El ministro de Economía, Luis Caputo, pidió impulsar una ley para sancionar a periodistas que publiquen información “sin sustento”, luego de rechazar un supuesto vínculo con una firma privada.
La propuesta del funcionario se produjo en medio de una serie de cuestionamientos e insultos del presidente Javier Milei contra periodistas y medios de comunicación.
En una publicación en X, Caputo negó un supuesto beneficio por afinidad hacia el empresario Julio Made y su firma, planteado por el periodista Beto Valdez. “Nunca en mi vida escuché ni siquiera hablar de un grupo Lenor, ni de un empresario Made. Pero pareciera que, para ciertos periodistas, mentir es un derecho adquirido”, dijo el ministro.
A partir de esa afirmación, que consideró falsa, Caputo propuso avanzar con una sanción legal: “La Justicia debería actuar. Necesitamos una ley que castigue este tipo de conductas. No es razonable que alguien escriba cosas sin ningún tipo de sustento y no tenga consecuencias”.
Milei respaldó a Caputo y volvió a atacar a periodistas
Tras la publicación del ministro, Javier Milei respaldó su postura con el mensaje: “DESENMASCARANDO MENTIROSOS”.
Minutos más tarde, el Presidente publicó: “Hay que ser MUY MIERDA tomar a la baja de impuestos como algo malo… Periodistas argentinos (96,7%)… CIAO…!!!”.
El jefe de Estado también respondió a una publicación de Federico Domínguez, integrante de la Fundación Faro, quien había desmentido una información periodística sobre una supuesta discusión en torno al rumbo económico con el Poder Ejecutivo.
“Mierdas humanas mentirosas, después lloran malas formas”, escribió Milei.
Posteriormente agregó: “LAS MIERDAS HUMANA que se disfrazan de periodistas pedirán perdón por haber mentido y operado tanto con el tema morosidad…Veremos si están moldeados de barro o de mierda… Principio de Revelación a la carga…CIAO!”.
Caputo también cuestionó un informe sobre ataques a la prensa
En otra publicación, el ministro de Economía cuestionó una nota que analizaba la tensión entre la Casa Rosada y los medios de comunicación. Caputo compartió parte de un informe que contabilizaba 335 mensajes del Poder Ejecutivo contra comunicadores.
Ante ese relevamiento, el funcionario sostuvo: “El título debiera ser exactamente el opuesto: Recrudece el ataque DEL periodismo. Un sector del periodismo se atribuye el derecho a mentir e injuriar, pero nosotros no debemos enojarnos ni exponer sus calumnias”.
El informe mencionado señalaba que, durante una semana, el Poder Ejecutivo apuntó contra 16 periodistas con nombre y apellido, entre ellos Marcelo Bonelli, Manu Jove, Mercedes Ninci, Hugo Alconada Mon y Adrián Ventura.
También consignaba cuestionamientos dirigidos contra nueve medios de comunicación, entre ellos Clarín, LA NACION, Infobae, Perfil, TN y C5N.
La discusión volvió así a poner en primer plano la relación entre el Gobierno nacional y la prensa, en un contexto marcado por acusaciones cruzadas, desmentidas y una creciente confrontación pública entre funcionarios, periodistas y medios.
El ministro de Economía, Luis Caputo, propuso impulsar una ley que sancione a periodistas que publiquen información “sin sustento”, luego de rechazar un supuesto vínculo con una empresa privada. Javier Milei respaldó al funcionario y volvió a lanzar fuertes cuestionamientos contra la prensa, en medio de una creciente tensión entre el Gobierno y distintos medios y comunicadores.
La relación entre el Gobierno y el periodismo sumó este miércoles un nuevo capítulo de ese vínculo institucional que, a esta altura, parece redactado por un guionista especializado en conflictos familiares. Luis Caputo pidió avanzar con una ley para castigar a periodistas que publiquen información “sin sustento”, después de negar un supuesto vínculo con un empresario. La propuesta llegó acompañada por una idea sencilla: si la noticia es falsa, que intervenga la Justicia. El problema, como suele suceder en estos casos, es que definir quién tiene la verdad antes de que termine la discusión puede convertirse en un deporte nacional de alto riesgo.
Caputo sostuvo que “Pero pareciera que, para ciertos periodistas, mentir es un derecho adquirido” y fue un paso más allá al afirmar: “La Justicia debería actuar. Necesitamos una ley que castigue este tipo de conductas. No es razonable que alguien escriba cosas sin ningún tipo de sustento y no tenga consecuencias”. La escena dejó planteada una pregunta que probablemente entusiasme a constitucionalistas, abogados y productores de programas de televisión por igual: dónde termina la crítica legítima y dónde empieza una conducta sancionable.
Javier Milei, por su parte, respaldó al ministro con una seguidilla de publicaciones que difícilmente puedan confundirse con una invitación al diálogo sereno. “DESENMASCARANDO MENTIROSOS”, escribió primero. Después profundizó con nuevos ataques contra periodistas, consolidando una estrategia comunicacional en la que el botón de publicar parece tener menos descanso que el dólar durante una jornada cambiaria complicada.
Caputo también cuestionó un informe periodístico que contabilizaba cientos de mensajes del Ejecutivo contra comunicadores y planteó que el enfoque debía invertirse. “El título debiera ser exactamente el opuesto: Recrudece el ataque DEL periodismo. Un sector del periodismo se atribuye el derecho a mentir e injuriar, pero nosotros no debemos enojarnos ni exponer sus calumnias”. Entre acusaciones cruzadas, desmentidas y posteos en mayúsculas, la discusión sobre libertad de prensa, responsabilidad periodística y límites institucionales encontró nuevamente su escenario favorito: una red social donde casi nadie entra dispuesto a bajar el volumen.