El juicio contra “Pity” Álvarez por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz continuó este viernes 14 de agosto con la tercera audiencia del debate oral, en la que declararon vecinos del barrio Samoré y se conocieron nuevos testimonios sobre la madrugada del 12 de julio de 2018.
Entre las declaraciones más esperadas se encontraba la de Carlos Ulises Stiempcich, amigo que estaba junto a Díaz aquella noche y que, según la reconstrucción judicial, intentó frenar la pelea antes de que el músico sacara un arma y disparara.
El proceso está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29, integrado por los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro.
La fiscalía también convocó a declarar a vecinos del barrio Samoré, entre ellos Liliana Díaz, Fanny Johana Valdivia Quea, Laura Bellizzi, Carla Mariela Collazo, Pablo Sebastián Robles y Pablo Roberto Musumano.
“Estoy tranquilo”: Pity Álvarez habló al salir de la audiencia
Al finalizar la tercera jornada del juicio, Álvarez mantuvo un breve contacto con la prensa y realizó sus primeras declaraciones públicas desde el comienzo del debate oral.
“El que da el veredicto es el que todo lo ve. Estoy tranquilo”, aseguró el músico antes de subirse a un auto.
El juicio continuará el próximo miércoles.
El relato de las vecinas del barrio Samoré
Durante la audiencia declaró Carla Collazo, encargada del edificio donde ocurrió el crimen. La mujer explicó que conocía tanto a Álvarez como a Díaz de un “hola y chau” y señaló que vive en la portería de la torre 12B, en planta baja.
Ante las preguntas del fiscal Sandro Abraldes, relató: “Estaba en mi domicilio. Escuché disparos, salí al patio. Escuché que la gente gritaba que había una persona muerta en el piso. Agarré el celular, llamé a la Policía y me metí en mi casa otra vez”.
Collazo sostuvo que en ese momento desconocía la identidad de la víctima. “Yo nunca supe que era Cristian Díaz”, explicó.
Sobre el músico, agregó: “Yo del señor Álvarez no tengo nada malo para decir. Siempre tuve buena relación con él. Después, nunca vi nada raro en el edificio, nunca vi violencia. No puedo decir nada malo de él porque siempre tuve buena relación. Con Díaz también teníamos una relación de ‘hola y chau’, porque es el papá de la hija de una amiga. Para mí era buena persona. Nunca lo vi en nada raro como para decir que andaba en cosas raras”.
La testigo también afirmó que no conocía incidentes previos entre ambos. Consultada por el defensor Javier Marino acerca de cómo era la relación de Álvarez con los vecinos cuando caminaba por el barrio, respondió: “Saludaba, no tenía mala relación con la gente”.
Ante la consulta sobre si otras personas se acercaban al músico para pedirle cosas, señaló: “Yo no veía que vinieran a molestarlo en las horas de mi trabajo”.
También recordó que la iluminación del lugar no era buena y que aquella madrugada hacía frío.
“El barrio siempre fue seguro, no hay problemas”, aseguró. Finalmente, al ser consultada sobre sectores donde la gente acostumbraba reunirse para consumir alcohol o drogas, contestó: “Sí, en la parte de los banquitos, siempre hay gente ahí”.
Disparos, gritos y un llamado al 911
También prestó declaración Laura Bellizi, otra vecina del barrio Samoré, quien explicó que al momento del hecho conocía tanto a “Pity” Álvarez como a Cristian Díaz y que actualmente continúa viviendo en la zona.
La mujer recordó que la noche del crimen se encontraba en su habitación cuando escuchó disparos.
“Me asomé a la ventana y escuché una mujer que gritaba: ‘Se está muriendo ayudenlo’. Enseguida llamá a la policia y al 911. Avisé que estaban yéndose para la avenida. Yo vi dos masulinos, pero no los reconocí”, dijo.
Cuando el defensor Javier Marino le preguntó cómo era su trato con “Pity”, respondió: “Muy bueno”. Luego agregó: “Nunca escuché quejas. Por lo menos en la torre del edificio 12”.
Marino también consultó cómo reaccionaban los vecinos cuando Álvarez circulaba por el barrio. La testigo respondió: “Me ha pasado de estar paseando al perro, verlo bajar de un remise y apurarse a venir a hablar para que no lo molestaran. Muchas veces las personas se acercaban a pedirle cosas. Lo que sea».
Durante la declaración, Álvarez salió de la sala para ir al baño. Al regresar, se sentó, se secó la lengua con una servilleta y luego comenzó a garabatear.
Sobre Cristian Díaz, Bellizi señaló que solía verlo junto a otras personas del barrio y también en el sector de la Glorieta, “donde las personas se juntaban a drogarse”.
El fiscal Sandro Abraldes le leyó entonces su declaración del 12 de julio de 2018 y buscó precisar detalles vinculados con su llamado al 911 y con la cantidad de disparos que había escuchado. La testigo respondió: “La verdad es que no me acuerdo porque pasó mucho tiempo”.
Por otra parte, Pablo Robles, vecino del barrio Samoré y uno de los testigos convocados para esta audiencia, no se presentó a declarar.
El juicio contra “Pity” Álvarez por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz continuó este viernes 14 de agosto con nuevas declaraciones ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29. Vecinos del barrio Samoré reconstruyeron lo ocurrido la madrugada del 12 de julio de 2018, mientras uno de los testigos convocados no se presentó. Al finalizar la audiencia, el músico aseguró estar tranquilo.
La tercera audiencia del juicio a “Pity” Álvarez volvió a poner al barrio Samoré bajo una lupa judicial que ya lleva ocho años revisando ventanas, disparos, llamados al 911 y recuerdos que, como suele ocurrir cuando la Justicia pregunta por una madrugada de 2018 en pleno 2026, llegan con distinta resolución. Algunos testigos recuerdan escenas concretas; otros admiten que el calendario hizo su trabajo y convirtió ciertos detalles en archivos difíciles de abrir.
En ese escenario declararon vecinas que conocían tanto al músico como a Cristian Díaz y que aportaron retazos de aquella noche: tiros escuchados desde una habitación, gritos desde el exterior, llamados a la Policía y dos hombres alejándose hacia la avenida. La reconstrucción avanzó con la precisión posible cuando ocho años separan el hecho de la pregunta y cada memoria debe enfrentarse al interrogatorio como quien intenta recordar qué contraseña usaba en 2018.
También apareció en escena un viejo clásico de cualquier proceso judicial de larga duración: el testigo que estaba citado y no apareció. Pablo Robles no se presentó a declarar, demostrando involuntariamente que incluso en un juicio de alto impacto siempre hay espacio para el elemento más argentino de todos: alguien que figuraba en la agenda pero no en el lugar.
La jornada terminó con una breve declaración del propio Álvarez. Frente a la prensa, el músico condensó su estado de ánimo y su visión del proceso en pocas palabras, antes de retirarse en un vehículo. El debate seguirá la próxima semana, mientras el tribunal continúa ensamblando testimonios, pericias y recuerdos para reconstruir una madrugada que, pese al paso del tiempo, sigue ocupando el centro de una causa judicial de enorme repercusión.