La oposición reunió 133 votos en la Cámara de Diputados en dos intentos por incorporar al debate los proyectos vinculados con la morosidad familiar y la prórroga de la emergencia en discapacidad, en una jornada que dejó una señal política de alerta para el oficialismo.
En ambas votaciones se registraron 133 votos afirmativos, 107 negativos y 11 abstenciones. La cifra no permitió alcanzar los tres cuartos necesarios para apartarse del reglamento y tratar los temas durante la misma sesión.
Sin embargo, el resultado dejó expuesta una relación de fuerzas relevante para futuras convocatorias: 129 diputados son suficientes para conseguir quórum y abrir una sesión, por lo que los bloques opositores demostraron contar, al menos en esas dos iniciativas, con un número superior al necesario.
El debate por la reforma del Banco Central
Mientras se desarrollaban las negociaciones parlamentarias, la Cámara de Diputados comenzó el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, uno de los proyectos centrales de la jornada.
La iniciativa oficialista busca restringir el financiamiento del Tesoro por parte de la autoridad monetaria y reforzar la independencia institucional del organismo.
El diputado libertario Santiago Santurio defendió el proyecto y apuntó contra la emisión monetaria.
“Argentina viene con una enfermedad endémica, que es el déficit. Es lo que no quieren hablar. ¿Tanto les cuesta decir ‘vamos a sostener el superávit’? Por lo menos tengamos una política de Estado razonable. Creo que hasta los bloques que están en el centro entienden que el superávit tiene que ser una política de Estado, pero venimos de una enfermedad que era el déficit. ¿Y cuál era el remedio? La emisión monetaria. Terminaba siendo el remedio peor que la enfermedad. Lo único que hizo fue que Argentina se fuera cerrando cada vez más, que el tejido productivo se destruyera completamente», señaló.
La diputada libertaria Alida Ferreyra también defendió la iniciativa y cuestionó la emisión de dinero realizada por el Banco Central.
“Este proyecto pretende volver al objetivo inicial de esta institución. Tiene como objetivos: basta de emisión espuria, basta de déficit fiscal, que es financiamiento a la política de turno, y basta de imprimir y circular papelitos que van a los bolsillos de los contribuyentes sin valor alguno”, expuso.
Por su parte, Juliana Santillán sostuvo que la modificación busca consolidar mediante una ley la política aplicada por el equipo económico del presidente Javier Milei.
“Es blindaje institucional: se van a prohibir de manera absoluta los adelantos transitorios y la compra de títulos públicos en el mercado primario, para que ningún gobierno futuro, sea del signo que sea, pueda volver a usar al Banco Central como si fuera un cajero automático del Tesoro”, expuso.
Las críticas opositoras al proyecto
Desde Provincias Unidas, Esteban Paulón cuestionó el proyecto y señaló una contradicción entre la reforma impulsada por el Gobierno y anteriores declaraciones de Milei sobre la moneda argentina.
“Qué contrasentido, ¿no? El mismo presidente que decía que el peso era un excremento, ahora nos dice que hay que cambiar la Carta Orgánica del Banco Central porque le va toda la vida en la estabilidad de la moneda. Bienvenida la estabilidad de la moneda, pero pienso que es un error pensar que ese tiene que ser el único objetivo de la reforma», expresó el legislador.
También se manifestó en contra Miguel Ángel Pichetto, quien cuestionó el rol del presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
“Cuando el presidente del Banco Central es el socio de la oficina del ministro de Economía. ¿De qué autonomía me hablan? Es un proyecto para la gilada. Tratemos la cordura”
Y completó: “Me parece que configura un elemento totalmente negativo para el proceso que la Argentina tiene que recuperar”.
De Neurus a Cachavacha: el cruce entre Rossi y Martínez
El debate también tuvo espacio para las chicanas políticas. El diputado de Unión por la Patria Agustín Rossi comparó a Javier Milei con el Profesor Neurus, el villano de Las aventuras de Hijitus.
Rossi utilizó la referencia para cuestionar los cambios propuestos en la conducción del Banco Central y plantear que las actuales autoridades podrían permanecer en sus cargos incluso ante un eventual cambio de gobierno.
