El Gobierno reabrió el debate sobre el arancelamiento de la universidad pública a partir de datos sobre la presencia de estudiantes extranjeros en carreras de Medicina que fueron cuestionados por inconsistencias y distintos criterios estadísticos. El caso expuso, además, una serie de contradicciones entre las cifras difundidas por el vocero presidencial, Adrián Ravier, y las precisiones posteriores de la Subsecretaría de Políticas Universitarias.

El conflicto comenzó el martes durante la habitual conferencia de prensa de Ravier en la Casa Rosada. “Está pasando que un alto porcentaje de estudiantes en nuestras facultades de Medicina son extranjeros. Hasta un 40%. Y eso genera un costo”, afirmó el reemplazante de Manuel Adorni.

Ante la consulta del periodista de El Destape Jon Heguier, quien señaló que se trataba de “datos falsos”, Ravier respondió: “Si es falso, lo revisamos”.

Las cifras de la UBA y la UNLP

Según datos aportados por la propia Universidad de Buenos Aires (UBA), los extranjeros representan actualmente el 24% de la matrícula de la Facultad de Medicina, una proporción inferior al 40% mencionado inicialmente por Ravier.

El dato presenta diferencias todavía mayores cuando se observa la trayectoria de los estudiantes. En el primer año de estudios, los extranjeros no residentes representan apenas el 6%. Para el tercer año, la proporción cae a menos del 1%.

Los últimos datos publicados en el anuario estadístico de la UBA, correspondientes a 2024, ubicaban en 28% el porcentaje de extranjeros en la Facultad de Medicina.

La situación también se repitió con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Ravier afirmó que los estudiantes extranjeros en la Facultad de Medicina representaban el 51%, mientras que la información oficial de la UNLP ubicaba el porcentaje en 38,5% en 2024, último dato consolidado.

Qué considera “extranjero” la estadística universitaria

Una parte central de la discusión está vinculada con la definición utilizada por el sistema universitario. Según el manual de definiciones, se considera extranjero a los “estudiantes cuya nacionalidad no es argentina”.

Esto implica que una persona residente en la Argentina durante años puede continuar contabilizada como extranjera si conserva una nacionalidad distinta de la argentina. La categoría estadística no determina, por sí misma, si esa persona llegó al país específicamente para estudiar ni si se radicó recientemente.

El criterio puede alcanzar a personas que viven en la Argentina, trabajan, tributan o incluso realizaron parte de su trayectoria educativa en el país. Por eso, el porcentaje de extranjeros no equivale necesariamente al número de personas que realizan una migración educativa con el objetivo exclusivo de aprovechar la gratuidad universitaria.

La aclaración de Ravier y la corrección de Álvarez

Luego de los cuestionamientos, Ravier publicó una aclaración en sus redes sociales en la que sostuvo:

“El dato es correcto: el 39% de los alumnos regulares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires SON EXTRANJEROS”.

Y agregó:

“Sumado al 51 % para la Facultad de medicina de la Universidad Nacional de La Plata”.

Sin embargo, el propio funcionario citado por Ravier como fuente de la información, el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, intervino posteriormente para realizar precisiones.

Álvarez señaló:

“La información oficial difundida por esta Subsecretaría corresponde a 2024”.

La aclaración introdujo además una diferencia relevante respecto del universo utilizado para calcular el porcentaje. Mientras Ravier había presentado el dato como correspondiente a la “Facultad de Medicina”, Álvarez precisó:

“La información oficial se circunscribe específicamente a la carrera de Medicina, comprendiendo los títulos vigentes de Médico y Médico/a”.

De esta manera, el 39% no corresponde al conjunto de estudiantes de la Facultad de Medicina, sino a un recorte específico sobre quienes cursan la carrera de Medicina. La diferencia entre ambos universos modifica el resultado estadístico.

De dónde provienen los estudiantes extranjeros

De acuerdo con información de la UBA, la distribución de estudiantes extranjeros muestra una fuerte presencia de países de la región. El 20% proviene de Perú, el 17% de Brasil, el 15% de Ecuador, el 11% de Bolivia, el 10% de Venezuela, el 9% de Colombia, el 8% de Paraguay, el 3% de Chile y el 1% de Uruguay.

Además, el 1% corresponde a estudiantes provenientes de España y el 5% restante a “otros países”. En consecuencia, el 94% de los estudiantes extranjeros proviene de países limítrofes o sudamericanos.

La nacionalidad de los estudiantes se convirtió así en otro eje de la discusión sobre un eventual arancelamiento de la universidad pública, en un contexto en el que el Gobierno busca reinstalar el debate sobre el financiamiento de las universidades nacionales.

En una entrevista con A24, el martes por la noche, Álvarez sostuvo que el problema estaba relacionado con los “estudiantes extranjeros que no van a vivir en la Argentina” después de obtener el título.

Ante la consulta del periodista Nicolás Wiñazki sobre cómo se determinaría qué estudiantes permanecerán en el país y cuáles se irán una vez recibidos, el funcionario no pudo precisar el mecanismo.

Los médicos extranjeros que llegan para hacer residencias

El debate sobre los extranjeros en el sistema sanitario también alcanza a profesionales que ya realizaron sus estudios universitarios fuera de la Argentina y llegan al país para completar su formación.

En la provincia de Buenos Aires, 986 postulantes provenientes de universidades extranjeras se inscribieron al Examen de Residencias (ERES) en 2026. Esa cifra representa el 23,5% del total de postulantes.

La presencia de estos profesionales forma parte del sistema de residencias médicas y constituye otro elemento del debate sobre el vínculo entre migración, formación universitaria y sistema de salud.