El organismo difundió los indicadores el viernes 6 de noviembre. Las cifras describen la actividad nacional y no permiten atribuir esos resultados a San Juan.
La diferencia entre la mejora mensual de la industria y su caída interanual se explica, en parte, por las bases de comparación: septiembre de 2026 frente a agosto, por un lado, y frente a septiembre de 2025, por el otro.
Qué muestran las tres comparaciones de la industria
La producción industrial subió 0,7% frente a agosto en la serie desestacionalizada. En cambio, cayó 1,8% respecto de septiembre de 2025 y acumuló una contracción de 2,6% entre enero y septiembre, comparada con los mismos nueve meses del año anterior, informó el informe del INDEC sobre la industria manufacturera.
Son mediciones diferentes: la comparación mensual enfrenta dos meses consecutivos, mientras que la interanual compara el mismo mes de años distintos. Por eso, el avance frente a agosto puede coexistir con una caída frente a septiembre de 2025.
La tendencia-ciclo industrial, que ayuda a observar la evolución subyacente de la serie, bajó 0,4% en septiembre. Además, diez de las 16 divisiones manufactureras registraron caídas interanuales. Maquinaria y equipo retrocedió 26,8%, y otros equipos, aparatos e instrumentos, 22%, según el organismo.
La construcción creció, pero su tendencia-ciclo quedó estable
El indicador de la construcción avanzó 7,8% frente a agosto, 5,1% interanual y 1,3% en el acumulado de enero a septiembre. El informe del INDEC sobre la actividad de la construcción también registró que su tendencia-ciclo marcó 147,4 puntos tanto en agosto como en septiembre.
Entre los insumos, el consumo aparente de pinturas para construcción creció 22,4% interanual, y el de hormigón elaborado, 12,8%. El INDEC presenta estos datos como variaciones de consumo, no como cambios de precios.
El informe ubicó en agosto los últimos datos de empleo incluidos para el sector: 382.669 puestos asalariados registrados en la construcción privada, 1,7% más que un año antes. Para el cuarto trimestre, el 74% de las empresas dedicadas principalmente a obras privadas y el 62,4% de las enfocadas en obras públicas esperaba que la actividad no cambiara, según la encuesta del organismo.
El INDEC informó el viernes 6 de noviembre que la industria cayó 1,8% interanual en septiembre de 2026 y la construcción creció 5,1%. Frente a agosto, ambos sectores avanzaron: 0,7% y 7,8%, respectivamente. En el acumulado de enero a septiembre, la industria bajó 2,6% y la construcción subió 1,3%. Las cifras son nacionales.
El tablero macroeconómico nacional acaba de consagrar una nueva proeza de disociación estadística: la industria manufacturera cayó 1,8% interanual en septiembre y acumula una contracción de 2,6% en los primeros nueve meses, mientras la construcción festejó una suba del 5,1%. En este rincón del multiverso contable, fabricar cosas parece haber quedado obsoleto, pero revocar paredes se convirtió en el deporte insignia. Aunque la industria intentó consolarse con un rebote mensual del 0,7% frente a agosto, su tendencia-ciclo retrocedió 0,4%, sepultada por diez de dieciséis ramas fabriles en rojo, con desplomes terminales del 26,8% en maquinaria y equipo y del 22% en otros aparatos e instrumentos. La consigna parece clara: ensamblar motores ya pasó de moda, pero disimular las grietas cotiza en alza.
El auge del ladrillo no se anduvo con sutilezas: la actividad constructora saltó 7,8% respecto de agosto y acumuló una modesta mejora del 1,3% entre enero y septiembre, impulsada por un furor estético donde el consumo aparente de pinturas trepó 22,4% interanual y el hormigón elaborado avanzó 12,8%. Semejante dinamismo no impidió que su indicador de tendencia-ciclo alcanzara el nirvana del inmovilismo absoluto, clavado exactamente en los 147,4 puntos tanto en agosto como en septiembre. Una suerte de caminata frenética sobre una cinta fija que al menos sostuvo en agosto a 382.669 asalariados formales en el sector privado, un tímido 1,7% más que el año previo, dedicados a embellecer fachadas mientras las tuercas fabriles juntaban óxido.
El horizonte inmediato completa este cuadro de resignación milimétrica: de cara al cuarto trimestre, el 74% de las firmas de obras privadas y el 62,4% de las abocadas a la obra pública coincidieron en proyectar que la actividad no sufrirá alteraciones. Ni resurrección gloriosa ni colapso definitivo, apenas el consuelo de una meseta eterna donde no conviene hacer movimientos bruscos. La producción pesada se apaga en cuotas, pero mientras el suministro de revoque y esmalte sintético garantice que el derrumbe quede prolijamente tapado, el balance general siempre encontrará una pared recién pintada para celebrar.
