José Andrés Velis, director general de Aduanas, solicitó este miércoles una licencia por quince días mediante el sistema electrónico interno del organismo. La decisión tomó por sorpresa incluso a sectores de la Casa Rosada y volvió a alimentar versiones sobre una posible salida definitiva del funcionario.
Aunque formalmente la licencia establece una fecha de regreso, dentro de la Dirección General de Aduanas (DGA) existen dudas sobre su continuidad. Desde hace varios días circulan versiones acerca de un posible alejamiento de uno de los funcionarios que llegó a un puesto estratégico de la administración vinculado al esquema de poder de Santiago Caputo.
Una eventual salida de Velis también tendría impacto político, aunque el escenario presenta matices. Su superior directo, Andrés Vázquez, también llegó a ARCA vinculado al entorno de Caputo y, según distintas versiones, recomendado por el empresario Leonardo Scatturice.
Sin embargo, el avance que Vázquez protagonizó desde su llegada abrió una incógnita dentro del organismo: si continúa respondiendo políticamente a Caputo de la misma manera que cuando asumió o si ganó autonomía propia. Algunas fuentes sostienen incluso que habría dejado de atender sus llamados.
La disputa de poder dentro de ARCA
Durante los últimos meses, la tensión dentro de ARCA estuvo marcada menos por una confrontación entre sectores políticos diferentes que por la disputa sobre quién ejercía efectivamente el control del organismo.
En ese proceso, Vázquez fue acumulando poder. Desde que reemplazó a Juan Pazo, a mediados de diciembre, centralizó decisiones y avanzó sobre sectores que hasta entonces mantenían cierto grado de autonomía bajo la conducción de Velis.
Los cambios fueron especialmente visibles en el puerto de Buenos Aires, Campana y Ezeiza, donde promovió modificaciones en la conducción y designó funcionarios de su confianza.
Ezeiza se convirtió en uno de los principales escenarios de esa pulseada. A comienzos de año, Vázquez intentó modificar la conducción con el desembarco de Gustavo Mariezcurrena, quien permaneció apenas unas semanas ante la resistencia de una estructura históricamente reticente a funcionarios provenientes de la DGI o de sectores políticos.
Meses después, los cambios alcanzaron a Nicolás Andrés Velis, hijo del director general, quien fue trasladado del Departamento Operacional Aduanero y reemplazado por Diego Hernán Lizarraga, aunque mantuvo su categoría salarial.
Nicolás Velis ya había quedado bajo observación interna por su rápido ascenso dentro del organismo. Ingresó durante el gobierno de Alberto Fernández y este año fue promovido al grupo 3, una de las categorías más altas del escalafón.
La recategorización formó parte de una tanda de más de doscientas promociones dispuestas por Vázquez que generaron cuestionamientos internos sobre los criterios utilizados.
Una licencia en medio de rumores internos
Al desgaste acumulado dentro de ARCA se sumó esta semana una situación familiar que habría influido en la decisión de Velis de solicitar la licencia.
Las versiones que circulan dentro del organismo, y que no cuentan con confirmación oficial, hacen referencia a un episodio que habría involucrado a uno de sus hijos en el exterior y que habría obligado al funcionario a concentrarse de manera imprevista en una cuestión personal.
Antes de solicitar la licencia, Velis había viajado a Misiones para participar de la visita del embajador estadounidense Peter Lamelas, centrada en la cooperación contra el narcotráfico y la seguridad en la Triple Frontera.
Su participación mostraba que continuaba ejerciendo tareas de representación en uno de los temas sensibles de la agenda aduanera apenas dos días antes de solicitar la nueva ausencia.
Una extensa trayectoria y los posibles reemplazos
Velis acumula más de cuatro décadas de trayectoria dentro de la Aduana y ocupó puestos relevantes en Ezeiza, áreas operativas, sectores de resguardo y dependencias de Buenos Aires.