“En la historia del Banco Central, Neurus es el presidente Milei, que dice ‘El Banco Central es mío, mío, mío, y me lo voy a quedar aunque pierda las elecciones’. El único objetivo que para mí tiene esta reforma del Banco Central es lograr que las autoridades actuales sigan ejerciendo esta política monetaria en los próximos años, independientemente de si el gobierno pierde las elecciones el año que viene. Y esto está visto por la cláusula de remoción. Ponen una cláusula de remoción de dos tercios de cada una de las Cámaras para poder remover al presidente del Banco Central”, indicó Rossi.
Inmediatamente después, el diputado libertario mendocino Álvaro Martínez respondió con otra referencia a la historieta, esta vez dirigida a Cristina Kirchner aunque sin mencionarla directamente.
“Para seguir con las analogías literarias que estaba haciendo el diputado preopinante, nosotros tenemos a un profesor y ustedes a Cachavacha”, lanzó.
Los 133 votos que encendieron una alerta
Más allá de la discusión por el Banco Central y los cruces entre legisladores, el principal dato político de la jornada quedó marcado por los 133 votos reunidos por la oposición para impulsar el tratamiento de la morosidad familiar y la prórroga de la emergencia en discapacidad.
Si bien el número fue insuficiente para alcanzar los tres cuartos requeridos por el apartamiento de reglamento, supera los 129 diputados necesarios para conseguir quórum en una futura sesión.
El resultado dejó abierta la posibilidad de que distintos bloques opositores coordinen una convocatoria propia para avanzar con temas que generan incomodidad en el Gobierno y mostró que el oficialismo deberá seguir con atención la conformación de mayorías en las próximas sesiones de la Cámara baja.
La oposición reunió este miércoles 133 votos en la Cámara de Diputados al intentar incorporar al debate los proyectos sobre morosidad familiar y prórroga de la emergencia en discapacidad. Aunque no alcanzó los tres cuartos necesarios para tratarlos inmediatamente, el resultado mostró que cuenta con más de los 129 diputados necesarios para abrir una futura sesión e impulsar una agenda propia.
La oposición perdió dos votaciones y, sin embargo, salió del recinto mirando el tablero como quien descubre que el premio estaba escondido en la letra chica. Los 133 votos obtenidos para intentar discutir morosidad familiar y emergencia en discapacidad no alcanzaron los tres cuartos necesarios para cambiar el temario sobre la marcha, pero sí dejaron un número bastante menos decorativo: son cuatro más que los 129 diputados necesarios para abrir una sesión. En el Congreso, donde contar voluntades es una ciencia exacta practicada por personas que cambian de opinión, eso alcanza para que varias calculadoras oficiales empiecen a transpirar.
La jornada tenía como uno de sus platos principales la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, pero el debate político encontró tiempo para demostrar que la economía también puede explicarse mediante personajes de Las Aventuras de Hijitus. Agustín Rossi comparó a Javier Milei con el Profesor Neurus y Álvaro Martínez respondió colocando a Cristina Kirchner, sin nombrarla, en el papel de Cachavacha. Décadas de teoría monetaria, autonomía institucional y constitucionalismo argentino finalmente encontraron su síntesis definitiva en Manuel García Ferré.
Mientras tanto, el oficialismo defendió la reforma como una herramienta para impedir que futuros gobiernos financien al Tesoro mediante emisión. Juliana Santillán habló de “blindaje institucional”, Santiago Santurio cuestionó el déficit y Alida Ferreyra pidió terminar con los “papelitos que van a los bolsillos de los contribuyentes sin valor alguno”. Del otro lado, Miguel Ángel Pichetto definió la propuesta como “un proyecto para la gilada” y Esteban Paulón señaló contradicciones en el discurso presidencial sobre el peso. La autonomía del Banco Central consiguió así algo que parecía imposible: reunir en pocas horas política monetaria, cajeros automáticos, papelitos y dibujos animados.
Pero detrás de las chicanas quedó el dato que más inquietud puede generar en el oficialismo. La oposición demostró que, al menos en estas dos cuestiones, puede superar el número requerido para conseguir quórum. No pudo imponer el debate este miércoles, pero mostró que podría convocarlo otro día. En la Cámara baja, donde un diputado ausente puede transformar una estrategia nacional en una conversación incómoda de WhatsApp, 133 dejó de ser una cifra y pasó a ser una advertencia parlamentaria.