Un operativo de control en Aguas Blancas, Salta, terminó con un fuerte enfrentamiento armado entre efectivos de Prefectura y un grupo de bagayeros en la zona del río Bermejo, sobre la frontera entre Argentina y Bolivia.
El episodio se produjo en uno de los pasos fronterizos donde habitualmente se registra movimiento de personas dedicadas al traslado informal de mercadería entre ambos países.
Los denominados bagayeros transportan productos por circuitos que funcionan por fuera de los pasos habilitados. Entre quienes desarrollan esta actividad hay ciudadanos bolivianos y argentinos.
Un operativo que terminó a los tiros
Según la información conocida, el enfrentamiento comenzó luego de que los efectivos desplegaran un operativo de control en la zona fronteriza.
La situación escaló hasta derivar en un intercambio de disparos a orillas del río Bermejo, en un sector donde durante los últimos tiempos se registraron otros episodios de tensión entre fuerzas federales y personas que utilizan pasos informales.
La recurrencia de estos procedimientos está relacionada no solamente con el contrabando de mercadería, sino también con la preocupación de las autoridades por el posible aprovechamiento de esos corredores para el tráfico de drogas entre Bolivia y Argentina.
En determinados operativos, las fuerzas investigan cargas y movimientos que pueden presentarse inicialmente como traslado de productos comerciales, pero que generan sospechas sobre la existencia de otras actividades ilegales.
La preocupación por el narcotráfico en la frontera
Aguas Blancas está ubicada en una zona considerada especialmente sensible por su cercanía con Bolivia y por las características geográficas del río Bermejo, que permiten distintos cruces por fuera de los controles formales.
El movimiento de bagayeros forma parte desde hace años de la dinámica económica y social de la frontera. Sin embargo, las autoridades mantienen la atención sobre organizaciones que podrían aprovechar ese circuito para trasladar estupefacientes.
Los controles federales buscan detectar tanto el ingreso irregular de mercadería como posibles operaciones vinculadas con el narcotráfico.
Las avionetas clandestinas, otro foco de preocupación
La situación fronteriza también generó debate por el ingreso de avionetas clandestinas en sectores del norte argentino.
En ese contexto, el interventor de Aguas Blancas expresó su respaldo a un proyecto presentado en la Cámara de Diputados conocido como «Ley de Derribo».
La iniciativa apunta a habilitar mecanismos para interceptar aeronaves clandestinas que atraviesen la zona y que sean sospechadas de participar en operaciones de narcotráfico.
El nuevo enfrentamiento ocurrido en Aguas Blancas volvió así a colocar bajo la lupa la situación de una frontera atravesada por el comercio informal, el contrabando y las investigaciones sobre posibles corredores utilizados para el traslado de drogas hacia territorio argentino.
Un operativo de control en Aguas Blancas, Salta, terminó con un enfrentamiento armado entre fuerzas federales y bagayeros en la zona del río Bermejo, sobre la frontera con Bolivia. El episodio volvió a poner el foco sobre el contrabando informal y la preocupación oficial por el posible uso de esos corredores para el tráfico de drogas.
Un operativo fronterizo terminó a los tiros a orillas del río Bermejo. En Aguas Blancas, uno de los puntos más sensibles del límite entre Argentina y Bolivia, un control de Prefectura derivó en un enfrentamiento con bagayeros que trasladan mercadería entre ambos países por pasos informales.
La zona lleva tiempo funcionando con la tranquilidad de una puerta giratoria sin portero: mercadería, controles, cruces clandestinos y procedimientos federales conviven en pocos kilómetros. El problema es que detrás del contrabando hormiga también aparece una preocupación bastante menos pintoresca: la posibilidad de que esas mismas rutas sean utilizadas para trasladar droga.
Los bagayeros involucrados no son únicamente bolivianos. También hay argentinos que participan de este circuito comercial informal, una actividad que forma parte de la dinámica cotidiana de la frontera pero que queda bajo la lupa cuando las fuerzas detectan movimientos sospechosos.
Los operativos son frecuentes precisamente por ese escenario. En determinados procedimientos, las autoridades sospechan que cargas aparentemente comerciales pueden funcionar como cobertura para otro negocio. Una bolsa puede traer ropa, alimentos o mercadería; el problema empieza cuando el contenido obliga a llamar a algo más que Aduana.
La tensión tampoco termina en el río. En Aguas Blancas también existe preocupación por el ingreso de avionetas clandestinas y el interventor local respaldó una propuesta conocida como «Ley de Derribo» para permitir la interceptación de aeronaves sospechadas de transportar droga.
La frontera sigue siendo frontera: comercio, controles y kilómetros difíciles de vigilar. Esta vez, el contrabando dejó de ser una discusión de mercadería y terminó hablando en calibre.