El presidente Javier Milei rechazó la regulación preventiva de la inteligencia artificial durante su discurso de este miércoles 23 de septiembre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y aseguró que Argentina buscará posicionarse entre los países más competitivos para desarrollar esta tecnología.

Durante ese tramo de su exposición, el jefe de Estado relacionó los temores actuales alrededor de la IA con debates surgidos durante anteriores transformaciones tecnológicas y cuestionó el uso del miedo como argumento para ampliar la intervención estatal.

La crítica de Milei al «terror psicológico»

Antes de abordar específicamente la inteligencia artificial, Milei cuestionó la actuación de los Estados durante situaciones de emergencia y habló de un «terror psicológico instalado desde el Estado». Según sostuvo, los poderes e instituciones creados frente a determinadas crisis pueden permanecer aun cuando la emergencia que justificó su aparición ya terminó.

El Presidente utilizó ese argumento para introducir su posición sobre la IA. En su exposición mencionó a la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad e Internet como ejemplos de revoluciones tecnológicas que estuvieron acompañadas por temores vinculados, especialmente, con una eventual pérdida masiva de puestos de trabajo.

Milei sostuvo que esos avances finalmente ampliaron las capacidades productivas de las personas y planteó que la inteligencia artificial puede generar un nuevo salto de productividad. También señaló que la tecnología podría producir transformaciones en sectores como la economía, la medicina, la educación y la administración pública.

El ejemplo de la Revolución Industrial

Para desarrollar su argumento, Milei afirmó que cuando comenzó la Revolución Industrial la población mundial era de aproximadamente 800 millones de personas. A partir de allí elaboró un ejercicio hipotético sobre qué habría ocurrido si el número de empleos hubiese permanecido constante mientras la población se multiplicaba.

En ese pasaje, el mandatario sostuvo que, siguiendo esa hipótesis, la tasa mundial de desempleo sería actualmente de alrededor del 90%. La cifra pronunciada en el discurso fue 90% de desempleo y no 19% de ocupación. Milei utilizó ese razonamiento para cuestionar las previsiones históricas que asociaron automáticamente el progreso tecnológico con la desaparición permanente del empleo.

El planteo formó parte de la defensa presidencial de una estrategia que priorice el desarrollo tecnológico frente a las regulaciones anticipadas. Milei sostuvo que la prudencia frente a los riesgos de la IA no debería derivar automáticamente en un mayor control estatal.

Argentina buscará atraer empresas de inteligencia artificial

En la parte final de ese tramo del discurso, Milei afirmó: «ante la Inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad». A continuación, enumeró activos que, según su Gobierno, pueden volver competitivo al país para el desarrollo tecnológico, entre ellos energía, minerales críticos, talento humano y capacidad productiva.

El Presidente anunció que la estrategia incluirá un compromiso de no regular de manera preventiva, además de un esquema de responsabilidad limitada para empresas que operen con agentes de inteligencia artificial y beneficios fiscales destinados al sector.

Milei también encuadró la carrera por la inteligencia artificial dentro de la competencia tecnológica internacional y sostuvo que Argentina pretende integrarse al desarrollo de esa industria desde una perspectiva alineada con Estados Unidos y otros países occidentales.

De esta manera, la inteligencia artificial ocupó uno de los ejes centrales de la intervención presidencial ante Naciones Unidas: el Gobierno presentó una estrategia orientada a atraer inversiones y reducir las regulaciones preventivas, mientras Milei cuestionó los argumentos basados en escenarios de destrucción masiva de empleo y defendió el avance tecnológico como una oportunidad para incrementar la productividad.