El reciente concurso para cubrir el cargo de Vicedirección en una reconocida institución educativa dependiente de la Universidad Nacional de San Juan habría desatado un profundo malestar y acusaciones de favoritismo. Según fuentes fidedignas vinculadas al proceso, la ganadora del cargo habría sido la profesora de Química Santandreu, cuya trayectoria pedagógica y de gestión se encontraría por debajo de la de otros aspirantes, entre quienes se cuentan profesionales con títulos de maestría, doctorados e ingenierías, además de una vasta experiencia institucional.
El foco del conflicto radicaría en un presunto cambio de reglas al momento de la evaluación: al iniciarse la instancia, se habría informado que la presentación oral equivaldría al 60% de la nota, dejando los antecedentes académicos con un valor de apenas el 40%. Esta modificación habría permitido la ventaja de la docente favorecida, quien además arrastraría una reciente renuncia a la regencia del ciclo básico tras conflictos con inscripciones de alumnos, sin llegar a cumplir un año en dicha función.
La situación habría provocado la presentación de ocho impugnaciones por parte de los candidatos afectados, quienes consideran que se habría ignorado la trayectoria de figuras clave como la actual regente o la jefa del Departamento de Biología, Doctora en Biología. No obstante, desde el área de Legales del Rectorado se habría decidido avanzar con la designación, lo que habría generado un clima de indignación y desconfianza institucional ante lo que parte de la comunidad educativa califica como una falta de imparcialidad y un golpe directo a la meritocracia.
Frente a esta situación, en los pasillos institucionales se barajan alternativas para devolver previsibilidad al proceso. Entre las opciones que se consideran más justas y apegadas a la tradición meritocrática de la Escuela Industrial, se menciona la posibilidad de realizar una nueva convocatoria que revise los criterios de evaluación, o bien contemplar un ascenso por estricta trayectoria y conocimiento de la gestión, como sería el caso de la actual regente.
Esta controversia, según describen fuentes de la comunidad educativa, se sumaría a un panorama complejo bajo la conducción de Rostagno, gestión que viene siendo objeto de observaciones por parte de docentes y padres debido a desafíos académicos pendientes y a la necesidad de optimizar la calidad educativa destinada a los alumnos.
Ante las consultas realizadas por Cuyo.news para conocer la postura institucional sobre el concurso de la Escuela Industrial, desde fuentes oficiales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) señalaron brevemente que el procedimiento «se encuentra actualmente en proceso, específicamente en la etapa de ampliación y notificación», confirmando que las instancias administrativas continúan abiertas.
También ante la consulta de Cuyo.news, la rectora Rostagno explicó que ya participó de concursos para cargos directivos en los que intervinieron algunos de los jurados que actuaron en distintas instancias realizadas en las tres escuelas dependientes de la Universidad. En ese marco, sostuvo que conoce el funcionamiento de estos procesos y defendió la conformación de los tribunales evaluadores.
Respecto del estado del trámite, Rostagno indicó que, luego de las impugnaciones presentadas, el jurado ratificó el mismo orden de mérito que había establecido inicialmente. Además, precisó que ya finalizó la etapa de notificaciones y que los postulantes cuentan con un plazo de cinco días, a partir de la notificación, para realizar nuevas impugnaciones si así lo consideran.
La rectora también respaldó la actuación de los jurados que participaron en los concursos de las tres escuelas y afirmó que confía plenamente en la idoneidad de los tribunales evaluadores, incluido el que intervino en este proceso.
El escenario se vuelve especialmente complejo si se proyecta el mediano plazo del establecimiento, dada la proximidad de la jubilación de la actual conducción. Ante este panorama de transición y la necesidad de dar certidumbre a la comunidad educativa, se abre un espacio necesario para la reflexión sobre el perfil que debería asumir la conducción de una institución técnica con historia, talleres y una identidad formativa particular.
En ese marco, distintos sectores de la comunidad educativa sostienen que toda escuela técnica debe tener en su dirección a un técnico, un ingeniero o un arquitecto; alguien que comprenda desde las bases la identidad, los talleres y la gestión de una institución con estas características. A poco tiempo de que se jubile la actual rectora, queda planteado un interrogante central: quién quedará finalmente a cargo y si se logrará sostener la excelencia pedagógica y el histórico prestigio que siempre caracterizó a la institución.
