La actividad económica mostró señales de recuperación en junio, aunque los datos vuelven a exponer una marcada diferencia entre los distintos sectores. Mientras algunas ramas industriales ya superaron los niveles de producción registrados a fines de 2023, otras todavía acumulan fuertes retrocesos.
Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC, la economía creció 2,7% interanual y 0,8% mensual en junio. El resultado permitió revertir la tendencia de los dos meses anteriores y volvió a instalar la idea de una evolución en “modo serrucho”, aunque con un desempeño heterogéneo entre las distintas actividades.
A grandes rasgos, las mejoras se concentran en sectores vinculados con la energía, el agro, la minería, la pesca y la intermediación financiera, mientras que la industria, la construcción y el comercio continúan entre las actividades más afectadas.
Dentro de la propia industria también existen diferencias importantes. Un informe de la consultora Econviews relevó la evolución de ocho de los principales rubros entre noviembre de 2023 y junio de 2026 y encontró que algunos ya recuperaron y superaron aquel nivel, mientras otros continúan muy por debajo.
Los sectores que lograron recuperarse
Entre las ramas industriales que presentan una mejor evolución se encuentran la refinación de petróleo, los productos químicos y los alimentos y bebidas.
Según Econviews, la refinación de petróleo registró una mejora de 10,6% respecto del nivel de fines de 2023. Le siguieron sustancias y productos químicos, con un avance de 7,6%, y alimentos y bebidas, con una suba de 7,3%.
El rubro de madera y papel prácticamente se mantuvo en el mismo nivel, con una variación positiva de apenas 0,1%.
El relevamiento del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea, también muestra diferencias importantes entre las ramas industriales. Al observar la evolución acumulada desde noviembre de 2023, siete de las 16 ramas medidas se encuentran en terreno positivo.
En ese grupo aparecen refinación de petróleo y derivados, con +10,6%; sustancias y productos químicos, con +7,5%; otros equipos de transporte, con +7,5%; producción de alimentos y bebidas, con +7,3%; y muebles y colchones, con +5,8%.
Los sectores que todavía están rezagados
En el extremo opuesto aparecen actividades que todavía no lograron recuperar el nivel de producción de fines de 2023.
Según Econviews, las industrias metálicas básicas acumulan una caída de 2,6%, mientras que los vehículos automotores retroceden 13,1%. La baja alcanza el 15,7% en prendas de vestir y el 19% en productos de metal.
La maquinaria y el equipo completan el grupo de actividades más afectadas, con una contracción acumulada de 19,2%.
El relevamiento del Ieral muestra un panorama todavía más marcado en algunos segmentos. Entre las mayores caídas aparecen productos textiles (-39,9%), productos minerales no metálicos (-23,7%), otros equipos, aparatos e instrumentos (-21,2%) y maquinaria y equipo (-19,2%).
Los datos muestran así que la recuperación industrial no es uniforme: mientras algunos sectores lograron superar el nivel registrado antes del cambio de ciclo económico, otros continúan acumulando pérdidas significativas.
Qué esperan para el segundo semestre
El Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA) elaboró sus propias estimaciones y proyectó para julio una suba interanual de la actividad industrial cercana al 1,4%. En la comparación mensual, en tanto, habría registrado un avance de 0,6%.
“Con estos datos, en lo que va del año la industria acumula una baja de 2% respecto al mismo período de 2025 y 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023”, calcularon en la UIA.
Para el conjunto de la economía, la consultora Inveq estimó que el Producto podría crecer entre 2% y 2,5% durante 2026, aunque alcanzar ese resultado requeriría una aceleración importante durante la segunda mitad del año.
Para llegar al crecimiento de 2,5%, la economía debería avanzar en promedio 0,75% mensual entre julio y diciembre. Para alcanzar el 2%, en cambio, necesitaría una expansión promedio de 0,5% mensual.
La consultora espera una mejora gradual durante el segundo semestre, apoyada en una eventual recuperación del salario real y una mayor disponibilidad de crédito.
El dato de junio confirma el rebote de la actividad, pero también deja expuesta la principal característica del escenario actual: la recuperación no avanza al mismo ritmo para todos. Mientras petróleo, químicos y alimentos ya superaron el registro de fines de 2023, textiles, maquinaria, productos de metal y automotrices todavía permanecen por debajo de aquel nivel.
La actividad económica argentina mostró una recuperación en junio, pero con marcadas diferencias entre sectores industriales. Mientras refinación de petróleo, químicos y alimentos superaron los niveles de producción de fines de 2023, textiles, maquinaria, productos de metal y automotrices permanecen rezagados. Las proyecciones anticipan una mejora gradual, aunque la industria todavía se encuentra por debajo de registros previos.
La industria argentina volvió a mostrar que puede tener dos velocidades al mismo tiempo: algunos sectores ya producen más que a fines de 2023 y otros todavía están hasta un 39,9% abajo. El rebote existe, pero no parece haber recibido el memo completo de la economía.
Refinación de petróleo, químicos y alimentos están entre los ganadores, mientras textiles, maquinaria y productos minerales no metálicos siguen mirando el nivel de producción de 2023 desde bastante lejos. Es una recuperación con la lógica de un colectivo porteño: algunos subieron, otros quedaron esperando en la parada y nadie sabe muy bien cuándo pasa el próximo.
Los números explican mejor que cualquier discurso el tamaño de la brecha. La refinación de petróleo avanzó 10,6% respecto de fines de 2023, los químicos 7,6% y alimentos y bebidas 7,3%; en el otro extremo, textiles acumulan una caída de 39,9% según uno de los relevamientos citados.
El dato de junio también aportó una señal positiva: la economía creció 2,7% interanual y 0,8% mensual. Después de dos meses de retrocesos, apareció otra vez el famoso “modo serrucho”, esa modalidad estadística en la que la economía parece avanzar con la elegancia de alguien tratando de bajar una escalera a oscuras.
La industria, de todos modos, todavía carga con un atraso importante. La UIA estima que en julio la actividad industrial habría crecido 1,4% interanual, aunque acumularía en el año una baja del 2% frente a 2025 y seguiría 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
Las proyecciones para 2026 son moderadamente optimistas, pero exigen que el segundo semestre acelere. La economía podría crecer entre 2% y 2,5%, siempre que consiga sostener aumentos mensuales que permitan que la recuperación deje de parecer una reunión donde algunos llegaron temprano y otros todavía están buscando estacionamiento.