Argentina, Chile, Perú y Bolivia avanzan en un bloque para fortalecer su poder minero

Redacción Cuyo News
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Asoma un bloque latinoamericano de países productores de cobre y minerales críticos En agosto se reunieron Chile, Argentina, Perú y Bolivia y firmaron una carta de intención. Qué se discute en el sector minero sobre esta iniciativa. La declaración conjunta de Argentina, Chile, Perú y Bolivia sienta las bases para discutir cómo se posicionará Latinoamérica frente a la demanda de minerales críticos del futuro.  La declaración conjunta de Argentina, Chile, Perú y Bolivia sienta las bases para discutir cómo se posicionará Latinoamérica frente a la demanda de minerales críticos del futuro. Por Carolina Putelli Compartir Agregar Diario de Cuyo en Google Audio nota Escuchá la nota completa 1 1.5 10 10 Powered by Thinkindot Audio Argentina Mining Norte inició poco después de una reunión clave en Chile y uno de los temas que llegó a los pasillos es qué implicaciones tendrán estas conversaciones en la minería regional. Entre la preocupación por la pérdida de contratos para proveedores a un espacio estratégico como la OPEP del petróleo, la mirada está puesta en qué oportunidades trae esta nueva mirada. Leé además descarga la edicion de septiembre de cuyo minero Descargá la edición de septiembre de Cuyo Minero Ignacio Celorrio explicó cómo las condiciones de mercado definieron la situación actual de Argentina, pero alertó sobre la idea de que tener la riqueza mineral alcanza para competir. «El litio es un buen test de cuál es la consecuencia de hacer las cosas bien» Por Carolina Putelli Desde las fuentes oficiales lo único que se conoció fue un comunicado de intenciones conjunto para “para promover el desarrollo sostenible, la cooperación técnica y la inversión responsable en minerales estratégicos”. Detrás, según fuentes del sector, hay una visión estratégica a largo plazo. Todavía no hay acciones concretas, pero sí una preocupación conjunta. Es que ya se repitió en muchas oportunidades que la demanda de minerales aumentará y pondrá en tensión las cadenas de suministro y el comercio internacional. Ya no se puede hablar de esto solo en clave de futuro: en algunos casos, como las tierras raras, el mundo se encuentra atado a las decisiones de China, que controla el 90% de la venta de estos minerales. En este escenario global, Latinoamérica se posiciona como una región productora de minerales que puede responder a buena parte de estas necesidades. A su vez tiene dos caminos posibles para enfrentar esto: los países pueden presentarse por separado o formar un bloque para presentar estrategias conjuntas, que pueden ir desde acuerdos comerciales y de precio a condiciones más específicas para el desarrollo. Esto es lo que en parte responde la reunión que se dio en Chile, donde estuvieron el biministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas; el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero; el viceministro de Política Minera, Regulación y Fiscalización de Bolivia, Walter Landivar; y el ministro de Energía y Minas de Perú, Guillermo Shinno. Un primer paso a enfrentar a esta futura demanda en conjunto. Intención conjunta, todavía sin agenda oficial Del comunicado se desprenden algunos de los ejes que trabajarán los países, pero todavía de la letra chica no se sabe nada concreto. Quienes pudieron hablar con algunos de los protagonistas cuentan que buscan “trabajar desde el enfoque de los productores”. Por el momento, es una declaración de que los países quieren avanzar en una estrategia regional, pero todavía queda sentarse a definir cuál será esta. Lo que sí está claro es que hay una idea de incentivar las negociaciones a nivel internacional, con mirada estratégica. Esto implica que no see defina el futuro de la oferta mineral de Latinoamérica con discusiones país con país, sino que el bloque se encargue. Asi, por ejemplo, ante países compradores fuertes, como Estados Unidos o Canadá, los países latinoamericanos se presentarían como un bloque unido. En el caso del gobierno de Trump, por ejemplo, hubo declaraciones sobre que querían sellar contratos a largo plazo de suministro de minerales. Si los integrantes del Cono Sur se presentan en conjunto, podrían lograr un acuerdo de precio que sea estable en el tiempo, evitando la volatilidad que tienen algunos de estos valores. Hay otro tema en juego: coordinar políticas de desarrollo en conjunto. Los cuatro países que se reunieron tienen avances distintos en infraestructura, pero un acuerdo como este podría permitir negociaciones que beneficien a los que necesitan mejoras, como es el caso de Argentina en sus redes de transporte o logística. También podrían entrar en la mesa de discusión temas como la cadena de valor o la protección ambiental, para equiparar las exigencias como bloque y no avanzar en una competencia entre destinos de inversión. Todo esto se encuentra todavía en el terreno de las especulaciones, ya que la primera reunión fue el 28 de agosto y fue un inicio del debate, pero podría haber otro avance en ese sentido. Según fuentes del sector, está prevista una reunión de la comisión SGT15 del Mercosur, que trabaja temas de minería, que también plantearía un enfoque regional. Antecedentes en petróleo y minerales Al hablar de bloques regionales de países productores, el primer ejemplo histórico es el de la OPEP, la unión de los estados petroleros del mundo que en 1960 surgió y cambió la economía global. Se sumaron en un principio cinco países: Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. A través de este organismo lograron unificar y coordinar las políticas petroleras y unificaron los precios y el suministro a los consumidores. Al unirse, movieron el peso de las decisiones hacia quienes tenían control de la oferta, cuando antes este estaba en la demanda internacional. También generaron estrategias conjuntas para desarrollar infraestructura estratégica. Entre los casos más recientes, vinculados al sector minero se encuentra el Corredor del Níquel de Filipinas e Indonesia. Los dos países decidieron unir sus producciones de este mineral, clave en la transición energética, acordando llevar la materia prima del primer país a los centros de procesamiento y fundición del segundo. De esta manera, con un flujo de 200.000 toneladas entre ambos países, hoy este corredor controla el 73,6% de la producción global de níquel. También pusieron en conjunto exigencias de criterios de gobernanza, impacto social y económico y cuidado del ambiente. A su vez, lograron algo poco común en el actual mercado de minerales: que China no sea el principal productor y refinador de un mineral crítico. En la actualidad solo el cobre, litio y cobalto (este último en discusión porque la mayoría de las inversiones son chinas en República del Congo) no están bajo el control de las cadenas de producción del gigante asiático. Los dos primeros son riquezas que están en Latinoamérica. En este escenario los países de la región todavía no tienen todas las cadenas industriales de sus minerales, como por ejemplo el cobre que la mayoría de los concentrados salen del continente, en algunos casos para ser refinados en China. La ecuación económica ha hecho que algunas de estas cadenas de valor posterior a la minería se vayan a Asia. El bloque podría plantear una ventaja en este sentido. El control de precios total que tenía la OPEP podría no ser tan simple, porque no hay un solo producto como el petróleo, sino una oferta mineral que va del cobre, al litio, pasando por grafito, tierras raras, molibdeno y hasta uranio. Pero hay una clara intención de que la región que producirá los minerales de la transición podrá acordar políticas conjuntas, para pararse frente a los grandes demandantes del mundo
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