<p>El concurso para cubrir la Vicedirección de la Escuela Industrial, dependiente de la Universidad Nacional de San Juan, generó impugnaciones y cuestionamientos por presuntas irregularidades en la evaluación. Ante la consulta de Cuyo.news, fuentes oficiales de la UNSJ indicaron que el procedimiento sigue abierto, mientras la rectora Rostagno afirmó que el jurado ratificó el orden de mérito y defendió su idoneidad.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Diez postulantes, ocho impugnaciones, un orden de mérito ratificado y una rectora que salió a respaldar al jurado. La Escuela Industrial buscaba cubrir una Vicedirección y terminó con un expediente que ya tiene más vueltas que trámite universitario con sello, contrasello y mirada de “vuelva mañana”.
El punto sensible sigue siendo cómo se habría definido la carrera. Los antecedentes académicos, con maestrías, doctorados e ingenierías sobre la mesa, habrían quedado detrás de una exposición oral que pasó a pesar el 60% de la nota. Como presentarte con una caja de herramientas completa y que al final te evalúen por cómo cerrás la persiana del taller.
Cuyo.news consultó a la Universidad Nacional de San Juan y desde fuentes oficiales respondieron que el procedimiento “se encuentra actualmente en proceso, específicamente en la etapa de ampliación y notificación”. Traducción institucional: todavía hay movimiento, todavía hay plazos y todavía nadie puede guardar el sello en el cajón.
Después respondió Rostagno y puso su ficha sobre la mesa: sostuvo que el jurado ratificó el orden de mérito y aseguró que confía plenamente en la idoneidad de los jurados. En una escuela técnica, donde cada milímetro cuenta y una rosca mal ajustada puede arruinar toda la pieza, la palabra idoneidad pesa más que un torno viejo subiendo por escalera.
El escenario se vuelve más delicado porque la institución mira hacia una transición de conducción. Con la jubilación de la actual rectora en el horizonte, la discusión ya no pasa solamente por quién ocupa una Vicedirección, sino por quién queda con las llaves de una escuela con talleres, historia y una identidad que no se explica en una planilla.
En la comunidad educativa crece una idea tan simple que casi parece una provocación administrativa: una escuela técnica debería estar dirigida por alguien que entienda la lógica técnica desde adentro. Un técnico, un ingeniero o un arquitecto; alguien que sepa que un taller no es decoración industrial, sino el corazón de una institución que formó generaciones.
Mientras corren los plazos para nuevas impugnaciones, el concurso sigue en zona de revisión. Cuando el mérito necesita ampliación, notificación y fe pública, el problema no está sólo en la nota final: está en el manual de instrucciones.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El reciente concurso para cubrir el cargo de Vicedirección en una reconocida institución educativa dependiente de la Universidad Nacional de San Juan habría desatado un profundo malestar y acusaciones de favoritismo. Según fuentes fidedignas vinculadas al proceso, la ganadora del cargo habría sido la profesora de Química Santandreu, cuya trayectoria pedagógica y de gestión se encontraría por debajo de la de otros aspirantes, entre quienes se cuentan profesionales con títulos de maestría, doctorados e ingenierías, además de una vasta experiencia institucional.
El foco del conflicto radicaría en un presunto cambio de reglas al momento de la evaluación: al iniciarse la instancia, se habría informado que la presentación oral equivaldría al 60% de la nota, dejando los antecedentes académicos con un valor de apenas el 40%. Esta modificación habría permitido la ventaja de la docente favorecida, quien además arrastraría una reciente renuncia a la regencia del ciclo básico tras conflictos con inscripciones de alumnos, sin llegar a cumplir un año en dicha función.
La situación habría provocado la presentación de ocho impugnaciones por parte de los candidatos afectados, quienes consideran que se habría ignorado la trayectoria de figuras clave como la actual regente o la jefa del Departamento de Biología, Doctora en Biología. No obstante, desde el área de Legales del Rectorado se habría decidido avanzar con la designación, lo que habría generado un clima de indignación y desconfianza institucional ante lo que parte de la comunidad educativa califica como una falta de imparcialidad y un golpe directo a la meritocracia.
Frente a esta situación, en los pasillos institucionales se barajan alternativas para devolver previsibilidad al proceso. Entre las opciones que se consideran más justas y apegadas a la tradición meritocrática de la Escuela Industrial, se menciona la posibilidad de realizar una nueva convocatoria que revise los criterios de evaluación, o bien contemplar un ascenso por estricta trayectoria y conocimiento de la gestión, como sería el caso de la actual regente.
