Molinos Río de la Plata, una de las empresas alimenticias más importantes del país y con una fuerte presencia en San Juan, anunció la compra de Bodegas Etchart, una de las firmas más tradicionales de la vitivinicultura argentina. La operación, cuyo monto no fue informado, forma parte de la estrategia de expansión que la compañía viene desarrollando en el negocio del vino.
La empresa, perteneciente al Grupo Pérez Companc, acordó con Pernod Ricard Argentina la adquisición de la histórica bodega salteña junto con determinados activos, marcas y personal. La transacción fue comunicada mediante un hecho relevante a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) y A3 Mercados, aunque todavía resta completar las autorizaciones habituales para este tipo de operaciones.
Cabe recordar que Pernod Ricard viene reduciendo su presencia en el país. En San Juan, la firma fue propietaria de la histórica bodega Graffigna hasta 2019.
El CEO de Molinos Río de la Plata, Agustín Llanos, afirmó que la incorporación de Etchart «representa un nuevo paso en el desarrollo de nuestra plataforma de Fincas & Bodegas». Además, sostuvo: «Creemos profundamente en el potencial del vino argentino y en la construcción de marcas con identidad, calidad y proyección internacional».
La presencia de Molinos en San Juan
La compañía mantiene una presencia estratégica en la provincia. En el departamento Santa Lucía opera la Planta Los Robles, ubicada sobre la Ruta Nacional 20, una de las instalaciones alimenticias más importantes de San Juan, donde produce gran parte de sus vegetales congelados.
La provincia también ocupa un lugar relevante dentro de la política de sustentabilidad de la empresa. Molinos abastece parte de sus operaciones industriales con energía renovable generada en el Parque Solar Zonda, en el departamento Iglesia, gracias a un acuerdo con YPF Luz.
La electricidad producida en ese complejo permite abastecer de manera sustentable a nueve plantas industriales de la compañía en Argentina, incluida la de San Juan, contribuyendo a reducir las emisiones de dióxido de carbono.
Una plataforma vitivinícola en expansión
Con la incorporación de Etchart, Molinos fortalece una plataforma que ya integran las bodegas Nieto Senetiner, Ruca Malen y Cadus, además de su participación en Viña Cobos.
«Esta adquisición se enmarca en la estrategia de crecimiento de Molinos, en este caso en su plataforma de Bodegas y Viñedos que ha venido desarrollando y expandiendo a lo largo de los años», señaló la empresa.
Fundada en 1850 en Cafayate, apenas diez años después de la creación de esa localidad salteña, Bodegas Etchart posee más de 400 hectáreas en producción ubicadas a unos 1.700 metros sobre el nivel del mar, consolidándose como una de las bodegas más antiguas en actividad de los Valles Calchaquíes.
La firma elabora vinos bajo las marcas Etchart y Cafayate, además de otras líneas premium. Entre sus productos se destaca el Torrontés, la variedad emblemática de Salta y una de las cepas más representativas de la vitivinicultura argentina.
La cuarta gran adquisición del grupo
La compra de Etchart representa la cuarta gran adquisición concretada por el Grupo Pérez Companc desde la reorganización de los negocios familiares tras la muerte de Gregorio «Goyo» Pérez Companc. En ese período, el conglomerado incorporó activos petroleros en Chubut a través de Pecom, adquirió la marca Sibarita y recientemente sumó el negocio de NotCo en Argentina y Uruguay.
Fundada en 1902, Molinos Río de la Plata cuenta con más de 2.500 colaboradores y 14 plantas productivas en el país. Desde allí elabora marcas líderes como Matarazzo, Lucchetti, Granja del Sol, Gallo, Cocinero, La Salteña, Exquisita y la bodega Nieto Senetiner, entre otras.
<p>Molinos Río de la Plata concretó la compra de Bodegas Etchart, una de las firmas vitivinícolas más tradicionales de Argentina, en una operación cuyo monto no fue informado. La adquisición fortalece la estrategia de expansión de la empresa en el negocio del vino y cobra relevancia para San Juan, donde la compañía mantiene una importante presencia industrial y abastece parte de sus operaciones con energía solar generada en la provincia.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Una empresa que fabrica pastas, aceites, vegetales congelados y media góndola del supermercado ahora también suma una bodega fundada cuando todavía faltaban décadas para que existiera la mayoría de las provincias organizadas como hoy las conocemos. Hay compras que parecen una inversión y otras que parecen completar el álbum.
La vitivinicultura argentina sigue acomodando sus fichas como esas partidas de truco donde nadie muestra las cartas hasta el final. Mientras algunos grupos venden activos, otros salen de compras con la tranquilidad del que entra al almacén sabiendo que la libreta está al día. El precio quedó bajo siete llaves, porque en estas operaciones el misterio cotiza casi tan bien como el vino.
Molinos Río de la Plata ya tenía un pie firme en las bodegas y decidió que era momento de llevar también el otro. Etchart se suma a un portafolio que reúne etiquetas reconocidas y una historia que empezó en 1850, cuando Cafayate apenas daba sus primeros pasos. Hay empresas que coleccionan oficinas; otras prefieren viñedos a 1.700 metros de altura.
En San Juan, la noticia también tiene eco. La compañía produce vegetales congelados en Santa Lucía y alimenta parte de sus plantas con energía proveniente del Parque Solar Zonda, una combinación donde las espinacas salen de una fábrica impulsada por el sol y ahora comparten grupo empresario con una de las bodegas más antiguas del país. Diversificación le dicen los balances. El resto lo llama no poner todos los huevos en la misma canasta, aunque después también fabriquen la canasta.
