El exlegislador Gabriel Solano presentó una denuncia penal contra responsables de MercadoLibre S.R.L., titular de las marcas Mercado Pago y Mercado Crédito, al considerar que las tasas aplicadas a determinados préstamos podrían configurar el delito de usura, contemplado en el artículo 175 bis del Código Penal.
Según la presentación judicial, el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) de algunos créditos ofrecidos a través de Mercado Pago puede superar el 1300% anual. Como elemento comparativo, la denuncia señala que la tasa mencionada para las operaciones de la compañía en Brasil se ubica alrededor del 63%.
Solano sostiene que la política crediticia cuestionada podría aprovecharse de personas que necesitan financiamiento para afrontar gastos cotidianos y que, al mismo tiempo, no cuentan con acceso a préstamos bancarios tradicionales.
La denuncia fue presentada ante la Justicia Nacional en lo Criminal y Correccional y solicita investigar a quienes, como integrantes de los órganos de administración de MercadoLibre S.R.L., hayan decidido, autorizado o consentido la política de tasas señalada en la presentación.
Qué establece la denuncia contra Mercado Pago
El planteo judicial invoca el artículo 175 bis del Código Penal, que contempla el delito de usura cuando una persona se aprovecha de la necesidad, ligereza o inexperiencia de otra para obtener intereses u otras ventajas económicas manifiestamente desproporcionadas.
«El art. 175 bis del Código Penal reprime a quien, aprovechando lanecesidad, ligereza o inexperiencia de una persona, le hiciere dar o prometer, encualquier forma, para sí o para otro, intereses u otras ventajas pecuniariasevidentemente desproporcionadas con su prestación, con pena de prisión de uno a tres años y multa, agravada cuando el autor fuera prestamista o comisionista usurario habitual».
A partir de ese encuadre, Solano solicita que se determine si las condiciones financieras de los préstamos otorgados mediante Mercado Pago podrían quedar comprendidas dentro de esa figura penal.
La presentación también reclama distintas medidas de prueba destinadas a establecer cómo se fijan las tasas, cuáles son las condiciones aplicadas a los créditos y qué responsables participaron en las decisiones relacionadas con la política financiera de la compañía.
La comparación con Brasil
Uno de los principales argumentos incorporados a la denuncia es la diferencia entre las condiciones financieras atribuidas a Mercado Pago en Argentina y las correspondientes a Brasil.
De acuerdo con los datos citados en la presentación, el costo financiero efectivo anual en Brasil sería de 63,13%, mientras que en Argentina algunos préstamos pueden alcanzar valores superiores al 1300% anual.
«el CFTEA máximo relevado en Argentina (1.375,94% anual) equivale amás de 21 veces el CET que la misma empresa cobra en Brasil, y aun la TNAmínima publicitada de Mercado Crédito en Argentina (40%) ya se acerca a latasa de interés anual que en Brasil se cobra en su tramo regulado (45% a.a.)».
Solano utiliza ese contraste para cuestionar la magnitud de las tasas aplicadas en el mercado argentino y solicita que la Justicia determine si existe una desproporción susceptible de constituir un delito.
El negocio financiero de Mercado Libre
La denuncia también pone el foco sobre el crecimiento del negocio financiero de Mercado Libre en Argentina. Según el último balance mencionado en la presentación, las actividades vinculadas con servicios financieros representan 64,3% de la facturación de la compañía en el país, por encima del comercio electrónico.
Solano también comparó las tasas de Mercado Pago con las aplicadas a préstamos del Banco Nación, al señalar que la entidad estatal ofrece líneas de crédito con costos considerablemente menores.
La presentación deberá ser analizada ahora por la Justicia, que tendrá que resolver si corresponde avanzar con las medidas de prueba solicitadas y, a partir de esa investigación, establecer eventuales responsabilidades por la política de tasas cuestionada.
El exlegislador Gabriel Solano denunció penalmente a responsables de MercadoLibre S.R.L. por presunta usura en créditos ofrecidos mediante Mercado Pago. La presentación, radicada ante la Justicia Nacional en lo Criminal y Correccional, sostiene que algunos préstamos alcanzan un CFTEA superior al 1300% anual y reclama investigar cómo se fijaron esas tasas y quiénes las autorizaron.
Más de 1300% anual de costo financiero en algunos préstamos. A ese nivel, el crédito deja de parecer una herramienta financiera y empieza a tener la estética de esos planes de cuotas donde terminás de pagar el electrodoméstico cuando ya pertenece al patrimonio histórico familiar.
La denuncia presentada por Gabriel Solano pone bajo la lupa a MercadoLibre S.R.L., responsable de Mercado Pago y Mercado Crédito, y plantea una comparación difícil de esconder debajo de la alfombra corporativa: según los datos incorporados al expediente, el costo financiero efectivo anual atribuido a operaciones en Brasil ronda el 63%, mientras que en Argentina algunos créditos superarían el 1300%. Es como descubrir que el mismo café cuesta una cosa en la mesa de al lado y veintiuna veces más porque vos pediste servilletas.
La discusión judicial no pasa simplemente por determinar si una tasa es alta, muy alta o directamente necesita oxígeno en la cima. El planteo apunta al artículo 175 bis del Código Penal y pide establecer si existió aprovechamiento de la necesidad de personas que requieren financiamiento para gastos cotidianos y no acceden al sistema bancario tradicional.
El expediente también busca saber quién decidió, autorizó o consintió esa política dentro de la compañía. Porque detrás de cada porcentaje que aparece prolijamente acomodado en una pantalla existe alguna decisión humana, aunque después las tasas tengan esa particular capacidad argentina de presentarse como si hubieran brotado solas, igual que los intereses de una tarjeta después del vencimiento.
La comparación con Brasil agrega combustible: la denuncia afirma que el CFTEA máximo relevado en Argentina llega al 1.375,94% anual, más de 21 veces el costo citado para ese país. Una diferencia suficientemente grande como para que la calculadora pida vacaciones y el signo de porcentaje empiece a cobrar alquiler.
Ahora será la Justicia la que deberá establecer si detrás de semejante arquitectura financiera hubo delito o solamente una manera extremadamente entusiasta de interpretar la palabra crédito. Porque cuando una tasa necesita cuatro cifras, el préstamo ya no pregunta cuánto necesitás: pregunta cuánto resistís.