Roberto Baratta presentó un recurso de casación para apartar a Pablo Bertuzzi y Mariano Llorens de la revisión de su procesamiento por presunto enriquecimiento ilícito. A través de su abogado, Rodolfo Iglesias, pidió anular la decisión de la Cámara Federal porteña que rechazó la recusación.
El planteo apunta a que la apelación del exsubsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal sea resuelta por otros magistrados. La Sala I había desestimado el pedido de apartamiento de manera inicial, sin abrir el debate solicitado por la defensa.
La investigación examina un presunto incremento patrimonial injustificado durante su paso por la función pública, entre 2003 y 2015. El juez federal Julián Ercolini lo procesó y dispuso un embargo de $1.500 millones.
Por qué la defensa cuestiona a los camaristas
Iglesias sostiene que Bertuzzi y Llorens ya intervinieron en incidentes relacionados con la elaboración de la pericia contable. En esas actuaciones, consideraron que los expertos tenían disponible la documentación y que las objeciones defensivas no acreditaban un perjuicio concreto.
Los camaristas también confirmaron la negativa a realizar otro estudio. Para el abogado, el uso posterior de esa pericia como fundamento del procesamiento exige que otros jueces evalúen sus condiciones de elaboración y su capacidad para sostener la imputación.
La defensa apeló el procesamiento y solicitó la falta de mérito, nuevas medidas de prueba y otra evaluación patrimonial. También cuestionó la metodología de la perito oficial por considerar que no reconstruyó integralmente algunas fuentes familiares de financiamiento.
Las diferencias entre los informes contables
Según los resultados citados por la defensa, el estudio oficial arrojó una posición acumulada negativa de $4.602.996,90. El informe del perito de parte calculó un saldo negativo de $14.980,46.
El abogado atribuye esa diferencia a los bienes, las fuentes y los criterios considerados en cada análisis. Entre los puntos que reclama revisar figuran el patrimonio de Palmino Baratta, padre del exfuncionario, y los recursos que, según su versión, se utilizaron para adquirir y construir una vivienda en el Mapuche Country Club, en Pilar.
Iglesias afirmó que, después de la indagatoria, su defendido identificó documentación bancaria, laboral, previsional, notarial y sucesoria para respaldar sus explicaciones. Sostuvo que esas medidas fueron rechazadas y que luego se invocó la falta de trazabilidad de los fondos para mantener la acusación.
Roberto Baratta presentó un recurso de casación para apartar a dos jueces que deben revisar su procesamiento por presunto enriquecimiento ilícito. Su defensa cuestiona la intervención previa de Pablo Bertuzzi y Mariano Llorens en decisiones sobre la pericia contable. El planteo busca revertir el rechazo de la recusación dispuesto por la Cámara Federal porteña.
Baratta busca cambiar a los jueces que revisarán su procesamiento y reclama otra pericia patrimonial. El exfuncionario presentó un recurso de casación después de que la Cámara Federal porteña rechazara la recusación contra Pablo Bertuzzi y Mariano Llorens. El expediente tiene una discusión sobre los números y otra sobre quién puede revisarlos: la calculadora todavía espera que terminen de acomodarse las sillas.
El argumento de su abogado, Rodolfo Iglesias, es que ambos camaristas ya intervinieron en decisiones sobre el estudio contable utilizado para procesarlo. Según la defensa, esas actuaciones comprometen la revisión que ahora deben realizar. Es una objeción a quién vuelve a examinar la tarea, aunque esta vez la discusión viene con recursos judiciales y bastante más papel que una devolución escolar.
Las cuentas tampoco coinciden: la pericia oficial registró una posición acumulada negativa de $4.602.996,90 y el informe del perito de parte calculó un saldo negativo de $14.980,46, según el planteo defensivo. La diferencia alcanza para que cualquier planilla pida una reunión. La defensa sostiene que se usaron fuentes, bienes y criterios distintos; por eso solicita una nueva evaluación.
También reclama revisar recursos familiares que, según su versión, podrían explicar fondos destinados a una vivienda en el Mapuche Country Club. Y afirma que ofreció documentación y otras pruebas que fueron rechazadas. El debate, entonces, incluye qué se contó, qué quedó afuera y cómo se reconstruyó el patrimonio: una mudanza completa de papeles, pero con destino al expediente.
El juez Julián Ercolini dictó el procesamiento y fijó un embargo de $1.500 millones. La defensa apeló y ahora pretende que otros magistrados resuelvan esa revisión. Por el momento, lo presentado es un recurso para modificar la integración que analizará el caso. Antes de cerrar las cuentas, el expediente discute quién sostiene la calculadora.
