El Gobierno nacional envió al Congreso el informe de avance del Presupuesto 2027, documento previsto por la legislación vigente que establece los principales lineamientos de la política económica para el próximo ejercicio y sirve como base para la elaboración del proyecto definitivo, que deberá ingresar al Parlamento antes del 15 de septiembre.
Entre las prioridades fijadas por el Ejecutivo figuran la consolidación de la estabilidad macroeconómica, el mantenimiento del superávit fiscal y una nueva reducción de la presión tributaria.
Sin proyecciones sobre inflación y dólar
El informe no incluye estimaciones sobre variables clave como la inflación, el tipo de cambio, el consumo, las inversiones o el comercio exterior. Tampoco detalla las partidas presupuestarias que recibirán los distintos ministerios, empresas públicas y organismos nacionales.
No obstante, el Ejecutivo anticipó que espera una desaceleración significativa de la inflación durante 2027, escenario que, según sostiene, permitiría recuperar el poder adquisitivo de los salarios y mejorar el ingreso disponible de los hogares.
Asimismo, proyectó un crecimiento moderado de la recaudación tributaria impulsado por una mayor actividad económica y un incremento de las exportaciones.
Menos impuestos y mayor inversión privada
En materia impositiva, el Gobierno ratificó su intención de continuar con la reducción de impuestos como parte de su estrategia económica.
Según el documento, esa política busca transferir mayores recursos al sector privado, fortalecer la competitividad de los sectores exportadores y consolidar un esquema orientado a la estabilidad macroeconómica y a la eliminación de obstáculos para la producción.
Además, el informe anticipa una disminución del desempleo, mejoras en los indicadores de pobreza e indigencia y avances en la distribución del ingreso.
Elaboración del Presupuesto y ejecución de las cuentas públicas
La elaboración del Presupuesto 2027 y del Presupuesto Plurianual 2027-2029 quedó a cargo del Grupo de Apoyo para la Elaboración del Presupuesto (GAEP), integrado por la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía.
De acuerdo con el informe, el organismo ya completó diez etapas del cronograma previsto, entre ellas la definición de criterios para priorizar inversiones y la elaboración de proyecciones económicas para los próximos tres años.
En paralelo, el Banco de Proyectos de Inversión recibió solicitudes de financiamiento para 1.765 iniciativas, por un monto total de 10,2 billones de pesos.
El documento también repasó la ejecución presupuestaria de los primeros cinco meses de 2026. En ese período, la Administración Pública Nacional registró un superávit primario de 8,4 billones de pesos, equivalente al 0,7% del Producto Bruto Interno (PBI), y un resultado financiero positivo de 2,66 billones de pesos.
Los recursos percibidos representaron el 40,1% de lo previsto para todo el año, mientras que la ejecución del gasto alcanzó el 39,2%, con las prestaciones de la Seguridad Social como el principal componente del presupuesto.
El Gobierno nacional presentó al Congreso el informe de avance del Presupuesto 2027, que servirá como base para el proyecto definitivo previsto para septiembre. El Ejecutivo ratificó como ejes el superávit fiscal, la reducción de impuestos y la estabilidad macroeconómica, aunque todavía no difundió las principales proyecciones económicas ni el detalle de las partidas presupuestarias.
El Presupuesto 2027 ya empezó a escribirse, aunque por ahora guarda algunos de sus números más esperados bajo llave. El Gobierno presentó los lineamientos generales y volvió a poner el superávit fiscal en el centro del escenario.
Hay documentos que llegan con cifras, cuadros y proyecciones para cada variable imaginable. Este eligió otro camino: explicó hacia dónde quiere ir, pero dejó para más adelante cuánto espera que valgan el dólar, la inflación o el consumo. El mapa apareció antes que el kilometraje.
La hoja de ruta oficial insiste en una combinación que se convirtió en marca registrada de la gestión: equilibrio de las cuentas públicas, reducción de impuestos y estabilidad macroeconómica como motores del crecimiento. El argumento es que una menor presión tributaria permitirá fortalecer la actividad privada y mejorar la competitividad de los sectores exportadores.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo proyecta una desaceleración de la inflación durante 2027, una recuperación del poder adquisitivo y mejoras en indicadores como el empleo, la pobreza y la distribución del ingreso. Son objetivos que todavía deberán traducirse en números cuando el proyecto definitivo llegue al Congreso antes de mediados de septiembre.
Mientras tanto, las planillas siguen completándose y las cuentas continúan acomodándose. En materia presupuestaria, los borradores suelen tener una curiosa costumbre: primero cuentan las intenciones y recién después aparecen las calculadoras.