El Departamento de Policía de Oakland informó este viernes 6 de noviembre que investiga el robo de un cargamento de chips de Nvidia valuado en 11,4 millones de dólares, ocurrido en el este de esa ciudad del norte de California. El caso quedó registrado bajo la carátula judicial de hurto mayor.

El transporte que trasladaba seis palés con los componentes de hardware había iniciado su recorrido en el área de Oakland el 29 de agosto de 2026. Su destino final era el estado de Texas, pero el rastro de la carga se perdió durante el trayecto en el condado de San Bernardino, ubicado en la región sur del territorio californiano.

Cómo se inició la investigación policial

La denuncia formal por la desaparición del cargamento fue presentada ante el Departamento de Policía de Oakland el 13 de septiembre de 2026 por parte de la víctima del hecho. A partir de esa presentación, los investigadores policiales abrieron las actuaciones para reconstruir la ruta seguida por el vehículo y precisar en qué punto del itinerario se produjo el corte de comunicaciones y la pérdida de control de los seis palés.

Las autoridades policiales no informaron personas detenidas ni sospechosos imputados vinculados con la maniobra en el este de Oakland. La empresa Nvidia, fabricante de estos procesadores utilizados para infraestructura de inteligencia artificial, tiene su sede central en Santa Clara, en la región de Silicon Valley, donde opera el mayor polo de innovación tecnológica del país.

El antecedente de un cargamento millonario

El robo denunciado en California representa uno de los botines económicos más elevados registrados en hechos delictivos contra transportes de carga informática. La cifra de 11,4 millones de dólares calculada para estos procesadores confirma el interés que despiertan estos insumos de alta tecnología en el circuito delictivo organizado.

El hecho cuenta con un antecedente directo registrado el año pasado en la misma industria. Durante 2025 se denunció la sustracción de otro cargamento de componentes de Nvidia, tasado en aquel momento en 7,5 millones de dólares, cuyo paradero y destino final continúan sin ser identificados por las autoridades a cargo del seguimiento judicial.