El presidente Javier Milei aseguró que pondrá la Casa Rosada a disposición del plantel de la Selección Argentina para un eventual festejo cuando finalice el Mundial y remarcó que no participará de la celebración para evitar cualquier tipo de interferencia política.
«Puse la Casa Rosada a disposición y cuando los jugadores vayan, para que no tengan interferencia política, ese día la vacío», afirmó el mandatario este miércoles en declaraciones radiales, un día después del triunfo argentino ante Egipto por los octavos de final de la Copa del Mundo.
El Presidente descartó participar de la celebración
Durante la entrevista, Milei enfatizó que no pretende formar parte de la imagen del eventual festejo y sostuvo: “Yo no tengo nada que hacer en esa foto. Los que ganan los partidos en la cancha son ellos. El mérito es de ellos, el logro es de ellos y la fiesta es de ellos y los argentinos”.
En esa línea, anticipó que procurará que la sede del Poder Ejecutivo quede sin presencia oficial durante la celebración. «Me quedaría en Olivos. Hasta me tomaría el trabajo de convencer a mi hermana de que no vaya a trabajar», comentó en alusión a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.
El antecedente de 2022
La propuesta tiene como referencia lo ocurrido tras la consagración argentina en el Mundial de 2022, cuando el plantel campeón decidió no asistir a la Casa Rosada para celebrar el título, luego de recibir una invitación del entonces presidente Alberto Fernández. Aquella decisión buscó evitar que la conquista deportiva quedara asociada a una utilización política del festejo.
Con ese antecedente como contexto, el Gobierno manifestó su disposición para recibir al seleccionado si logra una nueva consagración, aunque dejó en claro que la celebración quedaría exclusivamente en manos de los futbolistas y de los argentinos.
El presidente Javier Milei puso la Casa Rosada a disposición de la Selección Argentina para un eventual festejo tras el Mundial y aseguró que no participará del encuentro para evitar cualquier tipo de interferencia política. El mandatario afirmó que, en caso de concretarse la celebración, dejaría el edificio sin presencia oficial e incluso permanecería en la residencia de Olivos.
Una Casa Rosada vacía. Esa fue la propuesta presidencial para un eventual festejo de la Selección Argentina si consigue el título mundial. No un palco, no una foto, no un discurso: directamente el edificio, pero sin quienes normalmente lo ocupan.
Es como prestar el living para un cumpleaños y avisar que nadie de la familia va a estar porque después aparecen las fotos en el grupo de WhatsApp y empiezan las discusiones. La política argentina descubrió que, a veces, la mejor estrategia para no quedar pegado es desaparecer de la escena.
El antecedente tampoco ayuda a improvisar. En 2022 la Selección prefirió no pasar por la Casa Rosada después de levantar la Copa del Mundo y convirtió la discusión sobre un recorrido en una novela nacional con más versiones que un Fiat 147 restaurado. Desde entonces, cualquier intento de acercarse al plantel viene con manual de instrucciones incluido.
Milei eligió anticiparse. Dijo que no quiere aparecer en la foto porque el mérito les corresponde exclusivamente a los jugadores. Incluso deslizó que se quedaría en Olivos y que intentaría convencer a su hermana de no asistir a trabajar ese día. Una logística institucional poco habitual: desalojar el edificio para que nadie pueda decir que alguien quiso apropiarse de una alegría que nació bastante lejos de los despachos oficiales.
Mientras la Selección sigue jugando el Mundial, la política ya empezó a planificar un festejo que todavía depende de varios partidos. En Argentina siempre existe la capacidad de organizar el protocolo de la celebración antes de asegurarse el resultado. Después se verá si hace falta abrir la Casa Rosada o simplemente volver a guardar la llave.
El país donde hasta la ausencia necesita organización.