Esta controversia, según describen fuentes de la comunidad educativa, se sumaría a un panorama complejo bajo la conducción de Rostagno, gestión que viene siendo objeto de observaciones por parte de docentes y padres debido a desafíos académicos pendientes y a la necesidad de optimizar la calidad educativa destinada a los alumnos.
Ante las consultas realizadas por Cuyo.news para conocer la postura institucional sobre el concurso de la Escuela Industrial, desde fuentes oficiales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) señalaron brevemente que el procedimiento «se encuentra actualmente en proceso, específicamente en la etapa de ampliación y notificación», confirmando que las instancias administrativas continúan abiertas.
También ante la consulta de Cuyo.news, la rectora Rostagno explicó que ya participó de concursos para cargos directivos en los que intervinieron algunos de los jurados que actuaron en distintas instancias realizadas en las tres escuelas dependientes de la Universidad. En ese marco, sostuvo que conoce el funcionamiento de estos procesos y defendió la conformación de los tribunales evaluadores.
Respecto del estado del trámite, Rostagno indicó que, luego de las impugnaciones presentadas, el jurado ratificó el mismo orden de mérito que había establecido inicialmente. Además, precisó que ya finalizó la etapa de notificaciones y que los postulantes cuentan con un plazo de cinco días, a partir de la notificación, para realizar nuevas impugnaciones si así lo consideran.
La rectora también respaldó la actuación de los jurados que participaron en los concursos de las tres escuelas y afirmó que confía plenamente en la idoneidad de los tribunales evaluadores, incluido el que intervino en este proceso.
El escenario se vuelve especialmente complejo si se proyecta el mediano plazo del establecimiento, dada la proximidad de la jubilación de la actual conducción. Ante este panorama de transición y la necesidad de dar certidumbre a la comunidad educativa, se abre un espacio necesario para la reflexión sobre el perfil que debería asumir la conducción de una institución técnica con historia, talleres y una identidad formativa particular.
En ese marco, distintos sectores de la comunidad educativa sostienen que toda escuela técnica debe tener en su dirección a un técnico, un ingeniero o un arquitecto; alguien que comprenda desde las bases la identidad, los talleres y la gestión de una institución con estas características. A poco tiempo de que se jubile la actual rectora, queda planteado un interrogante central: quién quedará finalmente a cargo y si se logrará sostener la excelencia pedagógica y el histórico prestigio que siempre caracterizó a la institución.
Diez postulantes, ocho impugnaciones, un orden de mérito ratificado y una rectora que salió a respaldar al jurado. La Escuela Industrial buscaba cubrir una Vicedirección y terminó con un expediente que ya tiene más vueltas que trámite universitario con sello, contrasello y mirada de “vuelva mañana”.
El punto sensible sigue siendo cómo se habría definido la carrera. Los antecedentes académicos, con maestrías, doctorados e ingenierías sobre la mesa, habrían quedado detrás de una exposición oral que pasó a pesar el 60% de la nota. Como presentarte con una caja de herramientas completa y que al final te evalúen por cómo cerrás la persiana del taller.
Cuyo.news consultó a la Universidad Nacional de San Juan y desde fuentes oficiales respondieron que el procedimiento “se encuentra actualmente en proceso, específicamente en la etapa de ampliación y notificación”. Traducción institucional: todavía hay movimiento, todavía hay plazos y todavía nadie puede guardar el sello en el cajón.
Después respondió Rostagno y puso su ficha sobre la mesa: sostuvo que el jurado ratificó el orden de mérito y aseguró que confía plenamente en la idoneidad de los jurados. En una escuela técnica, donde cada milímetro cuenta y una rosca mal ajustada puede arruinar toda la pieza, la palabra idoneidad pesa más que un torno viejo subiendo por escalera.
El escenario se vuelve más delicado porque la institución mira hacia una transición de conducción. Con la jubilación de la actual rectora en el horizonte, la discusión ya no pasa solamente por quién ocupa una Vicedirección, sino por quién queda con las llaves de una escuela con talleres, historia y una identidad que no se explica en una planilla.
En la comunidad educativa crece una idea tan simple que casi parece una provocación administrativa: una escuela técnica debería estar dirigida por alguien que entienda la lógica técnica desde adentro. Un técnico, un ingeniero o un arquitecto; alguien que sepa que un taller no es decoración industrial, sino el corazón de una institución que formó generaciones.
Mientras corren los plazos para nuevas impugnaciones, el concurso sigue en zona de revisión. Cuando el mérito necesita ampliación, notificación y fe pública, el problema no está sólo en la nota final: está en el manual de instrucciones.