El Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen) dispuso una reestructuración de su organización interna que modifica tanto el organigrama como el manual de funciones del organismo.
La medida contempla la creación, supresión y refuncionalización de áreas con el objetivo declarado de optimizar los servicios y “racionalizar el gasto”.
La decisión quedó establecida mediante la Resolución 171, firmada por el presidente del organismo, José Orts, el 30 de junio y publicada este lunes 21 de septiembre en el Boletín Oficial. La disposición modifica la estructura que había sido fijada en 2024 mediante la Resolución 107-I.
Entre los fundamentos, el Iscamen señala que la reorganización apunta a mejorar el desarrollo de sus actividades y contempla la posibilidad de crear nuevas áreas, suprimir algunas existentes o modificar sus funciones y dependencias por razones operativas.
Según la resolución, el propósito es optimizar la prestación de servicios y el uso de los recursos, con especial atención en la sanidad y calidad de la producción vegetal y animal de Mendoza y de aquella que ingresa a la provincia desde otras regiones.
Cómo queda organizado el Iscamen
Con la nueva estructura, de la Presidencia del Iscamen dependerán directamente cuatro unidades: Auditoría Interna, Gestión de Recursos Humanos, Asuntos Jurídicos y Difusión y Capacitación. El Consejo Asesor continuará como instancia de asesoramiento de la conducción del instituto.
La Secretaría de Contabilidad y Finanzas tendrá bajo su órbita los sectores de Contabilidad y Presupuesto, Compras y Contrataciones, Tesorería, Almacén e Inventario.
Uno de los principales cambios pasa por la Secretaría Técnica, de la cual dependerá el sector de Control y Gestión de Plagas, Prevención y Fiscalización.
Allí se concentrarán los programas vinculados con Lobesia Botrana, Carpocapsa y Grafolita; Barreras Sanitarias y Cuerpo de Canes; Erradicación de Mosca de los Frutos; Bioplanta Santa Rosa; Agroecología; Calidad; Laboratorio Central; Agroquímicos; y Semillas, Viveros, Sistema de Mitigación de Riesgo (SMR) y Cannabis.
Por su parte, la Secretaría General estará integrada por los sectores de Sistemas, Mantenimiento, Movilidad, Mesa de Entradas, Despacho y Archivo, e Higiene y Seguridad.
Qué tareas tendrán las áreas técnicas
El Anexo II que acompaña la resolución precisa las funciones que tendrá cada una de las dependencias contempladas en la nueva estructura.
En el caso del área de Control y Gestión de Plagas, Prevención y Fiscalización, tendrá entre sus responsabilidades investigar la presencia de plagas agrícolas, desarrollar mecanismos de monitoreo, generar alertas para los productores y coordinar las acciones vinculadas con Lobesia Botrana, Carpocapsa y Grafolita.
El documento también establece que deberá determinar los niveles de población de esas plagas en diferentes oasis productivos y desarrollar sistemas de alarma que permitan advertir cuándo resulta necesario intervenir. Entre sus funciones se encuentra además la capacitación de productores y otros actores vinculados con la actividad agrícola.
Dentro de esa estructura continuará funcionando el Programa de Barreras Sanitarias y Cuerpo de Canes, encargado de fiscalizar el ingreso y egreso de productos de origen vegetal y animal del territorio provincial, además de realizar controles vinculados con programas propios del Iscamen.
Mosca de los Frutos, Bioplanta y agroquímicos
Según detalla también el Anexo II, el Programa de Erradicación de Mosca de los Frutos tendrá a su cargo operaciones de campo destinadas a detectar la existencia de plagas como Mosca de los Frutos, Lobesia Botrana y Carpocapsa, además de verificar las condiciones sanitarias requeridas para productos que buscan ingresar a nuevos mercados.
La Bioplanta Santa Rosa, en tanto, continuará dedicada a la producción de moscas estériles y otros insectos benéficos para la agricultura. Entre sus funciones figura abastecer al programa provincial de erradicación de Mosca de los Frutos y desarrollar técnicas para mejorar la producción de insectos utilizados en el control de plagas.
