El Banco Galicia informó a la Justicia que más de cinco millones de dólares pertenecientes a Florencia Kirchner permanecen disponibles tras una década embargados. Los fondos podrían ser alcanzados por el decomiso dispuesto en la causa Vialidad, aunque el traspaso no será inmediato y el Tribunal Oral Federal 5 podría formular objeciones.
Después de diez años inmóviles, más de cinco millones de dólares de Florencia Kirchner volvieron al centro de la escena judicial con la energía propia de algo que pasó una década sin moverse pero consiguió meterse nuevamente en varios expedientes al mismo tiempo. El Banco Galicia confirmó que los fondos siguen disponibles y, en el ecosistema tribunalicio argentino, eso equivale a avisar que apareció otra casilla en el tablero de un Monopoly donde las propiedades ya vienen con embargo, decomiso y número de expediente.
El dinero había quedado embargado en 2016 dentro de la causa Hotesur-Los Sauces. Aunque Florencia Kirchner fue sobreseída en ese expediente por presunto lavado, los fondos no fueron restituidos porque su origen permaneció bajo sospecha. Ahora el TOF 2 los mira desde otra causa: Vialidad, donde existe un decomiso que todavía debe cubrir una suma multimillonaria. La Justicia argentina, una vez más, demostrando que un dólar puede cambiar de expediente sin siquiera salir del banco.
El problema es que los bienes inicialmente identificados no alcanzarían para completar el monto reclamado. Por eso apareció una segunda tanda que incluye los dólares, propiedades familiares y activos relacionados con sociedades de Lázaro Báez. Una especie de inventario judicial de alta gama en el que cada renglón parece venir acompañado por una nota al pie de cuarenta páginas.
De todos modos, que el banco haya confirmado la disponibilidad del dinero no significa que mañana aparezca una transferencia con el asunto “decomiso”. El Tribunal Oral Federal 5 todavía podría plantear reparos. Porque si algo enseña una década de expedientes es que entre localizar el dinero y efectivamente moverlo puede existir una distancia administrativa suficientemente extensa como para que cambie varias veces el valor actualizado de la deuda.