El Gobierno enviará este martes 15 de septiembre a la Cámara de Diputados el Presupuesto 2027, una iniciativa que expondrá las principales proyecciones económicas previstas para el último año del mandato de Javier Milei y establecerá las asignaciones presupuestarias para ese período.
El proyecto reflejará las estimaciones elaboradas bajo la conducción del ministro de Economía, Luis Caputo, y mostrará cuál es el escenario que el Ejecutivo proyecta para un año marcado además por el calendario electoral.
Expectativas de crecimiento y menor inflación
Entre los principales lineamientos económicos previstos para 2027, el Gobierno mantiene una expectativa favorable sobre el crecimiento de la economía.
Al mismo tiempo, las estimaciones oficiales contemplan una fuerte caída de la inflación, uno de los indicadores centrales que formarán parte del escenario macroeconómico presentado ante el Congreso.
El Presupuesto permitirá además conocer cómo el Ejecutivo planea distribuir los recursos durante el último año del actual mandato presidencial, además de ofrecer una referencia sobre las expectativas oficiales en materia de actividad económica e inflación.
El Gobierno enviará este martes 15 de septiembre a la Cámara de Diputados el Presupuesto 2027, que contendrá las principales proyecciones económicas del último año del mandato de Javier Milei. El proyecto, elaborado bajo la conducción del ministro Luis Caputo, anticipa una fuerte desaceleración de la inflación y una expectativa favorable sobre el crecimiento de la economía.
El Gobierno se prepara para enviar al Congreso el Presupuesto 2027, ese documento en el que la economía deja por unas horas de ser una criatura indomable y acepta comportarse dentro de una planilla de cálculo. El proyecto ingresará este martes 15 de septiembre a la Cámara de Diputados con las previsiones para el último año del mandato de Javier Milei y con una combinación que cualquier administración estaría encantada de imprimir en letras grandes: más crecimiento y bastante menos inflación.
Las proyecciones llevan la firma política de una gestión que apuesta a llegar al año electoral con indicadores capaces de acompañar el relato económico sin necesidad de traducción simultánea. Luis Caputo tendrá allí una de sus fotografías más importantes: cuánto espera que avance la actividad y hasta dónde imagina que puede retroceder la inflación, dos variables que suelen tener la delicadeza de modificar campañas, discursos y estados de ánimo con una eficiencia superior a la de cualquier consultor.
El Presupuesto también definirá cómo se repartirán los recursos durante 2027, lo que convierte al texto en algo bastante más relevante que un ejercicio matemático. Cada número tendrá detrás ministerios, partidas, prioridades y una inevitable lectura electoral. Porque aunque formalmente se trate de ingresos, gastos y previsiones macroeconómicas, en un año de elecciones hasta el último decimal puede terminar adquiriendo vocación de candidato.
El oficialismo llega a esa discusión con optimismo sobre la evolución de la economía y una marcada expectativa de desaceleración inflacionaria. Después quedará la instancia parlamentaria, donde las proyecciones deberán convivir con diputados, negociaciones y objeciones. Es decir: el lugar exacto en el que una prolija hoja de cálculo descubre que también existe la política.