El Tesoro Nacional concretó un canje de deuda con el Banco Central con el objetivo de despejar vencimientos de fin de octubre y postergar alrededor del 80% de esos pagos hasta abril y mayo de 2027.
La operación también permitió ampliar la capacidad del BCRA para intervenir en el mercado de instrumentos vinculados al tipo de cambio oficial, una herramienta que el Gobierno utiliza para contener eventuales expectativas de devaluación.
El Ministerio de Economía reemplazó las Lecap que la autoridad monetaria tenía en cartera y que vencían el 30 de octubre por una canasta integrada por un 20% de títulos dólar linked y un 80% de bonos capitalizables con vencimientos en abril y mayo del próximo año.
La operación fue oficializada este miércoles en el Boletín Oficial mediante una resolución conjunta de las secretarías de Finanzas y Hacienda. Sin embargo, el intercambio se había realizado el 9 de octubre y se liquidó el martes 13, a precios de mercado.
El monto total de la operación no fue informado.
Cómo quedó estructurado el canje
“El Gobierno anunció en el Boletín Oficial un canje de las tenencias del BCRA de la Lecap con vencimiento a fines de octubre (S30O6) por tres instrumentos: un 20% en el instrumento dólar linked con vencimiento a fines de noviembre (D30N6), un 40% en el Boncap con vencimiento en abril de 2027 (T30A7) y un 40% en el Boncap con vencimiento en mayo de 2027 (T31Y7)”, resumió el informe matutino de Max Capital.
Este tipo de operaciones entre el Tesoro y el Banco Central son habituales debido a que la autoridad monetaria no puede participar directamente de las licitaciones primarias realizadas por la Secretaría de Finanzas.
Por ese motivo, cuando vencen títulos que el BCRA tiene en cartera, el Ministerio de Economía debe optar entre realizar un intercambio de deuda o cancelar directamente el vencimiento.
La estrategia para contener al dólar
La intervención del Banco Central en el mercado de bonos vinculados al tipo de cambio oficial forma parte de una estrategia más amplia destinada a reducir las expectativas de devaluación.
Otro de los instrumentos disponibles es la intervención mediante ventas de dólar futuro. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, señaló que el BCRA dispone de una capacidad equivalente a US$15.000 millones para operar en ese mercado y ofrecer cobertura a inversores que anticipen una suba del tipo de cambio superior a la prevista.
La estrategia se completa con compras moderadas de divisas en el mercado cambiario, con el objetivo de evitar movimientos bruscos en la cotización.
Durante septiembre, el Banco Central adquirió US$474 millones, la cifra más baja del año.
En octubre, el ritmo de compras aumentó, aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que el criterio oficial consiste en intervenir de manera selectiva.
“Comprás, cuando el mercado es vendedor. Y que si te pones a comprar cuando el mercado es comprador, solo lo subís de precio y terminas comprando cada vez menos, en lugar de más. Particularmente en mercados poco profundos, como es el del dólar en Argentina, y más aun siendo el BCRA un participante muy relevante”.
Con este esquema, el Gobierno busca combinar administración de vencimientos, intervención en instrumentos dólar linked, operaciones de futuros y compras acotadas de reservas para reducir tensiones cambiarias y ganar margen financiero durante los próximos meses.
El Tesoro concretó un canje de deuda con el Banco Central para postergar vencimientos de fin de octubre y reforzar herramientas destinadas a contener expectativas de devaluación. El BCRA entregó Lecap que vencían el 30 de octubre y recibió una combinación de títulos dólar linked y bonos capitalizables con vencimiento en abril y mayo de 2027.
El Tesoro volvió a practicar uno de los deportes favoritos de la administración financiera argentina: cambiar deuda que vence pronto por deuda que vence después, una disciplina que en los mercados se llama administración de pasivos y en la vida cotidiana se parece bastante a correr el vencimiento de la tarjeta con mejor vocabulario técnico.
La operación permitió reemplazar las Lecap que el Banco Central tenía en cartera y vencían a fin de octubre por una canasta de nuevos instrumentos. El 20% quedó atado al dólar oficial y el 80% restante se trasladó a bonos capitalizables con vencimiento en abril y mayo de 2027. En otras palabras, buena parte del problema dejó de ser de octubre para convertirse elegantemente en un asunto del otoño siguiente.
El componente dólar linked cumple además otra función: darle al Banco Central mayor capacidad para intervenir cuando el mercado empieza a fantasear con una devaluación. A eso se suma la posibilidad de operar futuros y una política de compras moderadas de reservas. Todo muy quirúrgico, porque en un mercado cambiario poco profundo cualquier movimiento brusco puede transformar una compra defensiva en una invitación involuntaria a correr detrás del precio.
La estrategia oficial busca administrar tres frentes al mismo tiempo: vencimientos, expectativas y reservas. El desafío, como siempre, está en lograr que esos tres elementos no decidan reunirse el mismo día. Por ahora, el Tesoro ganó tiempo, el BCRA amplió su caja de herramientas y el dólar sigue siendo tratado con el nivel de delicadeza reservado para materiales explosivos y reuniones familiares sobre herencias.
