Tras más de dos meses sin actividad en el recinto, la Cámara de Diputados volverá a sesionar este miércoles desde las 12, con el oficialismo confiado en reunir los votos necesarios para avanzar con una serie de proyectos centrales para el Gobierno.
Entre las principales iniciativas incluidas en el temario se encuentran la reforma del Banco Central, los cambios en el régimen de Inocencia Fiscal y la adhesión al sistema internacional de patentes.
Desde la Presidencia de la Cámara baja anticiparon la magnitud del debate: «Será una sesión muy larga», señalaron altas fuentes parlamentarias respecto de la convocatoria especial.
Además de los tres proyectos impulsados por el Gobierno, los diputados deberán tratar la reducción del IVA a la fécula de mandioca, una iniciativa solicitada por la provincia de Misiones, y una serie de expedientes de carácter simbólico relacionados con declaraciones de capitales nacionales en diferentes rubros, ciudades y provincias del país.
La amplitud del temario refleja la estrategia desplegada por el oficialismo y, particularmente, por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, para enviar señales hacia sectores aliados que mantienen una relación fluctuante con el Gobierno.
El oficialismo busca contener a sus aliados
El escenario político llega atravesado por la reciente derrota del oficialismo en el Senado, las señales de alerta provenientes de la situación económica y la caída en la imagen del presidente Javier Milei.
En ese contexto, algunos gobernadores comenzaron a mostrar mayores márgenes de autonomía respecto de la Casa Rosada. Entre ellos aparecen los mandatarios de Catamarca, Tucumán y Salta, cuyos senadores votaron en contra de la Ley de Inviolabilidad Privada.
También adquirió protagonismo el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, quien resultó clave para que quedara fuera el capítulo referido al Manejo del Fuego. Además, logró cohesionar a los bloques provinciales de ambas cámaras del Congreso nacional bajo su conducción, tras distanciarse del esquema de poder ejercido durante décadas por Carlos Rovira.
Pese a estos movimientos, que generan preocupación dentro del Gobierno y son seguidos especialmente por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el ministro del Interior, Diego Santilli, en Diputados el escenario aparece más favorable para el oficialismo.
Menem parece mantener la situación bajo control y, hasta el momento, no existen indicios de que el Gobierno pueda sufrir una derrota circunstancial el miércoles en alguno de los principales asuntos incluidos en el temario.
La reforma del Banco Central
Uno de los proyectos centrales será la modificación del funcionamiento del Banco Central, una iniciativa que el propio Milei definió como «la más importante» de esta etapa de su gobierno.
La propuesta busca establecer por ley una serie de principios que el Ejecutivo considera centrales en materia monetaria, entre ellos la restricción de la emisión de dinero sin respaldo y la consolidación del objetivo de emisión cero.
En ese sentido, se prohíben los adelantos transitorios al Tesoro, los préstamos a las provincias y la utilización de letras intransferibles. También se limita la transferencia de utilidades a las ganancias reales obtenidas por la entidad monetaria.
El proyecto además elimina la multiplicidad de objetivos actualmente contemplados en la Carta Orgánica del Banco Central y establece como mandato exclusivo la preservación del valor de la moneda, junto con la prohibición de financiar al Tesoro.
«Volver al mandato único implica principalmente reconocer la naturaleza monetaria de la inflación. La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta que conlleva una pérdida del poder adquisitivo del dinero. No debiera ser tarea del Banco Central ocuparse de otros objetivos», se indica.
«De esta forma se remueven del elenco de atribuciones del Directorio las funciones de orientación del crédito hacia destinos determinados y las políticas crediticias diferenciadas, propias de la banca de fomento y ajenas a la misión de una autoridad monetaria, cuya persecución por la vía de la emisión o de la regulación distorsiva ha demostrado ser ineficaz para sus fines declarados y lesiva para la preservación del valor de la moneda», explica el proyecto.
Otro de los objetivos consiste en fortalecer la independencia del Banco Central. Para ello, la propuesta endurece las condiciones para remover al presidente y a los directores del organismo y exige una mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso nacional.
Los cambios en Inocencia Fiscal
La Cámara baja también debatirá modificaciones a la ley 27.799 de Inocencia Fiscal. El proyecto amplía el universo de contribuyentes habilitados para incorporarse al Régimen Simplificado del Impuesto a las Ganancias.
La iniciativa establece que todas las personas humanas y sucesiones indivisas residentes en el país puedan optar por esa modalidad, sin límites vinculados con sus ingresos o patrimonio.
Actualmente, el régimen alcanza a quienes registran ingresos anuales de hasta $1.000 millones y un patrimonio de hasta $10.000 millones.
El texto también redefine el concepto de «discrepancia significativa», utilizado como criterio para que ARCA pueda impugnar una declaración jurada simplificada y revisar las presentaciones correspondientes al Impuesto a las Ganancias.
La discrepancia quedará configurada cuando la impugnación determine un incremento del impuesto o una reducción de quebrantos no inferior al 15% respecto de lo declarado por el contribuyente.
Además, quienes adhieran al régimen simplificado deberán realizar sus operaciones mediante el sistema financiero formal, utilizando medios autorizados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) o la Comisión Nacional de Valores (CNV).
La Cámara de Diputados volverá a sesionar este miércoles desde las 12, tras más de dos meses sin actividad en el recinto. El oficialismo buscará avanzar con las reformas del Banco Central y de Inocencia Fiscal, además de la adhesión al sistema internacional de patentes, en una jornada que también incluirá iniciativas reclamadas por provincias y aliados.
Después de más de dos meses con el recinto cerrado, la Cámara de Diputados volverá a abrir sus puertas, demostrando que incluso el Congreso argentino puede experimentar el fenómeno conocido como regreso a la actividad. El miércoles, desde el mediodía, los legisladores deberán enfrentarse a una sesión que promete extenderse durante horas, con un menú capaz de combinar Banco Central, impuestos, patentes, fécula de mandioca y declaraciones simbólicas. Una selección temática tan amplia que parece diseñada por alguien que abrió cinco pestañas legislativas y decidió no cerrar ninguna.
El oficialismo llega con optimismo y Martín Menem aparece como uno de los principales administradores del delicado arte de contar votos sin que nadie se mueva demasiado. La estrategia incluyó incorporar pedidos de aliados y provincias, porque en el Congreso la construcción de consensos también puede comenzar con una reducción del IVA a la fécula de mandioca. La política argentina ha demostrado nuevamente que entre una reforma monetaria estructural y una negociación territorial siempre existe espacio para un tubérculo con representación parlamentaria.
El escenario, sin embargo, está lejos de ser una ceremonia tranquila. La derrota oficialista en el Senado, los movimientos de algunos gobernadores y las señales económicas obligan a la Casa Rosada a seguir cada voto con precisión quirúrgica. Catamarca, Tucumán, Salta y Misiones aparecen dentro de un mapa de alianzas donde las lealtades pueden tener la estabilidad de una conexión de internet durante una tormenta.
Aun así, Menem parece conservar el control de Diputados y no asoman, por ahora, señales de una derrota en los proyectos centrales. Será una sesión extensa y con reformas sensibles sobre la mesa. Es decir, el Congreso volverá después de dos meses dispuesto a recuperar el tiempo perdido mediante el método institucional más argentino disponible: discutir todo el mismo día.