El presidente Javier Milei envió este miércoles al Senado un nuevo paquete de 21 pliegos judiciales para cubrir vacantes en la Justicia Federal, en una nueva etapa de la estrategia oficial para avanzar con la designación de magistrados.
Con este envío, el Ministerio de Justicia, encabezado por Juan Bautista Mahiques, acumula 170 pliegos remitidos al Congreso desde el inicio de la actual gestión, según confirmaron fuentes oficiales.
El Gobierno acelera la cobertura de vacantes
La Casa Rosada busca aprovechar los acuerdos parlamentarios alcanzados en el Senado para avanzar con la cobertura de juzgados federales que permanecían vacantes. La iniciativa forma parte de la política judicial impulsada por el Gobierno nacional desde el comienzo de la administración libertaria.
Antes de partir hacia España para participar de una conferencia internacional, Milei también firmó los decretos para la designación de 47 jueces, fiscales y defensores oficiales cuyos pliegos ya habían recibido la aprobación de la Cámara alta.
La polémica por un nombramiento que no fue firmado
La decisión se produce semanas después de la controversia generada por la situación de un pliego que, pese a haber sido remitido al Senado y encontrarse en condiciones de ser aprobado, finalmente no fue convertido en decreto por el Presidente.
El Ejecutivo optó por no firmar ese nombramiento, una facultad prevista constitucionalmente que en la práctica equivale a un veto tácito sobre la designación.
Según explicó la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, la exclusión de Michelli estuvo vinculada a su relación familiar con el periodista Hugo Alconada Mon.
La decisión generó repercusiones tanto en el ámbito judicial como en el Congreso, donde distintos sectores interpretaron la medida como una señal política por parte de la Casa Rosada respecto del proceso de designación de funcionarios judiciales.
El presidente Javier Milei envió al Senado un nuevo paquete de 21 pliegos para cubrir vacantes en la Justicia Federal y firmó los decretos para designar a 47 jueces, fiscales y defensores oficiales cuyos nombramientos ya habían sido aprobados por la Cámara alta. La decisión profundiza la estrategia del Gobierno para completar cargos vacantes en el Poder Judicial.
Veintiún pliegos más al Senado y 47 designaciones firmadas antes de subirse al avión rumbo a España. Hay quienes dejan la oficina con la bandeja de entrada vacía. Otros aprovechan hasta el último minuto para mover piezas en uno de los tableros más sensibles del Estado.
La Justicia volvió a convertirse en un terreno de velocidad política. Mientras algunos expedientes pasan años buscando resolución, los pliegos recorren otro camino, donde cada firma, cada acuerdo y cada demora adquieren un peso específico propio. Como en esos partidos de ajedrez donde nadie mueve una pieza sin pensar en las cinco jugadas siguientes.
El Gobierno busca aprovechar la correlación de fuerzas que hoy mantiene en el Senado para avanzar con la cobertura de vacantes judiciales que permanecían abiertas desde hace años. El objetivo es reducir la cantidad de juzgados sin titulares permanentes, aunque cada nombramiento también inevitablemente alimenta la discusión política sobre el equilibrio entre los poderes del Estado.
La decisión llega además después de una polémica que dejó señales hacia el mundo judicial. Uno de los pliegos aprobados por el Senado nunca terminó de transformarse en decreto presidencial. La facultad constitucional del Ejecutivo para no concretar una designación se convirtió en un mensaje que rápidamente encontró interpretaciones dentro y fuera de los tribunales.
Mientras tanto, el contador sigue sumando. Con este envío, el Ministerio de Justicia ya remitió 170 pliegos desde el inicio de la gestión libertaria. En política, algunos coleccionan votos. Otros prefieren coleccionar firmas.
En Argentina hasta las vacantes tienen calendario político.