Fue jefe de la División Operativa del Aeropuerto de Ezeiza, del Departamento Operacional Aduanero, de las divisiones Resguardo I y II y del Departamento Asistencia Administrativa y Técnica de Buenos Aires.
Estaba jubilado cuando asumió la conducción del organismo y, a lo largo de su carrera, atravesó las gestiones de Ricardo Echegaray en la AFIP y de Guillermo Michel en Aduana, período en el que desempeñó funciones vinculadas con el área de puertos.
Esa trayectoria explica parte de su capacidad para resistir los primeros cambios promovidos desde ARCA y también las dificultades para encontrar un eventual reemplazante con respaldo interno.
Velis integra lo que dentro del organismo se conoce como la “familia aduanera”, una red informal construida durante años de carreras compartidas y que suele observar con recelo los desembarcos de funcionarios procedentes de la política o de otras áreas tributarias.
En ese contexto comenzó a ganar espacio Andrés Kunisz, actual subdirector de Control Aduanero y también vinculado con esa estructura histórica. Su nombre aparece como una alternativa por combinar conocimiento operativo, pertenencia al mundo aduanero y la posibilidad de mantener una relación de mayor confianza con Vázquez.
También fue mencionado Javier Ferrante, responsable de Operaciones Aduaneras Metropolitanas, aunque su posible candidatura habría generado objeciones por parte del titular de ARCA.
Con la licencia ya formalizada, la continuidad de Velis y el equilibrio de poder dentro de la Aduana quedaron nuevamente bajo observación, mientras las versiones sobre una eventual sucesión continúan creciendo puertas adentro del organismo.
José Andrés Velis, director general de Aduanas, pidió este miércoles una licencia por quince días en medio de versiones internas sobre una posible salida definitiva. La decisión se produce tras meses de disputas de poder dentro de ARCA, donde Andrés Vázquez avanzó sobre áreas clave y comenzó a concentrar decisiones que antes permanecían bajo la órbita del jefe aduanero.
En la Aduana argentina, donde nada suele moverse sin dejar una carpeta, tres sellos y alguna conversación de pasillo, José Andrés Velis consiguió sorprender a todos con una licencia cargada en el sistema electrónico. Quince días, según los papeles. Después, regreso. Aunque puertas adentro varios parecen mirar esa fecha con la misma confianza con la que uno observa un pronóstico extendido a dos semanas: técnicamente está escrito, pero nadie apostaría demasiado dinero.
La ausencia llega después de meses de una silenciosa batalla interna en ARCA, de esas que no requieren barricadas porque alcanza con cambiar un organigrama. Andrés Vázquez, jefe del organismo, fue concentrando decisiones y colocando funcionarios de confianza en lugares sensibles como el puerto de Buenos Aires, Campana y Ezeiza. El poder, una vez más, demostró que puede medirse perfectamente en metros cuadrados de despacho y cantidad de firmas necesarias para mover a alguien de un área a otra.
El episodio también tiene condimento político. Velis llegó asociado al esquema de Santiago Caputo, pero Vázquez tampoco es precisamente un turista en ese universo. La incógnita es si todavía responde al asesor presidencial con la misma disciplina del comienzo o si, como sostienen algunas versiones, ahora los llamados entran en esa zona administrativa conocida como “te respondo después”. Un fenómeno universal que adquiere características institucionales cuando quien queda sin respuesta tiene despacho en la Casa Rosada.
Mientras tanto, en la Aduana ya circulan posibles reemplazantes. Andrés Kunisz aparece como una opción con conocimiento operativo y pertenencia a la llamada “familia aduanera”, mientras Javier Ferrante también fue mencionado aunque con resistencias internas. Encontrar sucesor no sería sencillo: Velis acumula más de cuatro décadas dentro de una estructura donde la antigüedad no sólo suma años de servicio, sino también una cantidad considerable de teléfonos que todavía contestan.