Julieta Prandi y Emanuel Ortega dieron el «sí, quiero» este 15 de septiembre de 2026 en el Registro Civil de San Isidro y formalizaron una relación que comenzó hace seis años. El casamiento consolidó un vínculo que se inició durante la pandemia y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una parte central de la vida de ambos.
Una historia que comenzó en las redes sociales
El primer contacto entre ambos ocurrió en 2020, a través de Instagram. Emanuel le envió un mensaje privado a Julieta después de ver unas fotografías de ella en Cuba. Prandi encontró el mensaje casi de manera fortuita entre las solicitudes y, a partir de allí, comenzaron a conversar.
Después de varios meses de intercambio virtual, se encontraron personalmente por primera vez el 13 de agosto de 2020. Un mes más tarde hicieron pública la relación.
Durante los años siguientes, Emanuel se convirtió en un sostén importante para Julieta durante distintas etapas de su reconstrucción personal y en medio del extenso proceso judicial que ella atravesaba con su expareja, Claudio Contardi.
Convivencia y una familia ensamblada
La pareja comenzó a convivir poco tiempo después y consiguió integrar a sus respectivas familias. Emanuel es padre de Bautista e India, nacidos de su matrimonio anterior con Ana Paula Dutil, mientras que Julieta es madre de Mateo y Rocco.
Desde entonces, ambos mantuvieron un perfil reservado y procuraron preservar la intimidad familiar, alejados de los conflictos mediáticos.
Una ceremonia íntima en San Isidro
El casamiento civil se realizó de manera reservada en San Isidro, con 36 invitados entre familiares y amigos cercanos. Entre los presentes estuvieron los padres de Emanuel, Palito Ortega y Evangelina Salazar, los hijos de ambos y Natalia, hermana de Julieta.
Para la ceremonia, Prandi eligió un conjunto sastrero de satén en tono marfil, con detalles lenceros y un ramo natural. Ortega, en tanto, vistió un traje oscuro clásico acompañado por una polera negra.
Tras completar el trámite civil y participar de la tradicional lluvia de arroz, los recién casados compartieron un almuerzo íntimo junto a sus invitados.
La pareja eligió Miami como destino para la luna de miel. El viaje está previsto para después de cumplir con sus respectivos compromisos laborales y de la entrega de los premios Martín Fierro.
Julieta Prandi y Emanuel Ortega se casaron este 15 de septiembre de 2026 en el Registro Civil de San Isidro, después de seis años de relación. La ceremonia fue íntima, con 36 invitados, y reunió a familiares y amigos cercanos. Tras el enlace y un almuerzo reservado, la pareja tiene previsto viajar a Miami para celebrar su luna de miel.
Después de seis años de relación, una pandemia, mensajes privados de Instagram, familias ensambladas y suficiente vida compartida como para superar cualquier algoritmo de compatibilidad, Julieta Prandi y Emanuel Ortega decidieron hacer lo que todavía ninguna red social permite resolver con un botón: pasar por el Registro Civil y dar el «sí, quiero». La escena tuvo lugar este 15 de septiembre en San Isidro, con una ceremonia reservada y apenas 36 invitados, demostrando que todavía existe gente capaz de casarse sin convertir la lista de asistentes en el padrón electoral de una provincia.
La historia había comenzado en 2020, cuando Emanuel encontró en Instagram una vía diplomática bastante más efectiva que cualquier aplicación de citas: le escribió a Julieta después de ver unas fotos de ella en Cuba. El mensaje terminó en la casilla de solicitudes, ese territorio digital donde conviven posibles romances, promociones imposibles y personas que aseguran poder multiplicar seguidores en 24 horas. Prandi lo encontró casi por casualidad y, contra todos los pronósticos estadísticos de internet, la conversación terminó funcionando.
Meses después llegó el encuentro cara a cara, el 13 de agosto de 2020, y en septiembre de ese mismo año hicieron pública la relación. Con el tiempo avanzaron hacia la convivencia y formaron una familia ensamblada junto a Bautista e India, hijos de Emanuel, y Mateo y Rocco, hijos de Julieta. Todo con un perfil bajo, una decisión casi revolucionaria dentro del universo del espectáculo argentino, donde hasta elegir una cafetería puede terminar convertido en móvil de televisión con panelistas analizando lenguaje corporal.
El casamiento mantuvo esa misma lógica: familiares, amigos cercanos, Palito Ortega, Evangelina Salazar, los hijos de ambos y Natalia, hermana de Julieta. Ella eligió un conjunto sastrero de satén marfil con detalles lenceros y ramo natural; él, traje oscuro clásico y polera negra. Después llegaron la tradicional lluvia de arroz y un almuerzo íntimo. La luna de miel será en Miami, aunque deberá esperar hasta después de los compromisos laborales y de la entrega de los Martín Fierro. Porque incluso el amor, cuando ocurre en Argentina, aprende rápidamente que primero hay que revisar la agenda.