Durante la noche del jueves 27 de agosto y la madrugada del viernes 28, en Argentina podrá observarse un eclipse lunar, un fenómeno astronómico que ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre el satélite.
El fenómeno será visible desde amplias regiones de América y también desde algunos sectores de Europa y África.
Durante el momento de mayor intensidad, alrededor del 93% del diámetro de la Luna quedará dentro de la umbra, la región más oscura de la sombra terrestre. Como consecuencia, buena parte del satélite se oscurecerá y podrá adquirir tonalidades rojizas y cobrizas.
Será el último eclipse lunar del año visible desde Argentina. El próximo fenómeno de este tipo que podrá observarse desde el país está previsto para junio de 2029.
A qué hora podrá verse el eclipse en Argentina
De acuerdo con los cálculos incluidos para el fenómeno, el eclipse comenzará a las 01.24 UTC del 28 de agosto, cuando la Luna ingrese en la penumbra terrestre. La fase parcial tendrá una duración aproximada de tres horas y 18 minutos.
En Argentina, el cronograma previsto indica que a las 22.24 del jueves 27 comenzará el eclipse penumbral. A las 23.34 se iniciará la fase parcial, cuando la sombra terrestre comenzará a avanzar de manera más visible sobre la superficie lunar.
El punto máximo está previsto alrededor de la 01.13 del viernes 28. Posteriormente, la fase parcial finalizará a las 02.52 y el eclipse concluirá completamente a las 04.02.
El Planetario Galileo Galilei abrirá sus puertas el jueves desde las 23 para desarrollar una actividad gratuita de observación, que quedará suspendida en caso de lluvia o nubosidad.
La propuesta contempla 10 telescopios, una estación accesible equipada con instrumentos especiales para personas con discapacidad y música en vivo.
El fenómeno podrá observarse en todo el país siempre que las condiciones meteorológicas permitan tener el cielo despejado. “Mientras uno esté más alejado de la ciudad y de la contaminación lumínica, es mejor”, explicó Adrián González, profesor de Física y Astronomía y divulgador científico del Planetario Galileo Galilei.
A diferencia de lo que ocurre durante un eclipse solar, el eclipse lunar puede observarse sin utilizar anteojos especiales ni otros elementos de protección para la vista.
“Los eclipses de Luna no representan ningún daño para la vista del ser humano. Si el cielo no está nublado cualquiera puede observarlo desde el patio de su casa o en la vereda de la calle”, aclaró el divulgador científico.
Por qué la Luna puede verse rojiza
“En todo eclipse, en particular de Luna, lo que tenemos es una progresión y un avance de la sombra de la Tierra sobre la Luna”, indicó González.
“Para que se de un eclipse de Luna se forman en línea el Sol, la Tierra y la Luna y es la sombra de la Tierra la que se proyecta sobre la Luna. Esa sombra va avanzando hasta que llega al máximo a la 1.18h del viernes 28 de agosto”, señaló.
El especialista explicó que la tonalidad rojiza que puede adquirir la Luna responde a un fenómeno de dispersión atmosférica.
“Así como se forma el arcoíris cuando la luz del sol se descompone al ingresarle pequeñas gotitas de agua, hay otro fenómeno llamado dispersión donde a la luz, en vez de ingresarle pequeñas gotas de agua, choca contra pequeñas partículas de la atmósfera y se desarma la luz. Según el tamaño y la cantidad de atmosfera que tiene que atravesar la luz, esta se desarma y se dispersa en pequeños rayos de luz que llegan a la Luna al atravesar la atmósfera de la Tierra y por eso iluminan a la Luna con ese tono rojizo”,
Un eclipse lunar podrá observarse en Argentina durante la noche del jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de agosto. En su momento de mayor intensidad, cerca del 93% del diámetro de la Luna quedará dentro de la umbra terrestre y podrá adquirir tonalidades rojizas y cobrizas. Será el último fenómeno de este tipo visible en el país durante el año.
La Luna tiene preparada para esta semana una de esas funciones que consiguen algo estadísticamente extraordinario: que miles de personas abandonen durante unos minutos el teléfono para mirar hacia arriba. Entre la noche del jueves 27 y la madrugada del viernes 28, la Tierra se interpondrá entre el Sol y nuestro satélite y desplegará sobre él su sombra, sin necesidad de suscripciones, aplicaciones ni anuncios previos de una plataforma de streaming.
El espectáculo tendrá un protagonista involuntario pero eficiente: nuestro planeta, que bloqueará parte de la luz solar hasta cubrir aproximadamente el 93% del diámetro lunar con su umbra. El resultado será una Luna oscurecida y con posibles tonos rojizos y cobrizos, una estética que normalmente demandaría filtros digitales, pero que el sistema solar resolverá mediante mecánica celeste y varios millones de kilómetros de infraestructura natural.
El único requisito importante será que las nubes colaboren, circunstancia sobre la cual la astronomía todavía no dispone de facultades administrativas. Alejarse de la contaminación lumínica también ayudará, aunque quienes permanezcan en las ciudades podrán observar el fenómeno si las condiciones del cielo lo permiten. Y, a diferencia de los eclipses solares, no será necesario utilizar protección especial para la vista.
El evento será además el último eclipse lunar del año visible desde Argentina. Después habrá que esperar hasta junio de 2029 para otro fenómeno de este tipo observable desde el país. El universo, evidentemente, maneja una política de programación bastante más estricta que cualquier servicio de turnos: quien se lo pierde deberá ejercer la paciencia a escala astronómica.