El endeudamiento de los hogares volvió a encender señales de alerta durante julio. De acuerdo con estimaciones privadas elaboradas a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central, la mora de las familias alcanzó el 12,94% dentro del sistema bancario y trepó hasta el 33,69% entre las entidades no financieras. Al mismo tiempo, las refinanciaciones llegaron a un volumen récord de $2,6 billones.
Los cálculos anticipan los datos que el Banco Central de la República Argentina publicará en septiembre a través de su Informe de Bancos. Según el relevamiento, la morosidad total del sector privado pasó del 7,63% al 7,73% en julio, mientras que entre las empresas se ubicó en 3,61%.
La mora de las familias volvió a subir
El deterioro del crédito destinado al consumo queda todavía más expuesto al comparar los números actuales con los registrados durante los últimos dos años. En octubre de 2024, la irregularidad de los hogares era de apenas 2,5%, frente al 12,94% estimado para julio.
La problemática tampoco aparece concentrada en un grupo reducido de entidades financieras. De acuerdo con el relevamiento, la morosidad aumentó en 23 de los 30 principales bancos del país, lo que refleja una extensión de las dificultades para cumplir con los pagos dentro del sistema.
Refinanciaciones récord por $2,6 billones
Ante el crecimiento de los atrasos, bancos y clientes recurrieron con mayor frecuencia a la reestructuración de obligaciones. Las familias acumulan deudas refinanciadas por $2,6 billones, un volumen que representa el 3,7% del saldo total prestado a los hogares.
La situación es aún más delicada entre las entidades no financieras de crédito. En ese segmento, donde Mercado Pago y Tarjeta Naranja concentran en conjunto el 54% del mercado mencionado en el informe, la tasa de morosidad escaló hasta el 33,69%.
Entre los principales indicadores del relevamiento aparecen una mora de las familias en bancos del 12,94%, una mora empresarial del 3,61%, un nivel de irregularidad del 33,69% entre entidades no financieras y $2,6 billones en deudas refinanciadas por los hogares.
Casi seis millones de personas acumulan atrasos
Al considerar el conjunto del ecosistema crediticio, 5,9 millones de personas tienen deudas con más de 90 días de atraso, sobre un universo de 20,8 millones de deudores. Esto significa que aproximadamente el 28% de los sujetos de crédito del país se encuentra en situación irregular.
La mitad de esas personas mantiene deudas inferiores a $626.000. Sin embargo, el peso de esas obligaciones resulta significativo al compararlo con los ingresos: según datos del INDEC citados en el relevamiento, el 50% de la población ocupada percibe menos de $800.000 mensuales.
El incremento de la mora no implica necesariamente que la economía en su conjunto no pueda registrar crecimiento, pero sí refleja una dificultad financiera que alcanza a una porción considerable de la población y condiciona la capacidad de millones de hogares para afrontar sus compromisos de crédito.
El endeudamiento de los hogares volvió a mostrar señales de deterioro en julio: la mora de las familias llegó al 12,94% en bancos y al 33,69% entre entidades no financieras, según estimaciones privadas basadas en datos del Banco Central. Además, las refinanciaciones alcanzaron un récord de $2,6 billones y 5,9 millones de personas acumulan atrasos superiores a 90 días.
Las finanzas familiares argentinas volvieron a protagonizar en julio uno de esos capítulos donde la calculadora empieza a mirar al dueño con preocupación. La mora bancaria de los hogares rozó el 13%, mientras que fuera del sistema tradicional trepó por encima del 33%. Dicho en idioma doméstico: cada vez más personas descubren que el calendario tiene una extraña costumbre de traer vencimientos todos los meses, incluso cuando el sueldo insiste en comportarse como si febrero tuviera 48 días.
La respuesta fue refinanciar. Y refinanciar mucho. Los hogares acumularon $2,6 billones en deudas reestructuradas, una cifra récord que confirma que patear obligaciones hacia adelante dejó de ser una maniobra excepcional para convertirse en una disciplina financiera de alto rendimiento. El problema es que la deuda, a diferencia de una pelota, suele regresar con intereses y bastante menos espíritu deportivo.
El cuadro se vuelve todavía más llamativo fuera de los bancos: la mora alcanzó el 33,69%. Allí, donde Mercado Pago y Tarjeta Naranja concentran el 54% del mercado mencionado en el relevamiento, aproximadamente uno de cada tres pesos financiados presenta algún grado de irregularidad. Mientras tanto, 5,9 millones de personas ya acumulan atrasos superiores a 90 días, una población equivalente a llenar estadios durante meses y todavía dejar gente haciendo fila.
El dato más incómodo aparece al comparar deuda e ingresos. La mitad de quienes presentan atrasos debe menos de $626.000, pero el 50% de la población ocupada percibe menos de $800.000 mensuales. El problema, entonces, no necesariamente está en obligaciones astronómicas, sino en bolsillos que deben resolver cuotas, comida, servicios y alquiler con una ingeniería presupuestaria que haría parecer sencillo administrar la NASA. La economía puede crecer, los indicadores pueden mejorar y los gráficos pueden ponerse verdes; pero para millones de hogares, la prueba definitiva sigue ocurriendo frente al resumen de cuenta.