Mientras Pernod Ricard continúa desprendiéndose de activos en Argentina, el Grupo Pérez Companc sigue ampliando su mapa de negocios con paciencia de coleccionista. Petróleo, alimentos, tecnología alimentaria y ahora otra pieza histórica del vino nacional. Hay empresas que hacen adquisiciones. Otras parecen estar completando el fixture.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Molinos Río de la Plata, una de las empresas alimenticias más importantes del país y con una fuerte presencia en San Juan, anunció la compra de Bodegas Etchart, una de las firmas más tradicionales de la vitivinicultura argentina. La operación, cuyo monto no fue informado, forma parte de la estrategia de expansión que la compañía viene desarrollando en el negocio del vino.
La empresa, perteneciente al Grupo Pérez Companc, acordó con Pernod Ricard Argentina la adquisición de la histórica bodega salteña junto con determinados activos, marcas y personal. La transacción fue comunicada mediante un hecho relevante a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) y A3 Mercados, aunque todavía resta completar las autorizaciones habituales para este tipo de operaciones.
Cabe recordar que Pernod Ricard viene reduciendo su presencia en el país. En San Juan, la firma fue propietaria de la histórica bodega Graffigna hasta 2019.
El CEO de Molinos Río de la Plata, Agustín Llanos, afirmó que la incorporación de Etchart «representa un nuevo paso en el desarrollo de nuestra plataforma de Fincas & Bodegas». Además, sostuvo: «Creemos profundamente en el potencial del vino argentino y en la construcción de marcas con identidad, calidad y proyección internacional».
La presencia de Molinos en San Juan
La compañía mantiene una presencia estratégica en la provincia. En el departamento Santa Lucía opera la Planta Los Robles, ubicada sobre la Ruta Nacional 20, una de las instalaciones alimenticias más importantes de San Juan, donde produce gran parte de sus vegetales congelados.
La provincia también ocupa un lugar relevante dentro de la política de sustentabilidad de la empresa. Molinos abastece parte de sus operaciones industriales con energía renovable generada en el Parque Solar Zonda, en el departamento Iglesia, gracias a un acuerdo con YPF Luz.
La electricidad producida en ese complejo permite abastecer de manera sustentable a nueve plantas industriales de la compañía en Argentina, incluida la de San Juan, contribuyendo a reducir las emisiones de dióxido de carbono.
Una plataforma vitivinícola en expansión
Con la incorporación de Etchart, Molinos fortalece una plataforma que ya integran las bodegas Nieto Senetiner, Ruca Malen y Cadus, además de su participación en Viña Cobos.
«Esta adquisición se enmarca en la estrategia de crecimiento de Molinos, en este caso en su plataforma de Bodegas y Viñedos que ha venido desarrollando y expandiendo a lo largo de los años», señaló la empresa.
Fundada en 1850 en Cafayate, apenas diez años después de la creación de esa localidad salteña, Bodegas Etchart posee más de 400 hectáreas en producción ubicadas a unos 1.700 metros sobre el nivel del mar, consolidándose como una de las bodegas más antiguas en actividad de los Valles Calchaquíes.
La firma elabora vinos bajo las marcas Etchart y Cafayate, además de otras líneas premium. Entre sus productos se destaca el Torrontés, la variedad emblemática de Salta y una de las cepas más representativas de la vitivinicultura argentina.
La cuarta gran adquisición del grupo
La compra de Etchart representa la cuarta gran adquisición concretada por el Grupo Pérez Companc desde la reorganización de los negocios familiares tras la muerte de Gregorio «Goyo» Pérez Companc. En ese período, el conglomerado incorporó activos petroleros en Chubut a través de Pecom, adquirió la marca Sibarita y recientemente sumó el negocio de NotCo en Argentina y Uruguay.
Fundada en 1902, Molinos Río de la Plata cuenta con más de 2.500 colaboradores y 14 plantas productivas en el país. Desde allí elabora marcas líderes como Matarazzo, Lucchetti, Granja del Sol, Gallo, Cocinero, La Salteña, Exquisita y la bodega Nieto Senetiner, entre otras.
Una empresa que fabrica pastas, aceites, vegetales congelados y media góndola del supermercado ahora también suma una bodega fundada cuando todavía faltaban décadas para que existiera la mayoría de las provincias organizadas como hoy las conocemos. Hay compras que parecen una inversión y otras que parecen completar el álbum.
La vitivinicultura argentina sigue acomodando sus fichas como esas partidas de truco donde nadie muestra las cartas hasta el final. Mientras algunos grupos venden activos, otros salen de compras con la tranquilidad del que entra al almacén sabiendo que la libreta está al día. El precio quedó bajo siete llaves, porque en estas operaciones el misterio cotiza casi tan bien como el vino.
Molinos Río de la Plata ya tenía un pie firme en las bodegas y decidió que era momento de llevar también el otro. Etchart se suma a un portafolio que reúne etiquetas reconocidas y una historia que empezó en 1850, cuando Cafayate apenas daba sus primeros pasos. Hay empresas que coleccionan oficinas; otras prefieren viñedos a 1.700 metros de altura.
En San Juan, la noticia también tiene eco. La compañía produce vegetales congelados en Santa Lucía y alimenta parte de sus plantas con energía proveniente del Parque Solar Zonda, una combinación donde las espinacas salen de una fábrica impulsada por el sol y ahora comparten grupo empresario con una de las bodegas más antiguas del país. Diversificación le dicen los balances. El resto lo llama no poner todos los huevos en la misma canasta, aunque después también fabriquen la canasta.
Mientras Pernod Ricard continúa desprendiéndose de activos en Argentina, el Grupo Pérez Companc sigue ampliando su mapa de negocios con paciencia de coleccionista. Petróleo, alimentos, tecnología alimentaria y ahora otra pieza histórica del vino nacional. Hay empresas que hacen adquisiciones. Otras parecen estar completando el fixture.