En materia de agroquímicos, el manual asigna al programa tareas de fiscalización sobre empresas productoras, transportistas, comercializadoras y aplicadores. También contempla controles sobre la calidad y legitimidad de los productos y acciones para promover el uso adecuado de agroquímicos.
A esas funciones se suma el trabajo sobre los envases utilizados. El área deberá promover el triple lavado, controlar su traslado y disposición y participar en la gestión de los centros destinados a recibirlos.
Semillas, viveros y cannabis
Otro de los sectores detallados en el anexo de la resolución es el Programa de Semillas, Viveros, Cannabis y Sistema de Mitigación de Riesgo. Sus funciones incluyen fiscalizar la sanidad e identidad de semillas y plantas de vivero durante las etapas de producción, procesamiento, transporte y comercialización.
También tendrá tareas relacionadas con la trazabilidad de materiales vegetales destinados a la producción de cannabis y con los procedimientos de control que corresponden al Iscamen dentro del esquema establecido por la normativa provincial.
En paralelo, la Unidad de Gestión de Recursos Humanos tendrá a su cargo la administración del personal de la sede central, la Bioplanta Santa Rosa y las delegaciones zonales, mientras que Difusión y Capacitación será responsable de la estrategia comunicacional y de las acciones de información destinadas al sector productivo y al público general.
El Iscamen reestructuró su organización interna mediante una nueva resolución que modifica el organigrama y el manual de funciones. La medida crea, elimina y refuncionaliza áreas con el objetivo de “racionalizar el gasto” y optimizar servicios vinculados con la sanidad y calidad agropecuaria de Mendoza. La nueva estructura concentra programas de plagas, barreras sanitarias, agroquímicos, semillas y cannabis bajo la Secretaría Técnica.
El Iscamen reorganizó su organigrama para “racionalizar el gasto”. La operación incluye áreas que se crean, otras que desaparecen y varias que cambian de función o de dependencia, porque hasta los organismos encargados de controlar plagas descubrieron que también pueden tener una poda administrativa.
La nueva estructura concentra buena parte de los controles sanitarios y productivos bajo la Secretaría Técnica. Lobesia Botrana, Carpocapsa, Grafolita, Mosca de los Frutos, barreras sanitarias, agroquímicos, semillas, viveros y cannabis quedan ordenados dentro de un esquema que busca hacer más eficiente el funcionamiento del instituto.
La Resolución 171, firmada por el presidente del organismo, José Orts, el 30 de junio y publicada este lunes 21 de septiembre, reemplaza la estructura establecida en 2024. El objetivo declarado es optimizar recursos y servicios, aunque para lograrlo hubo que hacer lo que toda oficina conoce de memoria: mover casilleros, cambiar nombres y decidir quién queda a cargo de qué.
La Presidencia conservará bajo su órbita Auditoría Interna, Recursos Humanos, Asuntos Jurídicos y Difusión y Capacitación. La Secretaría General reunirá Sistemas, Mantenimiento, Movilidad, Mesa de Entradas, Despacho y Archivo, e Higiene y Seguridad; es decir, desde las computadoras hasta ese expediente que algún día alguien juró que estaba “en trámite”.
La reorganización también redefine las tareas de las áreas técnicas. El control de plagas tendrá funciones de monitoreo, generación de alertas y coordinación de acciones, mientras que Barreras Sanitarias y el Cuerpo de Canes seguirán fiscalizando el ingreso y egreso de productos de origen vegetal y animal.
La Bioplanta Santa Rosa continuará produciendo insectos estériles y otros organismos utilizados en agricultura, mientras que el área de agroquímicos mantendrá controles sobre empresas, transportistas, comercializadores y aplicadores. También habrá tareas específicas para semillas, viveros, cannabis y sistemas de mitigación de riesgo.
Al final, el organigrama quedó más ordenado, los programas tienen nuevas ubicaciones y el gasto recibió su correspondiente tratamiento administrativo. Ahora falta que el papel aguante la realidad, que es donde suelen aparecer las plagas más difíciles de combatir.