El ministro de Economía, Luis Caputo, negó que la Argentina atraviese una recesión, aunque reconoció que la actividad económica crece a un ritmo menor que en períodos anteriores. Las declaraciones fueron realizadas tras el cierre de la Argentina Week en París, donde el funcionario participó de reuniones con empresarios e inversores.
“Ahora estamos creciendo a una tendencia-ciclo del 0,2 mensual, que es más bajo de lo que veníamos creciendo antes. Pero es diferente a decir que estamos en recesión, lejos de eso. Estamos creciendo menos que antes por los shocks internacionales y el tema político”, afirmó.
Caputo cuestionó además la interpretación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) en su medición desestacionalizada y consideró que la volatilidad que muestra el indicador no coincide con la transformación económica que, según sostiene el Gobierno, atraviesa el país.
“Nosotros desde hace mucho tiempo que miramos la tendencia ciclo del EMAE y cuando miramos eso vemos que estamos creciendo desde hace 29 meses, ahora a un nivel más bajo”, señaló.
Caputo apuntó al escenario político
El ministro también vinculó parte de la desaceleración económica con la incertidumbre política de cara a las próximas elecciones.
“La gente ve el kirchnerismo y se retrae, la gente no quiere volver a una inflación diaria del 1,5%, a cepo, a desabastecimiento, a importación de energía, la suba de impuestos. Entonces, cuando uno invierte en el largo plazo y no está 100% seguro, las inversiones se paralizan. Pero quiero dejar en claro que se está creciendo, solo que se está creciendo a un ritmo más bajo, como pasa en todos los otros países”.
Caputo insistió en que la actividad económica debe analizarse en un contexto internacional que también afecta a otros países mediante una combinación de mayores tasas de interés y shocks vinculados con el petróleo.
Qué dijo sobre el riesgo país
El funcionario también se refirió al comportamiento del riesgo país y destacó la reducción registrada respecto de los niveles que llegó a alcanzar anteriormente.
“Primero hay que entender que bajó mucho. Estuvo entre 2.500 y 3.000 (puntos básicos) y ahora estamos en niveles de 600. Es verdad que anduvo entre 400 y 450. Asigno una parte de la suba del riesgo país a lo que está sucediendo en el mundo”.
Caputo sostuvo que distintos países están atravesando un escenario adverso como consecuencia de dos factores principales.
“Todos los países están de alguna manera sufriendo dos shocks, el del petróleo y el de la suba de tasas en Estados Unidos como no se ha visto en los últimos casi 30 años. Todos los países están viendo menor nivel de crecimiento, mayor inflación y, en muchos casos, suba de tasas”, remarcó.
Pobreza, inversiones y una apuesta de largo plazo
Al referirse a la situación social, Caputo aseguró que el Gobierno logró reducir la pobreza, aunque reconoció que los niveles todavía permanecen elevados.
“Trabajamos para eso. Hemos bajado muchísimo la pobreza, pero todavía los números siguen siendo altos. Esto es un proceso en el que hay que perseverar, hay que confiar, porque no estamos trabajando solo para este gobierno, sino que estamos trabajando para todos los próximos mandatos que vienen”.
El titular de Economía aseguró además que las inversiones impulsadas durante la gestión buscan tener efectos que excedan el actual mandato presidencial.
“Estamos asegurando inversiones para todos los próximos presidentes que vengan, incluso más allá de 2031. Y eso es algo que Argentina no ha tenido nunca, no ha tenido una visión de largo plazo. En general, la política argentina siempre ha priorizado el corto plazo y tratar de generar un beneficio político de corto plazo. Este es un Presidente que mira los próximos 30 años y nosotros trabajamos para los próximos 30 años”.
Caputo afirmó que esa estrategia de planificación representa una diferencia respecto de otras etapas de la economía argentina.
