A más de seis meses del asesinato de Santiago Nahuel López Monte, su familia volvió a expresar públicamente su dolor e indignación. En esta oportunidad, denunciaron que la expareja de la víctima, una adolescente de 17 años que permanece detenida e imputada por el crimen, realiza transmisiones en vivo en redes sociales donde presuntamente se burla de lo ocurrido.
Tamara López, hermana del joven asesinado, cuestionó el comportamiento de la acusada durante una entrevista radial. «Hace vivos de TikTok riéndose de haber asesinado a mi hermano. Ni siquiera tiene remordimiento, se jacta a través de las redes», afirmó.
La causa fue elevada a juicio, pero aún no tiene fecha
La familiar también brindó detalles sobre el estado del expediente judicial. Según explicó, el fiscal Colazo avanzó recientemente con una medida clave para el proceso.
«Hace poco el fiscal Colazo elevó la causa para que se pueda tener una fecha de juicio, pero hasta ahora todavía no tenemos respuesta», señaló Tamara, quien reclamó una pronta definición para que el caso llegue a debate oral.
El crimen ocurrido en Lanús
El homicidio ocurrió durante la noche del 26 de noviembre de 2025 en el partido bonaerense de Lanús. De acuerdo con la investigación, en un primer momento la adolescente intentó orientar la pesquisa hacia una hipótesis accidental, al manifestar ante efectivos policiales que Santiago se había lastimado con una reja.
Sin embargo, los resultados de la autopsia descartaron esa versión. El informe forense determinó que la víctima presentaba dos heridas cortopunzantes en el pecho, compatibles con un ataque cometido con un arma blanca.
Tras el hecho, la sospechosa escapó del lugar y permaneció prófuga durante dos días. Finalmente fue localizada y detenida en La Matanza, donde se encontraba escondida. Actualmente continúa imputada mientras la causa avanza hacia la instancia de juicio.
Antecedentes de violencia y dudas pendientes
Según relató Tamara López, existían antecedentes de situaciones conflictivas dentro de la relación. «Ella ya había venido a amenazar a toda la familia. Mi hermano aparecía golpeado y decía que era por la moto», sostuvo.
Además, indicó que amigos de la víctima habrían declarado que la joven acusada ya lo había apuñalado anteriormente en una mano, un episodio que también forma parte de los elementos mencionados durante la investigación.
Por otra parte, la querella sostiene que aún quedan aspectos relevantes por esclarecer. Entre ellos, señalaron que el teléfono celular de la acusada todavía no habría sido sometido a análisis y mantienen sospechas sobre una posible participación de terceros, debido a que, según afirman, la joven se comunicó con su padre y su hermano antes de solicitar asistencia médica.
Los familiares también remarcaron presuntas irregularidades en la escena del crimen. En ese sentido, indicaron que el personal médico que acudió al lugar advirtió la ausencia de sangre en el sector donde fue encontrado el cuerpo de Santiago, una circunstancia que continúa siendo observada por la querella dentro del expediente.
A más de seis meses del asesinato de Santiago Nahuel López Monte en Lanús, su familia denunció que la expareja de la víctima, una adolescente de 17 años detenida e imputada por el crimen, realiza transmisiones en redes sociales donde presuntamente se burla del hecho. Mientras la causa fue elevada a juicio, los familiares reclaman una fecha para el proceso y cuestionan aspectos aún pendientes de la investigación.
En un país donde las redes sociales se han convertido en una mezcla impredecible entre plaza pública, confesionario y reality show permanente, la familia de Santiago Nahuel López Monte asegura estar asistiendo a un espectáculo que nunca pidió ver. Según denuncian, mientras ellos esperan una fecha de juicio, la principal acusada del crimen aparece en transmisiones en vivo que, lejos de transmitir arrepentimiento, parecen desafiar cualquier manual básico de convivencia humana.
La escena tiene algo de absurdo contemporáneo: una causa judicial avanzando a velocidad administrativa y una red social funcionando a la velocidad de la fibra óptica. De un lado, expedientes, pericias y plazos procesales. Del otro, comentarios, reproducciones y transmisiones en directo. Como si la realidad hubiera decidido competir contra sí misma para ver qué genera más impacto.
Para la familia, sin embargo, no hay nada de anecdótico. Cada publicación, cada video y cada aparición pública que mencionan se convierte en una nueva herida sobre una tragedia que todavía espera resolución. La indignación no nace únicamente por lo que consideran una falta de remordimiento, sino por la sensación de que el tiempo judicial y el tiempo emocional viajan por carriles completamente distintos. Uno avanza con sellos y firmas; el otro acumula bronca las 24 horas del día.
Mientras tanto, la investigación sigue cargando interrogantes que los familiares consideran relevantes. Un teléfono que todavía no habría sido analizado, sospechas sobre posibles participaciones de terceros y observaciones sobre la escena del crimen forman parte de una lista de preguntas que continúa abierta. Porque en toda causa penal hay pruebas, testimonios y reconstrucciones. Pero también existen esas dudas persistentes que se niegan a abandonar la mesa, incluso cuando el expediente ya tomó rumbo hacia un juicio.
En ese contexto, la espera de una fecha judicial adquiere dimensiones particulares. Para cualquier ciudadano, seis meses pueden parecer un suspiro burocrático o una eternidad, dependiendo del trámite. Para una familia que perdió a un ser querido, cada semana sin definiciones parece estirarse como un año calendario completo. Y así, entre presentaciones judiciales, declaraciones y publicaciones en redes, la historia sigue avanzando con la delicadeza de una topadora y la velocidad de un trámite urgente en horario de almuerzo.