El equilibrio interno del Gobierno volvió a modificarse. Karina Milei fortaleció al cineasta Santiago Oría dentro de la estrategia digital del oficialismo y redujo parte del protagonismo que Santiago Caputo había concentrado desde la campaña presidencial de 2023.

La discusión excede la administración cotidiana de las redes sociales. En el centro aparece una disputa por el control del mensaje presidencial, la coordinación de la militancia digital y la construcción del relato político con el que La Libertad Avanza buscará sostener su proyecto de poder hasta 2027.

Oría gana espacio en la estrategia digital

Oría se desempeña como director de Realización Audiovisual de Presidencia y es uno de los dirigentes cercanos a la secretaria general. Dentro del nuevo esquema, ganó peso en la coordinación de contenidos y de una estructura digital que, según distintas versiones, incluiría alrededor de 70 colaboradores o cuentas vinculadas con la difusión de mensajes oficialistas.

El movimiento quedó expuesto a partir de una intervención pública del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien respondió que Oría estaba a cargo de la comunicación digital. Horas más tarde, sin embargo, corrigió esa afirmación y sostuvo que no se habían producido modificaciones en el organigrama ni traspasos formales de responsabilidades.

La aclaración formal no alcanzó para borrar la señal política. Oría amplió su margen de intervención mientras las Fuerzas del Cielo, la militancia vinculada a Santiago Caputo, redujeron su nivel de actividad y exposición. De ese modo, el control que el asesor había ejercido sobre las redes y sobre la construcción cotidiana del discurso presidencial dejó de aparecer como absoluto.

Caputo conserva influencia en áreas sensibles

El retroceso en materia comunicacional no implica, sin embargo, que Caputo haya quedado desplazado del Gobierno. Continúa como asesor directo de Javier Milei, participa en la elaboración de algunos discursos y conserva influencia sobre sectores estratégicos de la administración.

Entre esas áreas aparecen inteligencia, empresas públicas y procesos de privatización. Caputo no conduce formalmente la SIDE, aunque mantiene terminales dentro de esa estructura.

El escenario interno, por lo tanto, cambió de forma más que de protagonistas. Karina Milei busca concentrar la comunicación, la conducción partidaria y la construcción electoral, mientras Caputo procura preservar los resortes estratégicos que todavía responden a su sector.

La disputa por el relato presidencial

Oficialmente, la interna no existe. En la práctica, dos estructuras disputan capacidad de influencia sobre la palabra, la imagen y el entorno político del Presidente.

La dimensión de esa pelea adquiere mayor importancia por una característica central del oficialismo: buena parte de su identidad política y de su capacidad de intervención pública fue construida alrededor de las redes sociales. En ese esquema, administrar el mensaje presidencial no representa únicamente una tarea de comunicación, sino también una herramienta decisiva dentro de la disputa por el poder interno.