El juicio oral contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros acusados en la causa conocida como los Cuadernos de la corrupción continuó este jueves con una nueva ronda de declaraciones testimoniales, centrada en el funcionamiento del antiguo Ministerio de Planificación Federal durante la gestión de Julio De Vido.
La audiencia se desarrolló en los tribunales federales de Comodoro Py 2002, en el barrio porteño de Retiro, donde comparecieron testigos convocados por las defensas de exfuncionarios involucrados en el expediente.
Las declaraciones abordaron las tareas administrativas, las relaciones laborales y los mecanismos de comunicación dentro de distintas áreas del ministerio, particularmente aquellas vinculadas con la coordinación de proyectos energéticos y las actividades de Ceremonial y Protocolo.
El debate continuará el próximo martes, mientras que para el viernes está previsto el inicio de otro juicio que involucra a la expresidenta, correspondiente a la causa Los Sauces-Hotesur.
Quiénes integran el tribunal que juzga la causa Cuadernos
La audiencia estuvo a cargo de los jueces del Tribunal Oral Federal 7, Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, junto con el magistrado suplente Néstor Costabel.
Durante la jornada escucharon declaraciones de testigos propuestos por las partes, en una nueva etapa del proceso destinada a incorporar información sobre los hechos y las personas investigadas.
La próxima semana también está previsto que las oficinas del tribunal se trasladen desde su sede actual, ubicada en el Palacio de Justicia de Talcahuano 550, hasta el edificio de Comodoro Py 2002, donde se desarrolla el debate oral.
El traslado administrativo coincidirá con la continuidad de las audiencias judiciales.
Un exfuncionario explicó cómo se relacionaban García Ramón y Roberto Baratta
Uno de los testigos de la jornada fue Francisco Elizondo, exfuncionario del Ministerio de Planificación Federal, convocado por la defensa del acusado Fabián Ezequiel García Ramón.
Elizondo explicó que trabajó entre 2006 y 2016 en la Subsecretaría de Coordinación y posteriormente en la Secretaría de Energía.
Durante su declaración, recordó que García Ramón, ingeniero y también acusado en el expediente, fue su superior y lo convocó para desempeñarse junto a él.
El testigo describió las tareas que realizaba su área, relacionadas con el seguimiento técnico de proyectos de generación de energía y la elaboración de informes sobre el avance de las obras.
En ese contexto, explicó que los funcionarios mantenían reuniones con representantes de empresas privadas para analizar el desarrollo de los proyectos.
“Nos juntábamos con empresas para preguntar si había incumplimientos u obras no concretadas, para hacer seguimiento”, explicó.
También mencionó su participación en el seguimiento de proyectos vinculados con el parque eólico Loma Blanca I, II, III y IV, de la empresa Isolux, en Puerto Madryn.
Sobre esas iniciativas, señaló que García Ramón transmitía a Roberto Baratta los requerimientos relacionados con los proyectos y le informaba sobre las decisiones adoptadas y las tareas previstas.
Elizondo recordó que llevaba reportes e informes a Baratta y que García Ramón solía trasladarse junto a él en vehículos oficiales, aunque aclaró que nunca los acompañó en esos viajes.
Asimismo, ratificó que los asuntos operativos y vinculados con las obras eran tratados con Baratta.
En relación con Isolux, indicó que se habían realizado numerosas reuniones debido a limitaciones existentes en el sistema de transporte de energía, aunque manifestó no recordar si había participado personalmente en encuentros con representantes de esa compañía.
Qué declaró el testigo convocado por la defensa de Olazagasti
Otro de los testimonios correspondió a Leonardo Pantanalli, exfuncionario de Planificación Federal, convocado por la defensa de José María Olazagasti, quien se desempeñó como secretario privado de Julio De Vido.
Pantanalli explicó que conoció a Olazagasti en 1999 a través de un vínculo familiar y que posteriormente comenzó a trabajar en el ministerio.
“El 1 de enero de 2007 me convocó para ayudarlo a trabajar ahí, en el Ministerio, en Ceremonial y Protocolo”, afirmó.
Según su declaración, permaneció en esa función hasta 2015.
El testigo sostuvo que Olazagasti mantenía reuniones con empresarios y sindicalistas como parte de las tareas encomendadas por De Vido.
También mencionó viajes oficiales al exterior, entre ellos a Rusia, China, Francia, Austria, Brasil, Venezuela y Chile.
Al ser consultado por la relación funcional con Roberto Baratta, afirmó que su área no dependía de ese exfuncionario, salvo en alguna situación específica vinculada con las competencias que tenía asignadas.
En ese sentido, aclaró que su actividad habitual estaba relacionada con Ceremonial y Protocolo.
Las preguntas sobre el patrimonio y las actividades de Olazagasti
Durante la audiencia, Pantanalli también respondió consultas relacionadas con la situación patrimonial de José María Olazagasti.
El testigo señaló que el exsecretario privado de De Vido se había casado con una familiar suya y que los padres de ella, a quienes describió como personas de buena posición económica, le habían regalado a su hija una vivienda en un barrio cerrado de la zona norte.
La explicación surgió en el marco de las preguntas formuladas durante el debate sobre los bienes y las relaciones personales del acusado.
Pantanalli aseguró desconocer si Olazagasti había participado en tareas de recaudación para campañas electorales.
