El Gobierno avanzará con decretos, resoluciones y decisiones de organismos públicos para cumplir partes del acuerdo comercial con Estados Unidos sin esperar su entrada en vigor integral. La Casa Rosada busca además aprobar durante octubre la adhesión argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), uno de los compromisos incluidos en el entendimiento bilateral.
“Estamos avanzando con las herramientas administrativas disponibles”, aseguran en Nación. La estrategia consiste en instrumentar los cambios regulatorios que puedan realizarse con las facultades vigentes y separar ese proceso de aquellos puntos que requieren una ley o la aprobación integral del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI).
Qué cambios puede aplicar el Gobierno sin esperar al acuerdo
El tratado firmado en febrero todavía no está vigente. El propio texto establece que comenzará a regir 60 días después de que ambos países intercambien las notificaciones que acrediten el cumplimiento de sus procedimientos legales internos, salvo que acuerden otra fecha.
Esa situación no impide que la Argentina adopte por su cuenta medidas que coincidan con los compromisos asumidos. El ARTI incluye cambios sobre licencias de importación, homologaciones, normas técnicas, medicamentos, productos agropecuarios, propiedad intelectual, procedimientos aduaneros, comercio digital y seguridad económica, entre otros capítulos.
El esquema ya tiene antecedentes. El Gobierno modificó este año la normativa para aceptar documentación estadounidense como prueba suficiente para homologar determinados vehículos fabricados bajo estándares de seguridad de ese país y avanzó con mecanismos de equivalencia regulatoria para productos médicos. Esos cambios fueron realizados con facultades internas y no por la entrada en vigor del ARTI.
La intención es profundizar ahora ese mecanismo mediante actos de distintos organismos. Entre las áreas alcanzadas aparecen ANMAT, SENASA, Aduana, el INPI y dependencias de Economía, que tienen competencias sobre varios de los compromisos regulatorios incluidos en el acuerdo.
La cuestión arancelaria es más compleja. Los anexos del ARTI fijan posiciones sobre las que la Argentina deberá eliminar derechos de importación, reducirlos al 2% o aplicar cupos preferenciales, pero esas preferencias están formalmente vinculadas con la entrada en vigor del acuerdo.
El Ejecutivo tiene, por otra parte, facultades propias para modificar determinados derechos de importación y la tasa de estadística sin utilizar el ARTI como fundamento jurídico. En Nación analizan avanzar con lo que permita la legislación interna, aunque cada modificación debe evaluarse también frente a los compromisos de la Argentina dentro del Mercosur.
Estados Unidos reclama acelerar los tiempos
Estados Unidos viene reclamando acelerar ese proceso. Fuentes al tanto de las conversaciones aseguran que la visita a Buenos Aires del representante comercial adjunto Jeff Goettman tuvo diferencias por los tiempos de implementación y que Washington pidió avances concretos en el capítulo arancelario.
La representación estadounidense explicitó luego que espera que la Argentina cumpla los compromisos asumidos, incluida la reducción de aranceles para productos norteamericanos. “Todo lo acordado con Estados Unidos lo vamos a honrar, pero lleva su tiempo. No es tan lineal”, responden en despachos oficiales.
En el Gobierno reconocen además que el fallo de la Corte Suprema estadounidense sobre el mecanismo utilizado por Donald Trump para sus aranceles globales complicó el encuadre jurídico existente al momento de firmar el acuerdo. La Casa Rosada sostiene, sin embargo, que avanzará con las medidas que pueda ejecutar sin esperar una definición sobre la ratificación integral.
El objetivo del Gobierno con el tratado de patentes
El otro objetivo inmediato es el PCT. Diputados aprobó la adhesión el 27 de agosto con modificaciones y el expediente volvió al Senado. La Cámara baja incorporó una reserva sobre el Capítulo II, referido al examen preliminar internacional de las solicitudes de patentes.
El plenario de Relaciones Exteriores e Industria y Comercio que debía retomar esta semana el expediente fue postergado por ausencias de senadores. Pese a la demora, en el Ejecutivo aseguran que mantienen el objetivo: “Aspiramos a que en octubre salga”.
La aprobación del PCT tiene además una conexión directa con el acuerdo bilateral. El ARTI estableció que la Argentina debía someter el tratado de patentes al Congreso para su consideración y votación antes del 30 de abril de 2026. El expediente avanzó después de esa fecha y todavía resta que el Senado resuelva las modificaciones introducidas por Diputados.
La hoja de ruta oficial combina decretos y resoluciones para anticipar los cambios regulatorios que el Ejecutivo puede realizar con facultades existentes, y negociación parlamentaria para los compromisos que requieren una ley. El primer objetivo legislativo es cerrar el PCT en octubre, mientras la implementación arancelaria y la entrada en vigor integral del ARTI continúan sujetas a las conversaciones con Estados Unidos.
El Gobierno argentino busca acelerar la implementación de compromisos asumidos con Estados Unidos mediante decretos y resoluciones, sin esperar la entrada en vigor integral del acuerdo comercial. Además, la Casa Rosada pretende que el Senado apruebe en octubre la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), que Diputados modificó en agosto.
Decretos, resoluciones y un tratado de patentes para acelerar un acuerdo que todavía no entró en vigor. La Casa Rosada encontró una fórmula bastante argentina para avanzar: hacer todo lo que se pueda mientras se espera lo que todavía no se puede.
El Gobierno quiere aplicar por partes el acuerdo comercial con Estados Unidos, como quien arma un mueble de supermercado sin esperar a encontrar el manual completo. ANMAT, SENASA, Aduana, el INPI y distintas dependencias de Economía aparecen en la hoja de ruta, porque aparentemente hasta los organismos públicos pueden entrar en modo “vamos viendo”.
El problema aparece cuando llegan los aranceles, que tienen menos margen para el bricolaje administrativo. El acuerdo establece reducciones, eliminación de derechos de importación y cupos preferenciales, pero esas ventajas están formalmente atadas a la entrada en vigor del entendimiento.
Washington, mientras tanto, quiere velocidad. La visita del representante comercial adjunto Jeff Goettman dejó diferencias por los tiempos de implementación y Estados Unidos reclamó avances concretos, especialmente en materia arancelaria.
Desde el Gobierno responden: “Todo lo acordado con Estados Unidos lo vamos a honrar, pero lleva su tiempo. No es tan lineal”. Una frase que, aplicada a la administración pública argentina, podría funcionar también como cartel de bienvenida.
Y mientras el acuerdo comercial espera su turno, el Ejecutivo quiere sacar adelante el PCT en octubre. Diputados ya lo aprobó con modificaciones y el expediente volvió al Senado, donde una reunión de comisiones fue postergada por ausencias.
La carrera consiste en avanzar por decreto donde alcance la lapicera y por el Congreso donde haga falta una ley. El acuerdo todavía espera su estreno oficial; la burocracia, en cambio, ya tiene función matiné.