El músico Cristian «Pity» Álvarez se descompensó este lunes 2 de noviembre minutos antes de declarar por primera vez en el juicio en el que está acusado del homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, vecino de Villa Lugano, según informó su defensa.
Álvarez llegó pasadas las 11 en ambulancia a la sede del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29, en la calle Paraguay al 1500, desde la clínica de salud mental de Castelar donde está internado. El traslado lo organizó el tribunal, con autorización judicial y médica.
«Está medio mal, veremos si quiere declarar. Tiene abstinencia», le dijo a TN su abogado, Sebastián Queijeiro. Los médicos lo asistieron dentro del edificio y la defensa pidió suspender la audiencia, pero el tribunal dispuso que Álvarez la siguiera por videollamada desde una sala contigua.
Por el malestar se alteró el orden previsto y declararon primero dos testigos. Hasta las 14:45, Álvarez todavía no había hablado ante el tribunal; su declaración quedó para después de esos testimonios.
Qué dijeron el psiquiatra y el cura
El psiquiatra forense Ezequiel Mercurio explicó que Álvarez tuvo en distintos períodos ideas persecutorias, en un contexto de consumo cotidiano de sustancias, pero que no encontró elementos para sostener que el homicidio fuera consecuencia de un episodio delirante.
«Lo que puedo decir es que cuando lo evaluamos la situación no era delirante, sino real y concreta», dijo Mercurio.
Después declaró el sacerdote César Scicchitano Tagle, que acompaña al músico desde hace casi dos décadas. Lo describió atravesado por las adicciones y el miedo, y relató que un grupo de personas del barrio lo rodeaba para pedirle dinero o drogas.
Sobre la noche del hecho, que no presenció, el sacerdote dijo: «Él no salió ese día con ganas de prepotear a nadie». A preguntas del juez Juan María Ramos Padilla, aclaró que a Díaz lo conocía solo de vista y que nunca lo vio portar un arma ni cometer un delito.
Qué está en juego en el juicio
La acusación, a cargo del fiscal general Sandro Abraldes, es por homicidio, figura que el Código Penal castiga con 8 a 25 años de prisión, y por portación ilegítima de arma de uso civil. El hecho ocurrió en julio de 2018 en el complejo Samoré, de Villa Lugano.
En el mismo proceso, Álvarez responde además por privación ilegítima de la libertad, lesiones y amenazas contra su mánager y una amiga, en un episodio de noviembre de 2016.
La defensa, a cargo de Queijeiro y Javier Baños, espera que el Tribunal Superior de Justicia porteño resuelva tres recursos de queja, que son pedidos para que revise apelaciones rechazadas. Cuestionan que el juicio empezara sin definir la aptitud psíquica del músico, el rechazo de cinco hábeas corpus y la imparcialidad del tribunal y del fiscal.
Ante ese tribunal, los defensores pidieron el sobreseimiento de Álvarez, es decir, que se lo desvincule de la causa, o la nulidad del juicio. El tribunal, que integran los jueces Gustavo Goerner, Ramos Padilla y Hugo Navarro, ya había ratificado en agosto su aptitud para ser juzgado, con base en el Cuerpo Médico Forense.
La causa llegó a juicio en noviembre de 2018, pero el trámite se frenó en 2021 y en marzo de 2023 por dictámenes sobre la salud mental del músico. El debate actual empezó el 10 de agosto y está en su etapa final.
Después de la declaración de Álvarez y de los testigos que la defensa evalúa sumar, llegarán los alegatos de la fiscalía y de la defensa. El veredicto todavía no tiene fecha.
Fuente: Infobae, TN, C5N, Tiempo Argentino y Perfil.
Cristian «Pity» Álvarez se descompensó este lunes 2 de noviembre antes de declarar por primera vez en el juicio por el homicidio de Cristian Díaz. Llegó en ambulancia desde una clínica de Castelar y el tribunal dispuso que siguiera la audiencia por videollamada. Mientras tanto declararon un psiquiatra forense y el cura César Scicchitano Tagle. Después vienen los alegatos; el veredicto no tiene fecha.
El juicio a Cristian «Pity» Álvarez tuvo este lunes 2 de noviembre una jornada larga, y no por lo que se esperaba. El músico, acusado del homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, un vecino del complejo Samoré de Villa Lugano, en julio de 2018, iba a declarar por primera vez desde que empezó el debate, el 10 de agosto.
Llegó pasadas las 11, en ambulancia, desde la clínica de salud mental de Castelar donde está internado. Adentro del edificio de la calle Paraguay se descompensó y lo atendieron los médicos. Su abogado, Sebastián Queijeiro, dijo que tenía abstinencia. La defensa pidió suspender la audiencia y el Tribunal Oral N° 29 resolvió otra cosa: que siguiera todo por videollamada, desde una sala contigua.
Entonces se dio vuelta el orden. Primero habló el psiquiatra forense Ezequiel Mercurio, que dijo que Álvarez tuvo ideas paranoides en distintas épocas, pero que no encontró elementos para atribuir el homicidio a un episodio delirante. Después declaró el cura César Scicchitano Tagle, que lo acompaña hace casi 20 años y lo describió como alguien atravesado por la adicción y el miedo. A preguntas del juez, aclaró que a Díaz lo conocía de vista y que nunca lo vio armado ni cometiendo un delito.
Lo que está en juego es serio: la acusación del fiscal Sandro Abraldes es por homicidio, que el Código Penal castiga con 8 a 25 años de prisión. La defensa pide la nulidad del juicio y espera que el Tribunal Superior porteño resuelva tres recursos. Hasta las 14:45, Álvarez todavía no había hablado.
Lo que sigue: su declaración, los testigos que la defensa quiere sumar, los alegatos y, al final, el veredicto, que todavía no tiene fecha. Hasta entonces, Álvarez es un acusado, y Cristian Díaz, un vecino cuya familia espera una respuesta de la Justicia.