También manifestó no saber si el exfuncionario había concurrido alguna vez al departamento de Néstor y Cristina Kirchner ubicado en el barrio porteño de Recoleta.
Estas respuestas quedaron incorporadas al conjunto de testimonios que el tribunal deberá evaluar durante el desarrollo del juicio.
El antecedente de un testigo que reconoció haber visitado la casa de De Vido
La jornada se produjo después de otra audiencia en la que un exfuncionario del Ministerio de Planificación Federal declaró sobre una visita a la casaquinta de Julio De Vido.
Durante su testimonio del martes, el exfuncionario ratificó que había concurrido a la propiedad del exministro en una época coincidente con una de las anotaciones atribuidas a Oscar Centeno.
Centeno, exchofer cuyas anotaciones forman parte de la investigación judicial, registró en sus cuadernos movimientos y encuentros que posteriormente fueron incorporados al expediente.
La declaración sobre la visita a la vivienda de De Vido dio lugar a un nuevo pedido de careo dentro del proceso.
La coincidencia temporal mencionada por el testigo constituye un elemento que deberá ser valorado junto con el resto de la prueba producida durante el juicio, sin que la sola presencia en una propiedad permita establecer una responsabilidad penal.
Dos juicios que involucran a Cristina Kirchner en Comodoro Py
Mientras continúa el debate de los Cuadernos, la agenda judicial contempla el inicio de otro proceso contra Cristina Fernández de Kirchner.
Para el viernes, desde las 10, está previsto el comienzo del juicio correspondiente a la causa Los Sauces-Hotesur, que se desarrollará en la misma sala de audiencias del subsuelo de los tribunales federales de Retiro.
Se trata de un expediente diferente al de los Cuadernos, aunque ambos procesos incluyen a la expresidenta entre las personas acusadas.
Por su parte, el Tribunal Oral Federal 7 retomará el juicio de los Cuadernos el martes próximo, con la continuidad de la actividad probatoria y las declaraciones previstas dentro del cronograma.
Los testimonios incorporados durante esta jornada deberán ser analizados por los jueces junto con el resto de las pruebas, antes de que el tribunal adopte una decisión sobre las responsabilidades penales atribuidas a los acusados.
El juicio contra Cristina Kirchner y otros acusados en la causa Cuadernos continuó este jueves en Comodoro Py con declaraciones de exfuncionarios del Ministerio de Planificación Federal. Los testigos aportaron detalles sobre las funciones de José María Olazagasti, Roberto Baratta y Ezequiel García Ramón. El debate se reanudará el martes, mientras que el viernes está previsto el inicio del juicio por Los Sauces-Hotesur.
En Comodoro Py, el pasado tiene una capacidad extraordinaria para presentarse a declarar. Esta vez, el juicio de los Cuadernos volvió a recorrer los pasillos del antiguo Ministerio de Planificación Federal, una estructura administrativa donde, según los testimonios de la jornada, abundaban las reuniones, los informes, los viajes y las conversaciones entre funcionarios. Si la memoria institucional pudiera organizarse en un archivo perfectamente ordenado, probablemente los tribunales federales tendrían bastante menos trabajo.
La audiencia tuvo como protagonistas a exfuncionarios convocados por las defensas de distintos acusados. Uno explicó cómo se realizaba el seguimiento técnico de proyectos energéticos y quién transmitía información a Roberto Baratta. Otro reconstruyó las tareas de Ceremonial y Protocolo, incluidos encuentros con empresarios, sindicalistas y viajes internacionales. El resultado fue una recorrida por el funcionamiento cotidiano de un ministerio que, años después, sigue ocupando un lugar central en los expedientes judiciales.
El calendario tampoco concede demasiadas pausas. Mientras el Tribunal Oral Federal 7 prepara la próxima audiencia de los Cuadernos, otro juicio que involucra a Cristina Kirchner tiene previsto comenzar en la misma sede judicial. La agenda de Comodoro Py empieza a parecerse a la de un aeropuerto internacional: diferentes causas, distintos tribunales y una sucesión de horarios que obliga a prestar atención para no confundir el expediente con la sala de embarque.
En paralelo, los jueces deberán mudarse de oficinas desde el Palacio de Justicia hasta Comodoro Py. Una coincidencia que ofrece una imagen bastante precisa de la situación: mientras los testimonios reconstruyen desplazamientos y reuniones de hace años, el propio tribunal organiza su traslado físico. En la Justicia argentina, hasta los expedientes más complejos deben convivir con problemas tan terrenales como cambiar de edificio.
Pero detrás de las escenas administrativas permanece la cuestión central. Los testimonios forman parte de un juicio que debe determinar responsabilidades penales y en el que las declaraciones necesitan ser evaluadas junto con el resto de las pruebas. Las reuniones, los vehículos oficiales y los vínculos entre funcionarios no constituyen, por sí solos, demostraciones de delitos. La tarea judicial consiste precisamente en distinguir los hechos acreditados de las sospechas y las interpretaciones.
Así transcurrió otra jornada de un proceso que sigue sumando declaraciones. Los testigos hablaron, las defensas formularon preguntas y el tribunal escuchó. El martes continuará el debate. En Comodoro Py, la memoria puede ser selectiva, pero el calendario judicial mantiene una virtud inalterable: siempre encuentra una nueva audiencia para recordar que la historia todavía está bajo examen.
