La morosidad dejó de ser solamente un conflicto de deudas que se acumulan y empezó a mostrar dificultades para consolidar una recuperación sostenida. Dentro del universo de las personas que tienen problemas para saldar sus obligaciones, hay muchas que logran acomodarse, pero luego vuelven a registrar atrasos.

Un informe realizado por la consultora Econviews identificó cerca de 1,75 millones de casos en los que un deudor moroso —de un banco, billetera virtual o fintech— volvió a estar en situación normal entre agosto de 2024 y junio de 2026.

Sin embargo, esa recuperación muchas veces resultó transitoria. Dentro de los casos relevados que se regularizaron y de los que se pudo hacer un seguimiento constante durante al menos un año, el 48,5% volvió a caer en mora dentro de esos 12 meses.

A su vez, entre los casos que fueron seguidos por la consultora durante seis meses, el 35,4% volvió a incurrir en atrasos. En los relevados durante tres meses consecutivos, el 22,9% recayó en incumplimientos de forma casi inmediata.

Por qué los deudores vuelven a caer en mora

Las cifras reflejan un problema central: volver a acomodar los compromisos pendientes no necesariamente significa que la situación financiera de un deudor se haya normalizado de manera permanente.

Kevin Sijniesky, economista jefe de Econviews, explicó que el problema ya tiene una dimensión macroeconómica. Por un lado, indicó que el crédito viene amesetado hace un año, en parte por el aumento de la morosidad, lo cual complica la reactivación de la economía.

A eso se suman el deterioro del poder de compra de las familias y las tasas que aún se mantienen elevadas.

Sobre este último punto, una parte significativa de lo que pagan las personas y las empresas cuando toman financiamiento bancario corresponde al componente impositivo. De acuerdo con una presentación realizada por el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, los impuestos representan el 27,1% y el 28,2% del Costo Financiero Total (CFT) en los préstamos personales y las tarjetas de crédito, respectivamente.

“Es muy difícil ver un repunte del consumo porque tenes salarios que vienen perdiendo contra la inflación. Si incluis el ingreso disponible -el dinero que queda en la mano después de saldar los gastos fijos- estás todavía peor y el colchón que amortiguaba un poco ese efecto era el crédito. Es verdad que es un tema entre privados, pero pasó a tener consecuencias para la actividad y para el resto de la economía”, señaló Sijniesky.

Las refinanciaciones alcanzaron un récord

Los bancos pusieron en marcha una serie de programas de refinanciación para contener el deterioro de las carteras. Sin embargo, desde Econviews advierten que el cambio de tendencia no será inmediato.

Esta situación hace que la normalización sea más lenta. Las refinanciaciones llegaron a casi del 4% del monto total, que es un récord. Es decir que hay un trabajo de los bancos, pero no todas terminan bien. Lo que sucede es que esto hace mucho más lenta la normalización”, cerró.