El embajador del Reino Unido en Chile, David Concar, llegó este martes a Punta Arenas, a unos 2.970 kilómetros al sur de Santiago, en medio de las fricciones diplomáticas entre Chile y Argentina por la prevista reapertura de una ruta comercial marítima hacia las islas Malvinas.
La controversia está vinculada con el viaje previsto para noviembre del “Danstar”, un buque chileno que transportará provisiones y repuestos hacia las islas y cuya operación generó preocupación política a ambos lados de la Cordillera.
A través de su cuenta de X, Concar señaló sentirse “muy contento de visitar Magallanes, que ocupa un lugar especial en la relación entre el Reino Unido y Chile. Nuestra historia compartida nos conecta desde hace generaciones, y hoy seguimos fortaleciendo esa colaboración para construir juntos el futuro”.
Reuniones en Magallanes y cooperación antártica
Durante su visita, el diplomático recorrió el Instituto Antártico Chileno (INACH), donde se interiorizó sobre los proyectos de investigación polar desarrollados por Chile.
Desde la representación británica indicaron que visitó la institución “donde conoció el trabajo que impulsa Chile en investigación polar”, y destacaron que “la cooperación científica es uno de los pilares de la relación entre el Reino Unido y Chile en la Antártica”.
Concar también mantuvo un encuentro con la gobernadora subrogante de Magallanes, Hina Carabante, con el objetivo de “conversar sobre oportunidades de colaboración entre el Reino Unido y la región, con énfasis en la ciencia antártica, conservación marina y protección de ecosistemas”.
La ruta hacia Malvinas, en el centro de la discusión
El embajador se reunió además con el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich. Entre los temas abordados apareció la controversia generada por la reapertura de la vía comercial marítima entre la ciudad chilena y las islas Malvinas.
La iniciativa cuenta con el respaldo del gobierno de José Antonio Kast y generó preocupación en sectores políticos de Chile y Argentina. Fuentes de inteligencia chilenas incluso advirtieron sobre la posibilidad de un “evento crítico” con el país vecino.
Radonich sostuvo en distintas oportunidades que la nueva conexión comercial busca competir con Uruguay por el abastecimiento de las islas. Según explicó, la ruta desde territorio uruguayo implica unos 2.000 kilómetros por mar, mientras que desde Punta Arenas la distancia se reduciría aproximadamente a la mitad, con una consecuente disminución de costos.
El alcalde recordó además que, luego de que Chile suscribiera en 2011 la declaración del Mercosur que restringió la recalada en sus puertos de barcos con bandera de las Malvinas, Magallanes dejó de percibir alrededor de USD 300 millones.
Radonich descartó que la nueva operación deba interpretarse como un conflicto diplomático y afirmó que se trata de un “acuerdo entre privados”. También indicó que el barco encargado de realizar la conexión “llevará otra bandera”.
Encuentro con la Armada chilena
Como parte de su agenda en Punta Arenas, Concar mantuvo una reunión de trabajo con el comandante en jefe de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile, contraalmirante Juan Soto.
El encuentro estuvo orientado a repasar la histórica cooperación naval entre Chile y el Reino Unido y abordar la evolución de los vínculos bilaterales.
La conversación estuvo centrada en el “presente y futuro” de la relación entre ambos países, con especial atención al apoyo conjunto a la investigación científica y la cooperación técnica.
La visita diplomática se produce mientras aumenta la atención sobre el futuro viaje del “Danstar” y sobre las consecuencias políticas que podría tener la reapertura de una conexión comercial directa entre Punta Arenas y las islas Malvinas.
El embajador británico en Chile, David Concar, visitó Punta Arenas en medio de la tensión diplomática entre Chile y Argentina por la reapertura de una ruta marítima comercial hacia las islas Malvinas. Durante su agenda mantuvo reuniones con autoridades regionales, municipales y navales, mientras crece la preocupación por el viaje previsto del buque chileno “Danstar” en noviembre.
La diplomacia del extremo sur volvió a demostrar que unos cuantos kilómetros de océano pueden generar más actividad política que una cumbre presidencial completa. David Concar llegó a Punta Arenas mientras Chile prepara una conexión comercial con las Malvinas y Argentina observa el movimiento con una atención que difícilmente pueda describirse como relajada. En el centro de la escena aparece el “Danstar”, un barco destinado a transportar provisiones y repuestos que, antes siquiera de zarpar, ya consiguió transportar una cantidad considerable de tensión diplomática.
El embajador británico recorrió instituciones científicas, conversó con autoridades regionales, visitó al alcalde y terminó reuniéndose con la Armada chilena. Una agenda suficientemente amplia como para hablar de ciencia antártica, ecosistemas, cooperación naval y relaciones bilaterales mientras el asunto que sobrevuela cada encuentro tiene cuatro palabras capaces de convertir cualquier conversación protocolar en material de cancillería: comercio con las Malvinas.
Desde Punta Arenas, el argumento es principalmente económico. El alcalde Claudio Radonich sostiene que abastecer las islas desde Magallanes reduciría prácticamente a la mitad la distancia marítima respecto de Uruguay y abarataría costos. También asegura que la región dejó de percibir unos USD 300 millones después de las restricciones adoptadas en 2011. En otras palabras, donde Buenos Aires identifica una cuestión de soberanía particularmente sensible, algunos sectores chilenos observan además un mercado ubicado bastante más cerca que Montevideo.
La situación agrega otro capítulo a esa especialidad sudamericana consistente en combinar mapas, comercio, diplomacia y memorias históricas hasta conseguir que un cargamento de provisiones adquiera dimensiones geopolíticas. El “Danstar” recién tiene previsto zarpar en noviembre, pero políticamente ya parece haber recorrido medio Atlántico Sur. Y mientras Londres destaca cooperación científica y naval, Santiago calcula oportunidades económicas y Argentina sigue cada movimiento, Punta Arenas quedó convertida nuevamente en una de las esquinas más sensibles del tablero austral.
