable: “¿qué llevaba exactamente en la mochila?”. La adolescencia acaba de recibir otra razón para considerar que los adultos tienen una inquietante obsesión por revisar cosas.
Los docentes, además, tendrán facultades para aplicar inmediatamente “medidas pedagógicas preventivas, correctivas y disciplinarias”, siempre bajo criterios de proporcionalidad. También deberán regularse prendas o accesorios que impidan identificar el rostro, con excepciones justificadas. La escuela chilena suma así un nuevo marco de seguridad donde profesores, directivos, familias y estudiantes deberán aprender una materia no incluida en la libreta: cómo administrar una convivencia atravesada por protocolos, derechos, prevención y una mochila que dejó definitivamente de ser territorio diplomático independiente.