La semana comenzó con demoras, cancelaciones y largas esperas en las líneas Roca, Sarmiento y Mitre, situación que afectó a miles de personas que utilizan el tren para trasladarse por el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Los inconvenientes se registraron desde el inicio de los servicios de este lunes y obligaron a numerosos pasajeros a buscar alternativas para llegar a sus trabajos y lugares de estudio. Las formaciones que circularon lo hicieron, en distintos momentos, con capacidad sobrepasada.
En un primer momento, tanto los altoparlantes de las estaciones del ferrocarril Roca como la aplicación de Trenes Argentinos informaron que las demoras y cancelaciones se debían a “problemas operativos y técnicos”.
Con el transcurso de la mañana, Trenes Argentinos precisó el motivo de las dificultades. “Los trenes de las líneas Sarmiento, Mitre y Roca operan con demoras, desde el inicio de la prestación, por la implementación de cambios en el protocolo de control de alcoholemia del personal de conducción y guardas”, informó la empresa.
Qué pasó en las líneas Roca, Sarmiento y Mitre
Los problemas alcanzaron a todos los ramales del Roca, tanto los servicios que parten desde Constitución como aquellos con origen en Glew, Alejandro Korn, Ezeiza, Claypole y La Plata.
En el ferrocarril Sarmiento, en tanto, los trenes no estaban saliendo desde Once. También se registraron inconvenientes en los ramales de la línea Mitre.
Usuarios del servicio señalaron además problemas en Castelar, donde se informó sobre un inconveniente relacionado con una plataforma.
La situación provocó largas esperas y colas en las principales cabeceras de las tres líneas. En las estaciones, los pasajeros expresaron su malestar por las condiciones en las que debían viajar.
“Todos los días pasa lo mismo, así no se puede”, protestó una mujer consultada en Constitución. Otro pasajero cuestionó las dificultades del servicio y los aumentos mensuales aplicados sobre los boletos: “Viajamos peor y cada vez más caro”, afirmó.
El panorama también se trasladó a las paradas de colectivos que cubren parte de los recorridos ferroviarios. Allí se observaron largas filas de personas que buscaban una alternativa ante las demoras y cancelaciones de los trenes.
El nuevo sistema de controles
Tras los inconvenientes registrados durante la mañana, Trenes Argentinos difundió un comunicado en el que explicó que comenzó a implementar un nuevo sistema de controles preventivos de alcoholemia y sustancias al personal de conducción y guarda, previo a la toma de servicio.
Estos cambios se hicieron con el objetivo de “optimizar los controles, mejorar la trazabilidad de los datos y adecuar las condiciones de atención, procurando una mayor eficiencia en la utilización de los recursos y del personal involucrado en el proceso”.
La empresa explicó que hasta ahora “los controles eran realizados de manera presencial por personal médico y de enfermería en las distintas bases operativas”. Con el nuevo esquema, serán “efectuados por personal de enfermería en el lugar, con intervención médica de manera remota únicamente ante la eventual detección de un resultado positivo”.
Según Trenes Argentinos, la nueva modalidad busca además “contar con información más precisa para la toma de decisiones y agilizar progresivamente el proceso de control previo a la prestación del servicio”.
La empresa indicó que “en el día de hoy se implementó por primera vez este sistema en las cinco líneas que opera la empresa, poniéndolo a prueba con una saturación plena para poder analizar los parametros de funcionamiento, y así realizar los ajustes necesarios”.
“Ante las demoras registradas en algunas de las líneas, Trenes Argentinos se encuentra trabajando junto con el proveedor del servicio para ajustar los mecanismos de funcionamiento del nuevo sistema y reducir los tiempos asociados a los controles”, concluyó el documento.
La empresa señaló que continuará realizando los ajustes necesarios durante esta etapa de implementación, con el objetivo de alcanzar un esquema que permita realizar los controles de manera segura y eficiente, minimizando su impacto sobre la operación ferroviaria y mejorando progresivamente las condiciones de prestación del servicio.
Los inconvenientes se produjeron además pocos días después de los problemas registrados con la carga de la tarjeta SUBE, el medio de pago habilitado para viajar en trenes, que durante cuatro días de la semana anterior generaron demoras y complicaciones para los usuarios. En paralelo, durante septiembre se aplicó un nuevo aumento en las tarifas ferroviarias.
Los trenes de las líneas Roca, Mitre y Sarmiento registraron este lunes demoras, cancelaciones y largas esperas en distintos puntos del AMBA. Trenes Argentinos atribuyó las dificultades a la implementación de un nuevo sistema de controles preventivos de alcoholemia y sustancias para el personal de conducción y guardas, que comenzó a utilizarse durante la jornada.
Roca, Mitre y Sarmiento empezaron el lunes con demoras, cancelaciones y miles de personas esperando en andenes que, por momentos, parecían salas de espera sin turno. La explicación oficial llegó después: el problema estuvo relacionado con la implementación de un nuevo sistema de controles de alcoholemia y sustancias para conductores y guardas.
La escena tiene algo de paradoja ferroviaria: para garantizar que quienes manejan los trenes estén en condiciones de prestar servicio, el sistema consiguió que una parte importante de quienes necesitaban viajar quedara esperando el servicio que no salía. Es como organizar un operativo para llegar temprano y descubrir que el operativo necesita su propio operativo.
Desde Trenes Argentinos explicaron que el nuevo mecanismo busca mejorar los controles, la trazabilidad de los datos y el uso de los recursos. La empresa reconoció que la primera jornada se realizó con una “saturación plena” para evaluar el funcionamiento y que las demoras obligaron a trabajar con el proveedor para ajustar el sistema.
Mientras tanto, en Constitución, Once y otras estaciones se acumularon pasajeros, largas filas y formaciones con capacidad sobrepasada. Para quienes tenían que llegar al trabajo o estudiar, la diferencia entre una modificación técnica y una mañana perdida quedó bastante clara.
El transporte alternativo tampoco apareció mágicamente en la estación siguiente: las paradas de colectivos que cubrían parte de los recorridos ferroviarios también registraron largas filas. Después de los problemas con la carga de la SUBE durante cuatro días la semana anterior y de un nuevo aumento en los boletos, el lunes encontró al sistema ferroviario con otra sorpresa bajo el andén.
El tren no llegó a tiempo, pero al menos el protocolo llegó primero. En la Argentina ferroviaria, hasta el control de alcoholemia puede tener demoras.