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La inflación argentina volvió a protagonizar una escena que ya merece su propia categoría dentro del entretenimiento nacional: el Gobierno espera que baje, las consultoras revisan sus planillas y las verduras deciden desarrollar una carrera independiente en la estratósfera. Octubre dejó estimaciones que rondan el 2%, ese número que se convirtió en una especie de frontera psicológica para la política económica. El problema es que, mientras los analistas discuten décimas, algunos productos de la verdulería parecen haber recibido instrucciones de despegar sin autorización