“Si se mira dónde estábamos hace 20 años o 40 y dónde estamos hoy, te vas a dar cuenta de que este es un país que nunca planificó y que nunca proyectó en el largo plazo. Es lo opuesto a lo que estamos haciendo en este gobierno”.
Qué espera para agosto y septiembre
Sobre los próximos datos de actividad económica, Caputo se mostró moderadamente optimista.
“Pareciera que van a venir mejor. La recaudación de septiembre vino particularmente mejor, lo cual es un indicio. Pero no me gusta adelantar datos porque están con tanta volatilidad”.
El ministro también remarcó que las grandes inversiones anunciadas necesitan tiempo antes de generar efectos concretos sobre la actividad.
“Hay una cuestión de tiempos. Hemos anunciado un montón de inversiones y son enormes, pero todo esto se materializa en el tiempo y esta parte es importante de remarcar. Nosotros no estamos trabajando esencialmente para estos cuatro años, sino para los próximos 20 años”.
El riesgo electoral que preocupa a los inversores
Caputo admitió finalmente que el escenario electoral influye sobre las expectativas financieras y aseguró que el tema surgió durante encuentros recientes con inversores internacionales.
“El riesgo electoral tiene un impacto” y, según explicó, durante las reuniones mantenidas en el marco de Naciones Unidas aparecieron preguntas sobre la posibilidad de un regreso del kirchnerismo.
“Lo que más quiere el mundo es que la Argentina no vuelva al pasado y entonces la preocupación está. No importa tanto lo que pensamos dentro del equipo económico, sino lo que piensa la gente. Yo puedo pensar que el riesgo electoral es bajísimo, pero me tengo que preparar como si no fuera a serlo. Mi tarea es prepararme para lo que puede llegar a pensar el resto de la gente y no lo que pienso yo”, concluyó.
El ministro de Economía, Luis Caputo, negó que la Argentina se encuentre en recesión, aunque reconoció una desaceleración de la actividad. Durante la Argentina Week en París, atribuyó el menor crecimiento a factores internacionales y políticos, cuestionó la medición desestacionalizada del EMAE y señaló que el riesgo electoral condiciona las decisiones de los inversores.
Luis Caputo cerró su paso por París con una misión que requiere ciertas destrezas semánticas: explicar que la economía está creciendo, aunque menos; que el riesgo país subió, aunque bajó muchísimo respecto de otros momentos; y que algunos indicadores preocupan, aunque para interpretarlos correctamente habría que mirar otros indicadores. La macroeconomía argentina volvió así a convertirse en ese extraordinario lugar donde el vaso puede estar medio lleno, medio vacío y además necesitar una corrección metodológica.
El ministro aseguró que la tendencia-ciclo del EMAE avanza 0,2% mensual y rechazó hablar de recesión. Su explicación incluyó shocks internacionales, tasas estadounidenses, petróleo y, naturalmente, política argentina, ese ingrediente que consigue aparecer tanto en una elección municipal como en una planilla de inversiones internacionales. Según Caputo, cuando aparece la posibilidad del regreso del kirchnerismo los inversores se retraen. El mercado, al parecer, no sólo analiza balances: también desarrolla ansiedad electoral.
La estrategia oficial consiste en pedir perspectiva. No mirar la foto sino una película bastante larga, con inversiones anunciadas hoy que podrían materializarse durante los próximos veinte o treinta años. Caputo asegura que el Gobierno piensa más allá de 2031, una ambición temporal considerable para un país donde históricamente gran parte de la población consulta el precio del dólar antes de decidir qué hacer después del almuerzo.
Mientras tanto, el riesgo país ronda niveles cercanos a los 600 puntos y el ministro admite que debe prepararse incluso para escenarios que considera improbables. Es probablemente una de las definiciones más argentinas posibles: estar convencido de que algo no va a suceder y, simultáneamente, construir un plan completo por si sucede. Después de décadas de experiencia económica, quizá eso ya no sea pesimismo. Tal vez sea simplemente memoria institucional.