Dos motociclistas fueron detectados dentro de la zona intangible del Parque Provincial Ischigualasto, en Valle Fértil, un área de acceso restringido donde hace aproximadamente un mes ocurrió el accidente de un helicóptero que dejó siete personas fallecidas. A partir de la situación, las autoridades reforzaron los controles y la señalización para impedir nuevos ingresos no autorizados.
El lugar donde cayó la aeronave pertenece a la denominada zona intangible del parque, destinada a la máxima preservación del patrimonio natural. El público general no puede ingresar y el acceso se encuentra reservado únicamente para determinadas actividades, entre ellas investigaciones científicas y patrullajes autorizados.
Según confirmó el coordinador del Parque Provincial Ischigualasto, Juan Pablo Teja, la presencia de los motociclistas fue advertida después de detectarse motos en inmediaciones de la Quebrada de La Chilca, sector donde ocurrió la tragedia aérea.
Refuerzo de la señalización y los controles
Como consecuencia del episodio, la administración del parque instaló cinco nuevos carteles en distintos puntos de los límites de la zona restringida. La nueva señalización fue colocada aproximadamente a 12 kilómetros del sitio del accidente con el objetivo de hacer más visible la prohibición de ingreso.
Los operativos de vigilancia también involucran a distintas fuerzas. Gendarmería Nacional realiza patrullajes en los límites externos del parque, mientras que los guardaparques son responsables de los controles dentro del área protegida.
Desde la administración advirtieron además que cualquier persona encontrada dentro de la zona intangible será considerada infractora y podrá recibir las sanciones correspondientes contempladas en el Código de Faltas.
Buscan evitar ingresos por “turismo morboso”
El refuerzo de los controles se produce en un contexto especialmente sensible para Ischigualasto, reconocido como Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.
Las autoridades buscan preservar el sector y evitar nuevos accesos sin autorización, particularmente aquellos relacionados con el denominado “turismo morboso” en torno al lugar donde ocurrió el accidente del helicóptero.
La zona intangible está sometida a mayores restricciones precisamente por su valor ambiental y patrimonial, por lo que el ingreso del público general permanece prohibido y sujeto a controles específicos.
Dos motociclistas fueron detectados dentro de la zona intangible del Parque Provincial Ischigualasto, en Valle Fértil, un sector de acceso restringido donde hace un mes ocurrió el accidente de un helicóptero que dejó siete fallecidos. Tras el episodio, las autoridades reforzaron la señalización y los patrullajes para impedir nuevos ingresos y preservar el área protegida.
La zona intangible del Parque Provincial Ischigualasto tiene un nombre bastante explícito: intangible. No “más o menos accesible”, no “pase y vea bajo su responsabilidad”, no “aventura premium con moto incluida”. Intangible. Sin embargo, dos motociclistas fueron detectados dentro del sector restringido, demostrando una vez más que ninguna señal parece suficientemente clara cuando alguien decide interpretar una prohibición como una sugerencia decorativa.
El episodio ocurrió en inmediaciones de la Quebrada de La Chilca, el mismo sector donde hace apenas un mes cayó un helicóptero y murieron siete personas. Es decir, un lugar que reúne patrimonio natural protegido, restricciones expresas y el recuerdo reciente de una tragedia. Un combo que, en principio, debería desalentar cualquier excursión improvisada. Pero aparentemente siempre existe alguien dispuesto a mirar una zona vedada y preguntarse, con espíritu explorador: “¿y si justamente por acá?”.
La administración respondió instalando cinco nuevos carteles a unos 12 kilómetros del sitio del accidente, porque al parecer la palabra prohibido necesita refuerzos pedagógicos. También interviene Gendarmería Nacional en los límites externos, mientras los guardaparques realizan controles dentro del área. Ischigualasto, Patrimonio Natural de la Humanidad, pasó así de custodiar fósiles, paisajes y millones de años de historia geológica a tener que explicar, con cartelería adicional, una idea bastante contemporánea: si un lugar está cerrado al público, ingresar de todos modos puede terminar en una sanción.
Las autoridades también buscan frenar el denominado “turismo morboso” alrededor del sitio de la tragedia. Una modalidad en la que la curiosidad humana consigue hacer turismo incluso donde no corresponde, obligando al parque a desplegar vigilancia, patrullajes y señales para proteger un espacio cuyo mayor lujo, precisamente, consiste en que nadie debería estar circulando por allí sin autorización.